La portada de mañana
Acceder
Justicia e Igualdad revisan cada punto de la ley del 'solo sí es sí'
El deterioro de Doñana impide que las aves se reproduzcan en su santuario
¿Quién se atreve a rebajar la pena a un violador? Por Ignacio Escolar

Qué se juegan los demócratas en las elecciones de este martes en Georgia: consolidar la mayoría en el Senado y más tranquilidad para Biden

David Smith / Carlisa N. Johnson

Washington/Atlanta (EEUU) —

0

La campaña maratoniana de las elecciones de mitad de mandato entra este martes en su recta final, cuando los votantes de Georgia decidirán el último escaño del Senado de los Estados Unidos y terminarán de darle forma a la próxima fase de la presidencia de Joe Biden.

Bob Woodward, periodista: "Trump se guió por su instinto y fracasó"

Más

Según las encuestas, el actual senador demócrata Raphael Warnock tiene una ligera ventaja sobre su rival republicano, la polémica ex estrella de fútbol americano Herschel Walker. Si gana Warnock, los demócratas tendrán 51 escaños en un Senado de 100, una mayoría más sólida respecto a la que tienen actualmente en esta cámara. El Senado está ahora dividido a partes iguales así que el voto de desempate recae sobre la vicepresidenta Kamala Harris.

Es la segunda vez en dos años que la pelea por el Senado pasa por una segunda vuelta en Georgia después de que ninguno de los candidatos consiguiera la mayoría necesaria el día de las elecciones, según las reglas que se aplican en este estado. Pero Georgia no muestra signos de fatiga electoral y las autoridades hablan de números récord de participación en el voto por correo.

Los demócratas de Georgia y del país tampoco han disminuido la intensidad de su apoyo a Warnock. En los últimos días se ha celebrado un concierto de la Dave Matthews Band, un acto de campaña con las actrices Tessa Thompson y America Ferrera, y un mitin con Jeannie Mai Jenkins y Daniel Dae Kim dirigido a la comunidad asiático-estadounidense del Estado.

Warnock, que es pastor en la antigua iglesia de Martin Luther King, cerró la semana con un mitin en Atlanta liderado por Barack Obama, la gran estrella del partido. “Estoy aquí para deciros que no podemos aflojar”, dijo el ex presidente tras subirse al escenario entre vítores y cánticos. “Estoy aquí para deciros que no podemos desconectar. No podemos darnos por satisfechos. Tenemos que ser los primeros en llegar a la línea de meta. Y sé que podéis hacerlo porque ya lo hicisteis antes”.

El acto parecía un sermón de iglesia baptista. La multitud vitoreaba casi cada frase que pronunciaba el ex presidente y respondía “sí”, “de acuerdo” o “vamos”. En el sur profundo del país, Georgia está en lo que se suele llamar cinturón de la Biblia por la devoción religiosa de sus habitantes.

En la campaña de las legislativas, Obama se ha mostrado liberado, incisivo y socarrón, destripando a los republicanos de una forma que pocos demócratas se pueden permitir. “Desde la última vez que estuve aquí, el señor Walker ha hablado de temas de gran importancia para la gente de Georgia, como si es mejor ser hombre lobo o vampiro”, dijo sobre el candidato republicano. “Es un debate que debo confesar que yo mismo tuve una vez, cuando tenía siete años. Luego crecí”.

“Por cierto, en caso de que se lo estén preguntando, el señor Walker decidió que quería ser hombre lobo, lo cual me parece perfecto. En lo que a mí me concierne, puede ser lo que él quiera, excepto senador de los Estados Unidos”, añadió.

Un estado clave

Con Florida teñida de rojo republicano, Georgia se perfila como uno de los estados en disputa más importantes del país. La victoria que Biden obtuvo en 2020 sobre el presidente Donald Trump en Georgia fue decisiva en su ascenso a la Casa Blanca. Warnock y su compañero demócrata Jon Ossoff lograron en 2021 sus escaños al Senado en una segunda vuelta electoral que definió el control demócrata de esa cámara.

Obama elogió la capacidad de los georgianos para decidir el panorama político nacional, enumerando logros posteriores a 2020 como el gasto en infraestructuras, las leyes sobre seguridad de las armas, los recortes en el precio de las medicinas con receta, y la inversión récord en energías limpias. “Eso ocurrió gracias a vosotros, Georgia, y ahora necesitamos que lo volváis a hacer”.

Los demócratas confían en que la intervención de Obama anime a las bases del partido.

