Cuando tu objetivo es “ayudar a Europa a corregir su trayectoria actual” porque es “débil”, “está en decadencia” y se enfrenta a la “desaparición de su civilización”, la elección de agentes y embajadores altamente capacitados para la misión es algo crucial.
En el caso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entre sus representantes diplomáticos en Europa hay un antiguo magnate de las hamburguesas, la ex prometida de su hijo mayor, el propietario del equipo de baloncesto Houston Rockets, un productor de musicales de Broadway, el cofundador de PayPal y un delincuente convicto que además es el padre de su yerno.
En los últimos meses se ha nombrado una nueva cohorte de embajadores estadounidenses en las capitales europeas y no ha tardado en llamar la atención. “Básicamente, todos son familiares, amigos íntimos o grandes donantes”, afirma un diplomático de la UE que pide no ser identificado. “Nombrar a diplomáticos afines ha sido siempre una tradición de Estados Unidos, pero nunca había sido tan descarado. Son como discípulos MAGA”.
Otras personas han sido más contundentes. “La locura de estos nombramientos refleja un desprecio total por la dignidad humana, las costumbres y la ley. El criterio es completamente arbitrario”, señaló Gérard Araud, exembajador francés en Estados Unidos, tras el anuncio de uno de ellos.
Los cargos políticos designados —a menudo un eufemismo para referirse a grandes partidarios y donantes— son una característica tradicional de la diplomacia estadounidense y lo menos que se puede decir de la actual hornada de embajadores, cuyos últimos miembros llegaron en octubre y noviembre, es que no son una excepción.
Muchos son millonarios y algunos, incluso, tienen grandes fortunas de miles de millones de dólares. En conjunto, han aportado decenas de millones a las arcas del movimiento MAGA (Make America Great Again). Casi todos han expresado durante años un apoyo público y entusiasta al presidente y casi ninguno cuenta con experiencia diplomática.
La Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense de Trump, que se dio a conocer en diciembre, sostiene que Europa se enfrenta a un colapso cultural inminente y añade que la migración convierte a algunas partes de ella en “mayoritariamente no europeas”, mientras que la UE “socava la soberanía”, “censura” la libertad de expresión y “reprime la oposición política”.
Charles Kushner, de la cárcel a París
Entre los encargados de persuadir al viejo continente para que cambie de rumbo se encuentra Charles Kushner, de 71 años, un magnate inmobiliario con un patrimonio de unos 3.000 millones de euros. También es el padre de Jared Kushner, marido de la hija de Trump, Ivanka.
En 2005, Kushner padre —embajador de Estados Unidos en París desde mayo— se declaró culpable de 16 cargos de evasión fiscal, falsedad documental y manipulación de testigos (en particular, por contratar a una prostituta para seducir a su cuñado, que testificaba en su contra).
Kushner pasó 14 meses en prisión antes de ser indultado por Donald Trump en 2020. Tres años después mostró su agradecimiento donando el equivalente a un millón de euros a Make America Great Again Inc, un Super PAC, una plataforma legal de financiación política que permite recaudar y gastar sumas ilimitadas para apoyar a un candidato, siempre que lo haga de forma independiente de su campaña oficial, y que apoya a candidatos cercanos a Trump.
Encargado principalmente de presionar a París para que suavizara regulaciones francesas y europeas que Washington considera incómodas, Kushner acabó acaparando titulares por una carta abierta al presidente francés, Emmanuel Macron, en la que criticaba la falta de medidas oficiales frente al “fuerte aumento del antisemitismo en Francia”.
Más recientemente, pocos días después de que Washington prometiera su respaldo a los llamados “partidos patrióticos” en el marco de su objetivo de “hacer que Europa vuelva a ser grande”, el embajador recibió para consultas a Marine Le Pen y a Jordan Bardella, dirigentes del partido de extrema derecha francés Agrupación Nacional (RN).
“Está aquí para hacer un trabajo y, desde el punto de vista de Washington, lo está haciendo bastante bien”, indica una fuente del Quai d'Orsay, el Ministerio de Asuntos Exteriores francés, sobre Kushner. “Es una persona del círculo de Trump. Se conocen desde hace mucho tiempo. No va a cuestionar su mandato”.
Más leales
Otro de los perfiles leales a Trump enviados a Europa es Andrew Puzder, embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea. Puzder, exdirector ejecutivo de la empresa que franquicia las cadenas de comida rápida Hardee's y Carl's Jr, defendió el mes pasado la nueva Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense.
Afirma que la migración procedente de fuera de la UE está provocando “un declive de los valores culturales” y señala que Estados Unidos no quiere que Europa pierda su identidad. “¿Cuánta soberanía cedieron [los Estados miembros de la UE] para formar parte de una unión económica?”, preguntó Puzder.
