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La jueza autoriza el volcado de los móviles del investigado por el incendio de Riglos

Primeras horas del incendio, junto a Santa María de la Peña

ElDiarioAragón

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La jueza que instruye el incendio de Las Peñas de Riglos ha autorizado el volcado y análisis de los dos teléfonos móviles intervenidos al trabajador investigado por el origen del fuego, según ha adelantado Heraldo de Aragón. La Guardia Civil podrá acceder al contenido de los dispositivos para buscar fotografías, vídeos, mensajes, llamadas y datos de geolocalización que permitan esclarecer qué ocurrió en los momentos previos y posteriores al inicio de las llamas.

Uno de los objetivos principales es comprobar si alguno de los teléfonos contiene una fotografía tomada cuando apenas habían comenzado las llamas. La imagen, que circuló por grupos de WhatsApp de personas de la zona, muestra el fuego en una fase muy incipiente y los investigadores manejan la posibilidad de que pudiera haber sido captada por el propio trabajador durante los 56 segundos en los que las cámaras de seguridad no registraron lo ocurrido.

Los dos teléfonos que fueron intervenidos son un iPhone 17 Pro y un Samsung. Su análisis pretende determinar si alguno de ellos contiene la fotografía original y, en general, si existe información que permita contrastar la versión ofrecida por el trabajador y aclarar si pudo haber otras personas relacionadas con el incendio.

La diligencia llega un día después de que la Audiencia Provincial de Huesca acordara dejar en libertad al investigado, al considerar que los indicios existentes hasta ahora no tienen la solidez suficiente para mantenerlo en prisión provisional. El tribunal, no obstante, mantiene abierta la investigación y considera que su presencia en el lugar y en el momento en que comenzó el fuego justifica que continúe siendo investigado.

Las cámaras no captaron el momento exacto del inicio

El incendio se declaró el 10 de agosto, en torno a las 10:50, en unos matojos situados en un talud próximo a la campa donde se almacenaba material de las obras de la A-132. El trabajador investigado, de 28 años, se encontraba trabajando para una subcontrata de las obras. Las cámaras de seguridad de la zona lo sitúan cerca del punto en el que comenzó el fuego e incluso lo captan agachándose en sus inmediaciones. Sin embargo, las grabaciones no son continuas porque los dispositivos funcionan mediante sensores de movimiento y no registraron el instante exacto en el que comenzó el fuego.

La Audiencia Provincial ha destacado precisamente esta circunstancia al revocar la prisión provisional. Las imágenes muestran al investigado cerca de la zona, pero no se le ve prendiendo ningún fuego. Cuando aparecen las primeras llamas, además, se encuentra a varios metros del punto en el que se inició el incendio. El propio auto señala que las imágenes muestran al trabajador utilizando su teléfono móvil en esos primeros momentos, por lo que no descarta que pudiera estar intentando avisar del incendio, como él mismo sostuvo. Poco después, dos compañeros llegan al lugar y, junto al investigado, buscan extintores para tratar de apagar las llamas.

La Sala también subraya que no hay testigos que aseguren haber visto al investigado provocando el fuego, pese a que el incendio comenzó cerca de una carretera con tráfico. Por ello, considera que la presencia del trabajador en el lugar y a esa hora permite mantener la investigación, pero no justifica por sí sola una medida tan restrictiva como la prisión provisional.

La causa del fuego tampoco está cerrada

Otro de los puntos que ha cuestionado la Audiencia es la determinación del origen del incendio. El tribunal considera que el informe preliminar que apuntaba a la aplicación directa de una llama sobre el combustible vegetal era insuficiente para descartar otras hipótesis, entre otras razones porque la zona no quedó preservada hasta que los técnicos acudieron horas después. Además, el investigado declaró que posteriormente retiró junto a dos compañeros un aerosol que se encontraba en la zona. La Audiencia considera que esta posibilidad no consta suficientemente investigada y apunta que resulta razonablemente probable que los trabajadores pudieran retirar elementos durante las labores iniciales para intentar controlar el fuego.

Con este escenario, la Audiencia concluyó que los indicios contra el trabajador son insuficientes, por ahora, para mantenerlo en prisión. La investigación, sin embargo, continúa, y el análisis de sus dos teléfonos abre ahora una nueva vía para comprobar qué ocurrió durante los momentos clave del incendio. El investigado permanece en libertad con medidas cautelares: tiene que entregar su pasaporte, no puede salir de España, debe facilitar un domicilio y un teléfono de contacto y tiene que comparecer ante el juzgado los lunes, miércoles y viernes. El incumplimiento de estas medidas podría llevar a la adopción de otras más severas, incluida de nuevo la prisión provisional.

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