“Estoy preparada, llevo haciendo campaña desde el comienzo de las elecciones y también estoy haciendo campaña telefónica”, dice la estudiante Ashley Davis, una de las asistentes al mitin. “El discurso me ha animado porque es muy cierto, no podemos parar porque sabemos lo que está en juego, Georgia está preparada y hemos demostrado que somos una fuerza a tener en cuenta”.

A diferencia de Obama, Biden se ha mantenido al margen por los temores de que pueda significar un lastre para Warnock. Su intención es ayudar a la campaña desde lejos, una estrategia que demostró su eficacia en estas elecciones de mitad de mandato en las que los resultados demócratas superaron a las expectativas.

El presidente se sumó este viernes a una campaña de llamadas telefónicas para pedir el voto por Warnock organizada por la Hermandad Internacional de Trabajadores de la Electricidad en Boston (Massachusetts). Biden hizo una distinción importante entre el candidato demócrata y Walker. “Esto no es un referéndum sobre Warnock”, dijo. “Esto es una elección, una elección entre dos hombres... Uno de ellos no merece estar en el Senado de los Estados Unidos por su [falta de] veracidad, por las cosas que ha dicho y por las que no ha dicho; el otro es una persona muy, muy decente y honorable”.

Un polémico candidato republicano

Los republicanos de Georgia ganaron todas las otras papeletas que se votaban en las elecciones de noviembre en este estado. El gobernador Brian Kemp fue reelegido y ahora apoya a Walker. Aun es posible que el ex jugador de fútbol americano se haga con la victoria si el día de las elecciones hay un alto nivel de participación entre los votantes republicanos.

Pero Walker ha demostrado ser una de las razones del entusiasmo demócrata: lo respalda Trump, no tiene ningún pedigrí político y ha hecho una serie de declaraciones fuera de lugar. “¿No te daría vergüenza si Herschel Walker fuera tu senador?” es la pregunta en un panfleto enviado por el Partido Demócrata a los hogares de Georgia.

A lo largo de la campaña, varias mujeres acusaron a Walker de haber abusado de ellas en el pasado y de haber pagado sus abortos, algo que va en contra de su actual postura antiaborto en todos los supuestos. En los últimos tiempos se ha enfrentado a acusaciones de mantener su residencia principal en Texas y no en Georgia. Walker ha desmentido las acusaciones.

En las elecciones del 8 de noviembre, Warnock superó ligeramente a Walker con un 49,44% de los votos, frente al 48,49% del republicano. Según una encuesta del Emerson College Polling/The Hill, Warnock tiene hoy un 49% de apoyo entre los votantes de Georgia, Walker, un 47%, y hay un 4% de indecisos.

Según el encuestador y escritor John Zogby, “Warnock debe de haber ganado algo de impulso desde el 8 de noviembre, porque los votantes afroamericanos parecen más animados y no van con Herschel Walker”.

“Walker ha tenido que lidiar con una serie de problemas desde el 8 de noviembre, y no los ha gestionado bien”, dice Zogby. “Ni siquiera con la ayuda de Kemp, que podría ser importante… En última instancia, los electores no votan por quien quiera que sea que el gobernador les diga: van a votar por un candidato”.

El control del Senado

Los demócratas ya tienen garantizado el control del Senado durante otros dos años pero una mayoría de verdad, que no dependiera de la vicepresidenta, con 51 escaños, aceleraría el proceso de confirmación para los cargos administrativos y judiciales de Biden. También serviría de colchón para el presidente en caso de que algún demócrata rompa la disciplina de voto. Los demócratas también lograrían más escaños y recursos financieros en los comités del Senado, y los presidentes de esos comités ya no necesitarían a los republicanos para emitir las citaciones que obliguen a declarar a los testigos durante sus investigaciones.

“Siempre es mejor con 51, porque estamos en una situación en la que no necesitamos paridad en los comités, y por eso es importante. Y simplemente es mejor, cuanto mayor sea el número, mejor”, dijo Biden a los periodistas hace unos días.

Según el director del Centro de Política de la Universidad de Virginia, Larry Sabato, “la distinción es importante porque los demócratas obtendrían la mayoría en casi todos los comités”. “Los nombramientos para los tribunales saldrán rapidísimo porque, al ser un partido con mayoría clara en el Senado, el acceso al hemiciclo será mucho más fácil”, dice. 

“Además, hay que mirar la cantidad de senadores viejos que hay... Si queda libre un escaño y la gente está molesta con Biden, podrían acabar votando por los republicanos en cualquiera de los estados indecisos”.

Traducción de Francisco de Zárate

La campaña maratoniana de las elecciones de mitad de mandato entra este martes en su recta final, cuando los votantes de Georgia decidirán el último escaño del Senado de los Estados Unidos y terminarán de darle forma a la próxima fase de la presidencia de Joe Biden.