Stacey Feinberg es la embajadora de Estados Unidos en Luxemburgo. Empresaria, inversora, donante republicana, productora de Broadway y heredera de una gran fortuna, Feinberg era una buena amiga del activista de extrema derecha Charlie Kirk, asesinado en septiembre. A medianos de diciembre, Feinberg calificó a Trump como “el mejor presidente de Estados Unidos desde George Washington”.
Tilman Fertitta es el enviado de Estados Unidos en Roma desde el pasado verano. Propietario del equipo de baloncesto Houston Rockets y del grupo Landry’s, que gestiona más de 600 hoteles, restaurantes y casinos en todo el país, Fertitta acumula una fortuna estimada en unos 10.000 millones de euros.
También es el rostro del programa de televisión Billion Dollar Buyer, un reality centrado en grandes fortunas, y mantiene desde hace décadas relaciones comerciales con Donald Trump, quien en una ocasión llegó a referirse a él como su “gemelo”. El embajador estrenó en diciembre un megayate de 117 metros de eslora equipado con dos helisuperficies y dos piscinas.
Un cofundador de PayPal en la diplomacia sobre Groenlandia
La llegada de Ken Howery, cofundador de PayPal, es más reciente. Se enfrenta al delicado reto de convencer a Dinamarca de que, en palabras de Trump, “la propiedad y el control estadounidenses” de Groenlandia es “una necesidad absoluta”.
Howery, que llegó a Copenhague a finales de octubre, ha desplegado desde entonces una intensa campaña de seducción, con vídeos en redes sociales en los que se le ve diciendo al personal de la embajada que ama la capital danesa desde que la visitó por primera vez, con 20 años, como mochilero.
Las primeras impresiones en Copenhague parecieron cautelosamente optimistas, a pesar del tono agresivo de Trump. “La impresión general es que él [Howery] es un tipo agradable, tranquilo, no como otras personas del movimiento MAGA”, indica una fuente.
Sin embargo, la fuente puntualiza que Howery, en última instancia, tendrá que hacer lo que ordene su jefe. Y el embajador estadounidense no ha perdido el tiempo: en diciembre visitó Nuuk con motivo de una reunión anual. “El embajador Howery ya está deseando que llegue el próximo año”, señaló después la embajada.
Otro nombramiento reciente de Washington es el de la nueva embajadora de Estados Unidos en Grecia, la ex presentadora de Fox News y ex prometida del hijo mayor de Trump, Kimberly Guilfoyle, que llegó a Atenas en noviembre rodeada de una cuidada puesta en escena diplomática.
“Esta será una etapa positiva”, dijo en una fiesta de bienvenida organizada por un amigo, la estrella del pop griego Konstantinos Argyros. “No decepcionaré a Estados Unidos. No decepcionaré a Grecia”, añadió Guilfoyle.
Ha recibido una lluvia de invitaciones: hasta 300 al día, según un diplomático. Los posibles pretendientes quizá se sientan entusiasmados por la broma de Guilfoyle de que, mientras esté en Atenas, también podría “buscar un nuevo marido”. (Anteriormente estuvo casada con Gavin Newsom, gobernador de California, y con el empresario Eric Villency).
Un exministro contó a The Guardian que se quedó atónito al ver a diputados tropezar los unos con los otros para estrechar la mano de Kimberly Guilfoyle durante su primera visita al Parlamento griego. “Fue, francamente, bochornoso”, afirmó.
Pero, aunque la conexión directa de Guilfoyle con el círculo íntimo de Trump puede ser útil, sus acciones han alarmado a algunos. La nueva embajadora no ha dudado en cruzar las líneas rojas diplomáticas. Apenas un mes después de asumir el cargo, la feroz leal a Trump expresó abiertamente su preocupación por el “desafortunado” alcance de la influencia de China en el puerto de El Pireo, en Atenas.
“Es astuta, pero también muy directa y tan poco diplomática como Trump”, afirma un empresario que ha observado a Guilfoyle en acción. “Concibe las relaciones en términos de intercambio”.
Las buenas relaciones del presidente estadounidense con su homólogo turco, Recep Tayyip ErdoÄan, también han despertado inquietud ante la posibilidad de que el entusiasmo de Guilfoyle se traduzca en un acercamiento a Turquía, un escenario que fue planteado públicamente por Tom Barrack, embajador de Estados Unidos en Ankara.
“No nos sorprendería que se produjera un incidente candente” en el Egeo que permitiera a los dos embajadores intervenir y arreglar las relaciones entre dos miembros de la OTAN en conflicto“, afirma una fuente. ”Suena descabellado, pero ¿no quiere Trump el premio Nobel de la Paz?“.
Traducción de Emma Reverter