Diez meses de espera en Traumatología en La Rioja que acaban en lesión: “Si me hubieran operado antes, no me habría caído”
“Me parece una vergüenza que digan que La Rioja es la comunidad con la menor lista de espera, como serán entonces las peores”. Así reaccionó Pedro Lozano cuando leyó un comunicado del Gobierno de La Rioja del pasado 25 de septiembre de 2026, que recogía que “La Rioja se sitúa entre las comunidades autónomas con menores tiempos de espera del Sistema Nacional de Salud”. Pedro Lozano llevababa en ese momento diez meses esperando una operación de traumatología, que necesita para recuperar su calidad de vida, y que todavía no tiene fecha.
Sufre desde hace más de un año problemas de estabilidad y mala pisada. Se lo detectaron en octubre del año pasado tras un electromiograma y una consulta con Neurología que derivó en otra en Traumatología, que le incluyó en lista de espera para una cirugía de metatarsalgia que sigue esperando desde entonces. Esta intervención consiste en actuar sobre los metatarsianos y las falanges para aliviar el dolor y corregir el exceso de apoyo en el pie. Es una cirugía con ingreso, catalogada en su informe como de prioridad “normal”.
Traumatología está entre las especialidades con mayor lista de espera en La Rioja. No obstante, los últimos datos acualizados en la web de Rioja Salud son de diciembre de 2025 y recogen 1.891 pacientes en lista de espera. Preguntados sobre datos más actualizados, la Consejería de Salud señala que “el Ministerio de Sanidad todavía no ha publicado los datos de listas de espera correspondientes a junio de 2026”, pero tampoco los ofrecen desde el Gobierno de La Rioja.
Según explica el afectado, los compromisos de los tiempos de demora sanitaria, los plazos máximos para este tipo de intervenciones rondan los tres meses y, en los casos de mayor demora, no deberían superar los 180 días (seis meses). Sin embargo, Pedro sigue pasando páginas del calendario sin recibir la llamada del Hospital San Pedro.
A ello se sumó el pasado mes de agosto una consecuencia trágica directamente derivada de su dolencia sin operar. Como consecuencia de la falta de estabilidad que padece, sufrió una caída en su propio domicilio de Logroño y golpeó el hombro con la mesilla de noche. “Me lo he destrozado”, resume con tono desesperado Pedro. Ante el temor a que la cita para una ecografía en la sanidad pública volviera a dilatarse meses en el tiempo, —pese a haber sido calificada como preferente—, decidió pagar los 100 euros que le ha costado una ecografía en un centro privado para conocer el alcance del daño. El diagnóstico confirmó dos tendones partidos en el hombro y el tendón del bíceps desplazado.
Si me hubieran operado a tiempo, no me habría caído y no me hubiera destrozado el hombro
“Esa caída me ocurrió estando dos meses fuera del plazo máximo de operación. Si me hubieran operado a tiempo, esto no me habría pasado”, lamenta Pedro. Ahora, la lesión en el brazo ha duplicado las limitaciones con las que ya convivía día a día.
El impacto de esta espera prolongada va mucho más allá del dolor físico. Pedro permanece de baja laboral desde el pasado 2 de enero. La incapacidad para caminar trayectos largos le impide realizar actividades cotidianas tan sencillas como salir a dar un paseo o hacer la compra en el supermercado sin regresar a casa dolorido. “No tengo vida social, no tengo rutina ninguna. Estoy en casa metido, agobiado y con un miedo constante a volver a caerme”, relata. La situación ha afectado gravemente a su salud mental y recibe atención psicológica para afrontar el aislamiento emocional y la ansiedad derivados del proceso. “Tengo cita con el psicólogo porque estoy devorado por esta situación. No es solo el pie, es que ahora estoy limitado el doble por el hombro”, reitera.
El pasado mes de septiembre, presentó una reclamación formal en el servicio de atención al paciente del Hospital San Pedro, pero la respuesta recibida ha incrementado su incertidumbre. “Me han dicho que no saben cuándo me van a operar, que ahora están con los preferentes, luego estarán con la gente de urgencias que entre y después con los que están antes que yo”, señala Pedro con una mezcla de enfado y resignación.
Pedro ya se ha visto empujado a acudir a la sanidad privada para una prueba pero no puede hacer lo mismo para la operación del pie. “No tengo seguro privado y no me puedo gastar un dinero que no tengo”, subraya. Mientras ve como su operación no llega y ni siquiera tiene fecha casi un año después de entrar en la lista de espera, insiste en que su denuncia no va dirigida contra el personal sanitario, a quienes considera víctimas de la misma situación: “Yo no culpo a los médicos, ellos hacen lo que pueden y sufren la saturación sin contrataciones suficientes. Culpo al sistema”.
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