Bob Woodward, periodista: "Trump se guió por su instinto y fracasó"

Más

Según las encuestas, el actual senador demócrata Raphael Warnock tiene una ligera ventaja sobre su rival republicano, la polémica ex estrella de fútbol americano Herschel Walker. Si gana Warnock, los demócratas tendrán 51 escaños en un Senado de 100, una mayoría más sólida respecto a la que tienen actualmente en esta cámara. El Senado está ahora dividido a partes iguales así que el voto de desempate recae sobre la vicepresidenta Kamala Harris.

Es la segunda vez en dos años que la pelea por el Senado pasa por una segunda vuelta en Georgia después de que ninguno de los candidatos consiguiera la mayoría necesaria el día de las elecciones, según las reglas que se aplican en este estado. Pero Georgia no muestra signos de fatiga electoral y las autoridades hablan de números récord de participación en el voto por correo.

Los demócratas de Georgia y del país tampoco han disminuido la intensidad de su apoyo a Warnock. En los últimos días se ha celebrado un concierto de la Dave Matthews Band, un acto de campaña con las actrices Tessa Thompson y America Ferrera, y un mitin con Jeannie Mai Jenkins y Daniel Dae Kim dirigido a la comunidad asiático-estadounidense del Estado.

Warnock, que es pastor en la antigua iglesia de Martin Luther King, cerró la semana con un mitin en Atlanta liderado por Barack Obama, la gran estrella del partido. “Estoy aquí para deciros que no podemos aflojar”, dijo el ex presidente tras subirse al escenario entre vítores y cánticos. “Estoy aquí para deciros que no podemos desconectar. No podemos darnos por satisfechos. Tenemos que ser los primeros en llegar a la línea de meta. Y sé que podéis hacerlo porque ya lo hicisteis antes”.

El acto parecía un sermón de iglesia baptista. La multitud vitoreaba casi cada frase que pronunciaba el ex presidente y respondía “sí”, “de acuerdo” o “vamos”. En el sur profundo del país, Georgia está en lo que se suele llamar cinturón de la Biblia por la devoción religiosa de sus habitantes.

En la campaña de las legislativas, Obama se ha mostrado liberado, incisivo y socarrón, destripando a los republicanos de una forma que pocos demócratas se pueden permitir. “Desde la última vez que estuve aquí, el señor Walker ha hablado de temas de gran importancia para la gente de Georgia, como si es mejor ser hombre lobo o vampiro”, dijo sobre el candidato republicano. “Es un debate que debo confesar que yo mismo tuve una vez, cuando tenía siete años. Luego crecí”.

“Por cierto, en caso de que se lo estén preguntando, el señor Walker decidió que quería ser hombre lobo, lo cual me parece perfecto. En lo que a mí me concierne, puede ser lo que él quiera, excepto senador de los Estados Unidos”, añadió.

Un estado clave

Con Florida teñida de rojo republicano, Georgia se perfila como uno de los estados en disputa más importantes del país. La victoria que Biden obtuvo en 2020 sobre el presidente Donald Trump en Georgia fue decisiva en su ascenso a la Casa Blanca. Warnock y su compañero demócrata Jon Ossoff lograron en 2021 sus escaños al Senado en una segunda vuelta electoral que definió el control demócrata de esa cámara.

Obama elogió la capacidad de los georgianos para decidir el panorama político nacional, enumerando logros posteriores a 2020 como el gasto en infraestructuras, las leyes sobre seguridad de las armas, los recortes en el precio de las medicinas con receta, y la inversión récord en energías limpias. “Eso ocurrió gracias a vosotros, Georgia, y ahora necesitamos que lo volváis a hacer”.

Los demócratas confían en que la intervención de Obama anime a las bases del partido.

“Estoy preparada, llevo haciendo campaña desde el comienzo de las elecciones y también estoy haciendo campaña telefónica”, dice la estudiante Ashley Davis, una de las asistentes al mitin. “El discurso me ha animado porque es muy cierto, no podemos parar porque sabemos lo que está en juego, Georgia está preparada y hemos demostrado que somos una fuerza a tener en cuenta”.

A diferencia de Obama, Biden se ha mantenido al margen por los temores de que pueda significar un lastre para Warnock. Su intención es ayudar a la campaña desde lejos, una estrategia que demostró su eficacia en estas elecciones de mitad de mandato en las que los resultados demócratas superaron a las expectativas.

