Starmer: “Debemos derrotar la mentira de que Rusia está ganando”

María Ramírez

Oxford (Reino Unido) —
24 de febrero de 2026 13:27 h

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Cuatro años después de la invasión rusa a gran escala de Ucrania, los líderes europeos insisten en su apoyo a Kiev mientras siguen luchando por influir en las erráticas negociaciones para acabar con la guerra. Varios líderes alertaron este martes contra la propaganda del Kremlin sobre su fuerza y se mostraron escépticos sobre las posibilidades de paz a corto plazo.

“Debemos derrotar la mentira de que Rusia está ganando”, dijo el primer ministro británico, Keir Starmer, que se reunió con una treintena de líderes que respaldan a Ucrania. El primer ministro subrayó que en el último año Rusia sólo ha conquistado el 0,8% del territorio ucraniano, con “un coste terrible” de más centenares de miles de muertos de sus soldados y cito que sólo el año pasado han tenido casi medio millón de bajas, entre muertos y heridos.

En total, la estimación de las agencias de inteligencia ronda los 325.000 soldados del ejército ruso muertos en los últimos cuatro años. Una investigación del medio ruso independiente Mediazona y el servicio de la BBC en ruso ha identificado a 200.000. La estimación de personas muertas de las fuerzas ucranianas oscila entre 100.000 y 140.000 (el Gobierno ucraniano ha admitido recientemente el fallecimiento de 55.000 soldados).

“Moscú no es tan fuerte como le gustaría que el mundo creyera. Rusia no está ganando”, dijo el canciller alemán, Friedrich Merz, en un mensaje al principio de la reunión a distancia de la llamada coalición de voluntarios. “Debemos tener muy claro que esta guerra sólo terminará cuando Putin se dé cuenta de que no puede ganar”.

En el comunicado conjunto después de la reunión, los líderes destacaron “el trágico coste que ha pagado Rusia por ganancias mínimas en el campo de batalla” y citaron que ha sufrido “más de medio millón de bajas solo el año pasado”. También apoyaron los contraataques ucranianos para recuperar su territorio. Los líderes volvieron a pedir a Rusia que “participe de manera seria, y aceptar un alto el fuego completo y sin condiciones”.

Starmer, y el presidente francés, Emmanuel Macron, repiten su intención de desplegar tropas para vigilar un futuro acuerdo de paz. Los dos líderes que llevan la voz cantante en este plan han avanzado en los preparativos si bien sigue sin haber avances concretos ni siquiera para un alto el fuego. Macron reconoció ser “muy escéptico” sobre las posibilidades de paz a corto plazo porque “no hay ninguna voluntad de la parte rusa de tener paz”.

“Necesitamos paz, pero tenemos que prepararnos para todo tipo de retos del lado ruso”, dijo Volodímir Zelenski, el presidente ucraniano, que volvió a agradecer el respaldo europeo y expresó su deseo de que los europeos se sienten en la mesa de negociación. El líder ucraniano cree que habrá otra ronda de contactos con la mediación de Estados Unidos esta semana o la siguiente.

El tema más crucial

Varios líderes hablaron de lo que se juega Europa y pidieron más presión a Moscú, en particular con las sanciones de la UE que siguen bloqueadas por Hungría.

“Pese a todo el ruido en los asuntos internacionales hoy, esta guerra sigue siendo el tema más crucial de nuestra época. Plantea la pregunta de si la libertad de Ucrania y Europa perdurará”, dijo Starmer. “Rusia no está ganando esta guerra y no la ganará. El coraje de Ucrania sigue manteniendo la línea de defensa de nuestros valores compartidos frente a la agresión de Putin”.

Mientras la UE sigue bloqueada, el Reino Unido aprobó este martes un nuevo paquete de ayuda humanitaria centrado en la asistencia de emergencia para la electricidad dados los ataques rusos contra la infraestructura que está dejando sin luz ni calefacción a los civiles ucranianos con temperaturas bajo cero. En total, el nuevo paquete de ayuda suma casi 30 millones de euros entre ayuda para reparar las infraestructuras y otra asistencia por ejemplo para ayudar en la evacuación de comunidades más tocadas por los bombardeos rusos. 

El Reino Unido también anunció más sanciones a empresas rusas, sobre todo del sector del gas y petróleo, que, pese a los castigos, siguen comerciando con los europeos. En este último paquete, hay unas 300 empresas afectadas, que se unen a la lista de unas 3.000 personas y compañías sancionadas por el Gobierno británico desde el comienzo de la invasión. 

La Unión Europea sigue siendo el principal comprador de gas licuado ruso, y también uno de los principales consumidores de gas a través de gasoductos, aunque ha rebajado el consumo de petróleo.