La vida de Rafael Azcona, dibujada en verso: el IER acerca su figura a los colegios a través de un auca ilustrada

Auca ilustrada de Rafael Azcona

Rioja2

0

El Instituto de Estudios Riojanos (IER) presenta un auca dedicada a Rafael Azcona, una de las figuras más universales de la cultura riojana y española del siglo XX. La publicación, editada con motivo del centenario de su nacimiento, tendrá una tirada de 1.000 ejemplares en formato DIN A2 y será distribuida entre todos los centros educativos de la región para promover el conocimiento del guionista riojano y su obra. Además, podrá adquirirse en la librería del IER (calle Portales, 2, Logroño) y a través de su librería en línea (libreriaier.larioja.org).

Esta obra supone un relato visual y en verso que condensa, en veinticuatro escenas, el itinerario vital y creativo de Azcona: desde su infancia en Logroño hasta su regreso, ya consagrado, a la ciudad que nunca dejó de habitar su memoria. Las ilustraciones han corrido a cargo de Pedro Espinosa, mientras que el guion visual y los textos son obra de Luis Alberto Cabezón García. 

El auca es una de las formas más antiguas de narrativa popular ilustrada. Nacida en Cataluña en el siglo XVIII, de ahí su nombre, derivado del catalán “auca”, y muy extendida después por toda España bajo la denominación de aleluyas, consiste en una lámina dividida en viñetas numeradas y acompañadas de pareados o cuartetas, pensada originalmente para ser leída, cantada o recitada. Su función didáctica y divulgativa, unida a la fuerza de la imagen y la memoria fácil del verso, la convirtió durante generaciones en vehículo popular para narrar vidas de santos, hechos históricos, cuentos infantiles y biografías de personajes ilustres. El IER recupera ahora este formato tradicional para acercar la figura de Azcona a públicos de todas las edades, en la línea de otras publicaciones divulgativas del instituto.

Con esta publicación, el Instituto de Estudios Riojanos suma una nueva pieza a la conmemoración del centenario de Rafael Azcona, poniendo al alcance del público riojano —y en un formato accesible, visual y cercano— la trayectoria de uno de los grandes narradores del cine y la literatura españolas del siglo XX.

Esta iniciativa se suma a otras actividades que se están promoviendo desde el IER, como el lanzamiento próximo de un monográfico de la revista Berceo, así como la grabación de una ficción sonora, en colaboración con RTVE, de una de sus obras, o la próxima resolución del premio de investigación Rafael Azcona. Por su parte, la revista Belezos se suma a la celebración con su reportaje de portada. Además, en el mes de mayo, el IER organizó en el marco del IX Congreso Nacional de Guionistas la mesa redonda “El guion vuelve a casa”, en la jornada inaugural.  Cabe recordar que la biblioteca del IER ha dedicado un rincón temático en sus estancias al guionista logroñés, con objetos y sus obras más representativas, que se puede visitar hasta el mes de enero.

Auca ilustrado de Rafael Azcona

Rafael Azcona

Rafael Azcona Fernández nació en Logroño en 1926, en el seno de una familia de comerciantes, y allí transcurrió su infancia y juventud: “en la casa y la trastienda / halló su primera escuela; / entre telas y pespuntes / fue cosiendo su novela”, recuerda el auca sobre unos años marcados por el oficio familiar y por las tardes de toros junto a su padre, que le enseñaron a mirar antes de escribir. Lector precoz de Baroja y Dickens, encontró además en un profesor, evocado en la obra como “Don Godo”, el estímulo que le abrió a otros mundos y le puso rumbo a Madrid. Antes de partir, colaboró con sus primeros versos en la revista logroñesa Codal, “su primer dolor impreso”. 

Ya en Madrid, conoció los años difíciles de la posguerra, de pensión en pensión y de oficio en oficio, hasta que Antonio Mingote le abrió las puertas de La Codorniz, donde Azcona afiló su humor —“que también muerde, pincha y calla”— y creó personajes como el Repelente Niño Vicente, con los que retrató, entre la ironía y la crueldad, la España de la época.

De la literatura dio el salto al cine casi por azar: la publicación de su novela Los europeos le valió la llamada de Marco Ferreri, quien “puso a rodar su vida” y con quien firmó títulos como El pisito o El cochecito. Con Luis García Berlanga formó una de las parejas creativas más fecundas del cine español, responsable de películas como Plácido o El verdugo, en las que, según el auca, “puso España ante el espejo”. Su paso por Italia le dio “otro aire, más cruel y más profundo”, y su colaboración con Carlos Saura le llevó a explorar la memoria y las heridas del pasado en obras como La prima Angélica. 

Ya en los años ochenta y noventa, junto a José Luis García Sánchez y Fernando Trueba —sus “dos cómplices”, uno del sainete y otro de la poesía— firmó guiones como El año de las luces o Belle Époque, que en 1994 le valió a Trueba el Óscar a la mejor película de habla no inglesa. Azcona no descuidó tampoco el teatro, adaptando textos como Don Quijote de la Mancha para la escena. A lo largo de su carrera recibió cinco premios Goya al mejor guion y un Goya de Honor en 1998, además del Premio Nacional de Cinematografía. 

Falleció en Madrid en 2008, pero, como cierra el auca, “volvió sin ruido a Logroño, ya memoria y denso poso”, pues la ciudad conserva su huella en sus libros y en su fondo documental.

Etiquetas
stats