El presidente se sumó este viernes a una campaña de llamadas telefónicas para pedir el voto por Warnock organizada por la Hermandad Internacional de Trabajadores de la Electricidad en Boston (Massachusetts). Biden hizo una distinción importante entre el candidato demócrata y Walker. “Esto no es un referéndum sobre Warnock”, dijo. “Esto es una elección, una elección entre dos hombres... Uno de ellos no merece estar en el Senado de los Estados Unidos por su [falta de] veracidad, por las cosas que ha dicho y por las que no ha dicho; el otro es una persona muy, muy decente y honorable”.

Un polémico candidato republicano

Los republicanos de Georgia ganaron todas las otras papeletas que se votaban en las elecciones de noviembre en este estado. El gobernador Brian Kemp fue reelegido y ahora apoya a Walker. Aun es posible que el ex jugador de fútbol americano se haga con la victoria si el día de las elecciones hay un alto nivel de participación entre los votantes republicanos.

Pero Walker ha demostrado ser una de las razones del entusiasmo demócrata: lo respalda Trump, no tiene ningún pedigrí político y ha hecho una serie de declaraciones fuera de lugar. “¿No te daría vergüenza si Herschel Walker fuera tu senador?” es la pregunta en un panfleto enviado por el Partido Demócrata a los hogares de Georgia.

A lo largo de la campaña, varias mujeres acusaron a Walker de haber abusado de ellas en el pasado y de haber pagado sus abortos, algo que va en contra de su actual postura antiaborto en todos los supuestos. En los últimos tiempos se ha enfrentado a acusaciones de mantener su residencia principal en Texas y no en Georgia. Walker ha desmentido las acusaciones.

En las elecciones del 8 de noviembre, Warnock superó ligeramente a Walker con un 49,44% de los votos, frente al 48,49% del republicano. Según una encuesta del Emerson College Polling/The Hill, Warnock tiene hoy un 49% de apoyo entre los votantes de Georgia, Walker, un 47%, y hay un 4% de indecisos.

Según el encuestador y escritor John Zogby, “Warnock debe de haber ganado algo de impulso desde el 8 de noviembre, porque los votantes afroamericanos parecen más animados y no van con Herschel Walker”.

“Walker ha tenido que lidiar con una serie de problemas desde el 8 de noviembre, y no los ha gestionado bien”, dice Zogby. “Ni siquiera con la ayuda de Kemp, que podría ser importante… En última instancia, los electores no votan por quien quiera que sea que el gobernador les diga: van a votar por un candidato”.

El control del Senado

Los demócratas ya tienen garantizado el control del Senado durante otros dos años pero una mayoría de verdad, que no dependiera de la vicepresidenta, con 51 escaños, aceleraría el proceso de confirmación para los cargos administrativos y judiciales de Biden. También serviría de colchón para el presidente en caso de que algún demócrata rompa la disciplina de voto. Los demócratas también lograrían más escaños y recursos financieros en los comités del Senado, y los presidentes de esos comités ya no necesitarían a los republicanos para emitir las citaciones que obliguen a declarar a los testigos durante sus investigaciones.

“Siempre es mejor con 51, porque estamos en una situación en la que no necesitamos paridad en los comités, y por eso es importante. Y simplemente es mejor, cuanto mayor sea el número, mejor”, dijo Biden a los periodistas hace unos días.

Según el director del Centro de Política de la Universidad de Virginia, Larry Sabato, “la distinción es importante porque los demócratas obtendrían la mayoría en casi todos los comités”. “Los nombramientos para los tribunales saldrán rapidísimo porque, al ser un partido con mayoría clara en el Senado, el acceso al hemiciclo será mucho más fácil”, dice. 

“Además, hay que mirar la cantidad de senadores viejos que hay... Si queda libre un escaño y la gente está molesta con Biden, podrían acabar votando por los republicanos en cualquiera de los estados indecisos”.

Traducción de Francisco de Zárate

La campaña maratoniana de las elecciones de mitad de mandato entra este martes en su recta final, cuando los votantes de Georgia decidirán el último escaño del Senado de los Estados Unidos y terminarán de darle forma a la próxima fase de la presidencia de Joe Biden.

Bob Woodward, periodista: "Trump se guió por su instinto y fracasó"

Más

Según las encuestas, el actual senador demócrata Raphael Warnock tiene una ligera ventaja sobre su rival republicano, la polémica ex estrella de fútbol americano Herschel Walker. Si gana Warnock, los demócratas tendrán 51 escaños en un Senado de 100, una mayoría más sólida respecto a la que tienen actualmente en esta cámara. El Senado está ahora dividido a partes iguales así que el voto de desempate recae sobre la vicepresidenta Kamala Harris.