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Trump da señales de descontrol ante los reveses militares en Irán y la crisis global por el bloqueo del estrecho de Ormuz

Andrés Gil

Corresponsal en Washington —
5 de abril de 2026 21:32 h

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Está fuera de sí. Donald Trump no puede ocultar la frustración ante las consecuencias de una guerra en Irán que ya ha cumplido cinco semanas y que sigue empantanada con consecuencias, además, que no había previsto la Casa Blanca en relación con la crisis derivada del bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Teherán.

“Abrid el puto estrecho, locos bastardos, o viviréis en el infierno”. Así arrancaba este domingo el presidente de EEUU a las 8.03 de la mañana: “El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán”. Más tarde, Trump ha puesto incluso hora al ultimátum: “¡Martes, 8:00 p.m., hora del Este [dos de la madrugada del miércoles 8 de abril, hora peninsular española]!”.

“Alabado sea Alá”, ha terminado Trump su post en Truth Social, en una amenaza lanzada –en pleno Domingo de Resurrección para los católicos–, pocas horas después de que el papa León XIV hiciera un llamamiento por la paz. Y en un nuevo bandazo sobre lo que representa el estrecho de Ormuz para EEUU: tan pronto el presidente de EEUU pide ayuda a sus aliados para asegurarlo como dice que no tiene ningún interés en él para posteriormente lanzar una dura amenaza a Irán.

Hace diez días, cuando alargó el ultimátum de 48 horas, Trump había marcado el lunes 6 como el día de sus ataques contra infraestructuras eléctricas, en lo que supone un crimen de guerra en tanto que destrucción de instalaciones civiles básicas.

El mensaje en Truth Social de Donald Trump evidencia su desazón ante una situación que se le está yendo de las manos. El presidente de EEUU lleva anunciando su victoria arrasadora desde el día siguiente al inicio de los bombardeos sobre Irán, el pasado 28 de febrero. Y resulta que, justo cuando se cumplían cinco semanas, Irán derribaba al menos un caza F-15 por medio de unas defensas antiaéreas que, según el presidente de EEUU, habían sido devastadas hacía semanas, y obligaba a EEUU e Israel a desarrollar una arriesgada operación de rescate de los dos pilotos, que terminó de forma exitosa.

Al mismo tiempo, si efectivamente la capacidad militar de Irán era ya inexistente, ¿por qué el presidente de EEUU necesita redoblar su ultimátum sobre la apertura del estrecho de Ormuz de esa manera tan violenta?

El Washington Post daba pistas este domingo, y explicaba que Amazon está aplicando un recargo por combustible a sus entregas de comercio electrónico, mientras los intereses hipotecarios están alcanzando su nivel más alto en siete meses, al tiempo que los consumidores se preparan para ver cómo se encarecen los precios en las botellas de refrescos y en los detergentes.

En efecto, el impacto de la guerra en Irán sobre la economía estadounidense ya se está notando en los bolsillos de la ciudadanía estadounidense, a pesar de que el Departamento de Trabajo informó el viernes pasado de la creación de 178.000 puestos de trabajo en el mes de marzo.

Sin embargo, el incremento de las facturas energéticas, los tipos de interés y la escasez de suministros son señales de que se avecinan tiempos peores. En este sentido, los estadounidenses, por un margen del 56% frente a un 7%, prevén que la guerra tenga un “impacto principalmente negativo” en su situación económica personal, según una encuesta de Ipsos realizada el 31 de marzo.

Un conflicto en Oriente Medio que se prolongue varios meses más extendería, casi con total certeza, el alza de precios y las interrupciones en las cadenas de suministro más allá de Asia y Europa, llegando hasta las costas de Estados Unidos.

Una interrupción de tres meses en el comercio marítimo habitual elevaría los precios del petróleo a 170 dólares por barril, según Bloomberg. Si la guerra se prolonga durante seis meses, la economía mundial —privada de 13 millones de barriles de petróleo diarios— caería en una recesión, según Oxford Economics.

“Abrid el puto estrecho, locos bastardos, o viviréis en el infierno”, resuenan las palabras de Trump en un contexto de abismo económico preexistente el 27 de febrero, la víspera del inicio de los bombardeos sobre Irán de la mano de Israel.

Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento de Irán, ha afirmado que es Trump quien ha creado un “infierno” en su región y en EEUU. “Sus movimientos imprudentes están arrastrando a Estados Unidos a un infierno en vida para cada familia, y toda nuestra región va a arder porque insisten en seguir las órdenes de Netanyahu”, ha escrito en la red social X en relación al presidente de Estados Unidos.

“No se equivoquen: no ganarán nada con los crímenes de guerra”, ha añadido, para concluir: “La única solución real es respetar los derechos del pueblo iraní y poner fin a este peligroso juego”.

Po su parte, el senador republicano estadounidense Lindsey Graham, uno de los pocos senadores con voz en la camarilla en la que se apoya Trump para su política internacional, ha dicho que el presidente de EEUU se toma “muy en serio” su ultimátum a Irán sobre la reapertura del estrecho de Ormuz y ha asegurado que la “ventana para la diplomacia se está cerrando”.

“Como he venido diciendo en los últimos días, el presidente Trump está decidido a restablecer la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz. Habla muy en serio respecto a su ultimátum a Irán: abrir el estrecho de Ormuz o enfrentarse a una respuesta militar masiva contra infraestructura vital”, señala en un post en X.

Así, Trump no ha descartado el despliegue de tropas terrestres en Irán si Teherán no llega a un acuerdo, según ha afirmado este domingo el mandatario estadounidense en una entrevista con The Hill. Al ser preguntado si descartaba enviar de tropas terrestres a Irán, ha contestado: “No”. Mientras tanto, Trump ha dicho en Fox que el acuerdo con Irán podría cerrarse en las próximas horas. “Creo que hay muchas posibilidades de que mañana se llegue a un acuerdo, ahora mismo están negociando”.