La vendedora del ático para el Gobierno de Ayuso acepta que se difundan detalles de la compra
Astrid Gil-Casares, propietaria del ático que la Comunidad de Madrid compró por 6,3 millones de euros, ha aceptado que se hagan públicos detalles de la operación, según ha adelantado este viernes El País y ha podido confirmar elDiario.es. Planifica Madrid, la empresa pública que gestionó la compra, alegó a través de Transparencia que no podía compartir el expediente u otra información relevante porque esta afectaba a “terceros” y estos tenían que dar el visto bueno. Ahora, después de que la vendedora haya dado el visto bueno por escrito, Transparencia ya podría ofrecer esta información.
La vendedora había firmado durante la operación un acuerdo de confidencialidad exigido por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, que alegó cuando la operación salió a la luz que el inmueble había sido adquirido para destinarlo a “reuniones” mientras durasen unas reformas en la sede de la Presidencia de la Comunidad de la Puerta del Sol.
Astrid Gil-Casares ofreció una entrevista a la revista Vanitatis el pasado 30 de julio, un día después de que se conociese la operación. En ella explicó que había firmado ese “acuerdo de confidencialidad”, que le impedía comentar “las circunstancias de la operación”. “En cualquier caso, desconozco por completo el destino que se pretendía dar a dicho inmueble”, añadió entonces.
El diputado de Más Madrid Hugo Martínez Abarca ha sido una de las personas que solicitaron a Transparencia esos detalles de la compra del ático, así como el expediente del mismo. El 21 de agosto, Transparencia suspendió el trámite porque debía preguntar a “terceros interesados” si accedían a dar la información. Después, se reanudó el expediente, aunque se amplió en 20 días hábiles más, “debido al elevado número de solicitudes de contenido diverso recibidas en relación con esta materia”, según indicaron.
Tanto la Comunidad de Madrid como el PP aseguran que ya se han dado explicaciones suficientes, pero un mes más tarde de que se conociera el escándalo, todavía se desconocen incógnitas que rodean a la operación, como quién estaba presente durante la firma o por qué se eligió esa localización en la calle General Martínez Campos, en el barrio de Chamberí, un inmueble situado a pocos metros de la casa familiar de Ayuso y donde ahora reside su madre. Tampoco se tiene información del expediente de compra o de por qué se exigió confidencialidad a la vendedora en una operación de una empresa pública que, como indicaron tanto Ayuso como su consejero Miguel Ángel García Martín, se dedicaba “todo el año” a la compra y venta de inmuebles.