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La triple paridad

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Aunque la mayoría conoce a que me refiero con triple paridad, y teniendo amigos mucho más cualificados que un servidor que podrían disertar sobre el término, se debe indicar que por triple paridad se entiende al sistema de representación que los electores canarios tienen en el Parlamento regional. De este modo existe la paridad de representación entre las islas capitalinas entre sí, disponiendo cada una de ellas de 15 diputados, la paridad entre el número de diputados de la provincia de Santa Cruz de Tenerife y la provincia de Las Palmas de Gran Canaria, disponiendo cada provincia de 30 diputados y la última paridad es la existente entre las islas capitalinas y las denominadas islas periféricas, que tienen igualmente 30 diputados las islas capitalinas y 30 diputados las islas no capitalinas.  

Este sistema que buscaba el equilibrio regional, es cada vez más injusto, porque cada vez la población de determinadas islas es mucho mayor que la de otras. Sin poner el ejemplo de las islas capitalinas respecto a las islas periféricas y según datos del Istac, Lanzarote con  8 diputados regionales, con el mismo número de diputados que tiene La Palma, tenía 141.953 habitantes en 2013 y La Palma en el mismo año tenía 85.115 habitantes. Casi el doble de población pero con el mismo número de diputados. O sea que el voto de La Palma vale más que el voto de Lanzarote.

Esta triple paridad que he defendido desde la juventud, carece de importancia hoy en día, porque la democracia no está en manos del pueblo, y menos en manos de los militantes de los partidos políticos que hacen posible la existencia de los mismos. Al entrar en un partido político se están asumiendo unos estatutos y unos modos de proceder que alejan la voluntad popular y los beneficios que pueda representar para unas islas determinadas leyes, o acuerdos que puedan tomarse en el Parlamento. Estas estructuras casi monolíticas, ejercen la disciplina de voto en la gran mayoría de las decisiones, por tanto si estamos representados en el Parlamento regional por partidos políticos, donde el presidente o cargo elegido asambleariamente o no, decide lo que tienen que votar los representantes de las islas, ¿para qué queremos la triple paridad? Si la democracia realmente partiera de lo que desean los ciudadanos, la triple paridad no sería una anécdota en la historia del Parlamento regional, sería una herramienta para establecer un verdadero equilibrio regional.

A riesgo de estar equivocado, concluyo indicando que tenemos dos posibilidades: o los partidos políticos toman las decisiones en el Parlamento a partir de lo que indican las bases de los mismos en cada una de las islas, o se debe de cambiar la triple paridad para hacer más justos con el valor que tiene el voto de cada uno de los canarios.

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