Un juzgado investiga a una maestra y dos directivas de un colegio de Alcalá de Henares por presuntos malos tratos a bebés
Un juzgado investiga a una maestra de Educación Infantil y a dos directivas del colegio concertado Alborada, en Alcalá de Henares (Madrid), por presuntos malos tratos a bebés y una supuesta falta de actuación de las dos responsables del centro ante las advertencias recibidas por parte de otras trabajadoras. Según información publicada por El País, los hechos habrían ocurrido durante el pasado curso e incluyen presuntos golpes, zarandeos y prácticas agresivas durante la alimentación de los menores por parte de la docente.
La principal investigada, identificada como Elena F., habría golpeado a algunos menores en la cabeza y la boca, los habría zarandeado bruscamente y se habría burlado de ellos mientras lloraban. La denuncia contra la docente también recoge episodios en los que supuestamente les introducía grandes cantidades de comida en la boca y les tapaba la nariz para obligarlos a tragar, una práctica que, según los testimonios recogidos por El País, habría provocado vómitos y riesgo de atragantamiento a los niños.
La denuncia contra la trabajadora se basa en un audio y un vídeo que fueron grabados a escondidas por otras docentes. Según esta información, el procedimiento judicial se inició después de que la policía detectara indicios de criminalidad y se ha abierto por presuntos delitos de torturas, contra la integridad moral y tratos degradantes hacia los menores.
La investigación comenzó en agosto, cuando dos educadoras denunciaron a Elena F., en una comisaría de la Policía Nacional de Torrejón de Ardoz, en Madrid, por tratar a los bebés con violencia.
Grabaciones y advertencias sin respuesta
El director del centro, David Arranz, ha asegurado a El País que, cuando el colegio tuvo conocimiento de la posibilidad de que se estuvieran produciendo malos tratos, se procedió al “inmediato despido” de la trabajadora “para proteger a los menores”. Sin embargo, esta versión difiere de las declaraciones recogidas en la denuncia, en las que se señala que la educadora continuó trabajando durante meses pese a las advertencias.
Una de las trabajadoras alertó en febrero a las responsables del área de Infantil y les entregó una grabación en la que se escuchaba un golpe seco seguido del llanto de un niño y una voz que parece imitar de forma burlona al menor decir “mamá, mamá”. Sin embargo, la docente denunciada continuó trabajando con los bebés hasta el verano y su cese fue presentado como una finalización de contrato.
Aquella denuncia no dio lugar a medidas contra la maestra, pero la trabajadora que comunicó los hechos fue finalmente despedida debido al “descenso del alumnado por la caída de la natalidad”, tal como apunta el relato publicado por El País.
Posteriormente a estos hechos, se presentó una segunda denuncia de otra trabajadora que, a través de un vídeo corto, enseñaba imágenes en las que se observa a Elena F. golpear en la frente y agarrar bruscamente la cabeza a un bebé que llora mientras le están dando de comer.
Cambios en el comportamiento de los menores
La denuncia presentada recoge también indicios sobre el posible impacto de estas conductas sobre los niños. Según varios testimonios recogidos por El País, los bebés del aula lloraban con mayor frecuencia que los de otras clases y los padres de una alumna habrían observado que la niña comenzó a mostrar en casa “terror a la cuchara”. Además, menores de otros grupos supuestamente manifestaban miedo cuando la educadora estaba en el patio y algunos incluso se agarraban a las piernas de sus tutoras o intentaban alejarse de ella gateando. Las denunciantes sostienen que, a medida que aumentaban las recriminaciones de sus compañeras, Elena F. comenzó a permanecer cada vez más tiempo a solas con los bebés en el aula.
La denuncia señala también a la directora de Infantil y la coordinadora del primer ciclo de esta etapa, ambas investigadas por no haber adoptado medidas internas ante los avisos ni haber informado de los hechos a las autoridades. La causa ha sido abierta por un juzgado de Torrejón de Ardoz debido a las evidencias reunidas por la policía que, además de las grabaciones y las denuncias de las docentes, incluyen declaraciones de otros trabajadores del centro y de padres de los alumnos.
Por el momento, no se conoce el grado de responsabilidades atribuidas a cada una de las tres investigadas. El País destaca que, en el caso de Elena F., serían las de autora, mientras que las directivas podrían ser consideradas cómplices, cooperadoras necesarias o encubridoras, aunque también cabe la posibilidad de que pudieran ser absueltas.
La principal investigada ha rechazado ofrecer su versión de los hechos a ese diario y su abogada ha afirmado que las acusaciones “no son ciertas”. El País también ha solicitado la versión de las otras dos investigadas, pero señala que no ha obtenido respuesta.
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