Desalojan un edificio de Zaragoza por riesgo de colapso: afectadas seis viviendas con 12 vecinos, cuatro de ellos menores
El Ayuntamiento de Zaragoza ha ordenado el desalojo preventivo de todos los ocupantes del edificio situado en el número 17 de la plaza Santo Domingo ante el riesgo de que el deterioro de su estructura pueda derivar en un colapso. El inmueble, de planta baja y cinco alturas, alberga seis viviendas en las que residen 12 personas, cuatro de ellas menores de edad. La decisión se ha tomado después de que los técnicos detectaran un pequeño hundimiento en uno de los forjados del edificio, que cuenta con una estructura a base de rollizos de madera. La inspección ha determinado que el problema está relacionado con la presencia de agua y humedad procedente de las bajantes del inmueble, con una mayor afección en las zonas de cocinas y baños.
El gerente de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza, Miguel Ángel Abadía, ha explicado que la situación no permite garantizar actualmente la seguridad estructural del edificio. Por este motivo, el consistorio ha optado por desalojarlo para evitar que el deterioro pueda llegar a provocar un colapso. Abadía ha comparado la situación con la que se produjo en el edificio de Narciso 38, donde llegaron a colapsar dos forjados. “A efectos de evitar que llegase ese colapso, hemos acordado su desalojo”, ha señalado.
El Ayuntamiento también ha requerido a la propiedad para que intervenga en el inmueble. Los trabajos comenzarán con el apuntalamiento de toda la edificación, una actuación necesaria para poder trabajar con seguridad. Posteriormente, los técnicos realizarán catas para determinar qué ha ocurrido y cuál es el alcance de los daños antes de proceder a la reparación.
El origen de las afecciones estaría, presumiblemente, en pérdidas en las bajantes de evacuación de aguas. Estas no afectarían únicamente a las procedentes de baños y cocinas, sino también a las aguas pluviales.
El desalojo afecta a las seis viviendas del edificio y a sus 12 ocupantes. El Ayuntamiento ha activado el protocolo de intervención con Bomberos y también el de Servicios Sociales para atender las posibles necesidades de alojamiento de las familias afectadas. Por el momento, los vecinos no podrán regresar a sus viviendas. La vuelta dependerá de que un técnico competente, en este caso un arquitecto, emita un certificado de seguridad que acredite que el edificio reúne las condiciones estructurales y de ocupación necesarias.
Mientras se llevan a cabo las actuaciones, Bomberos, Policía Local, técnicos de Urbanismo y otros servicios municipales trabajan de forma coordinada para garantizar la seguridad de los residentes y del entorno.
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