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La oposición se prepara para el choque total con Ayuso tras la polémica del ático: “Es un punto de inflexión”

No es un secreto que el grado de crispación en la Asamblea de Vallecas ha ido aumentando paulatinamente en los últimos años. Solo hace falta ver los plenos de cada jueves para darse cuenta. Los símbolos de institucionalidad han ido mermando a medida que los improperios y salidas de tono son cada vez más habituales. Ahora, tras el escándalo del ático comprado por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, se inicia uno de los cursos políticos más agitados que nunca, con las elecciones autonómicas a solo unos meses y una duda: ¿le pasará factura a la líder madrileña o revalidará otro año más su mayoría absoluta?

Con estos mimbres, los partidos de la oposición se preparan ya para meses de choque total con la líder madrileña, al menos hasta los próximos comicios de mayo. Tanto PSOE como Más Madrid e incluso Vox han avisado de que no será tan sencillo el pasar página de la adquisición del inmueble de 6,3 millones de euros de Chamberí como el equipo de Ayuso espera. Especialmente los partidos de izquierdas han adelantado que no bastará con la próxima comparecencia del consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno autonómico, Miguel Ángel García Martín. Lo que buscan es que se haga pública la información que, dos meses después de que saltara en prensa el caso, todavía falta.

Incluso el partido de extrema derecha pide abiertamente que se aclare el tema, a pesar de que existe la posibilidad de que entre en el próximo Ejecutivo regional de la mano del PP, como ha ocurrido en otras comunidades. Isabel Pérez Moñino, portavoz de Vox en la Asamblea, adelantaba este lunes en rueda de prensa que no quieren convertir el próximo Debate del Estado de la Región que se celebrará a final de esta semana en un debate sobre el tema del ático. Pero añadía: “Las respuestas sobre el ático han sido confusas e insuficientes. Hay muchas preguntas que todavía no tienen respuesta”.

Pero PSOE y Más Madrid sí llevarán al debate esta nueva polémica. El Gobierno de Madrid insiste en que ambos partidos intentan “estirar el chicle” con este tema, pero la oposición rechaza las críticas por la falta de transparencia. “Esta última pillada supone un punto de inflexión”, aseguraba este lunes Mar Espinar, portavoz del PSOE en la Asamblea. “Es la gota que colma el vaso de la paciencia de los madrileños”, decía por su parte Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid.

Fuentes del partido que dirige Mónica García esperan que este final de legislatura esté marcada por un PP “dividido dentro y muy agresivo hacia afuera”. El Partido Popular, a pesar de las declaraciones de Alberto Núñez Feijóo que reavivaron la polémica del ático este verano, se ha preocupado por mostrar apoyo público a la baronesa. “El objetivo va a ser inflamar a los suyos contra un enemigo externo y así evitar todo cuestionamiento interno en sus horas más bajas”, considera Más Madrid en declaraciones a elDiario.es, que piensan que lo que toca ahora es “conectar con esa indignación ciudadana a los malestares de la vida cotidiana y demostrar que hay alternativa a pesar del daño que hacen estos comportamientos corruptos y esta forma de gobernar a la confianza en la política”.

La próxima comparecencia de Miguel Ángel García Martín para explicar la compra del ático por parte de Planifica Madrid parece que tampoco convence. Los socialistas madrileños descartan ya de antemano que vaya a servir para aportar la información que falta: “Que este gobierno responda a algo del interés general de los madrileños es una esperanza que perdimos hace mucho tiempo”, ha criticado Espinar. “Va a tener que ser Ayuso quien dé esa información porque [el ático] fue para ella. Si no lo dice en la Asamblea, que no piense que se puede esconder detrás de ningún consejero, tendrá que dar explicaciones ante la Justicia”, añadía Bergerot.

Además, el PSOE augura recorrido judicial con la compra del ático después de que tanto el partido como Más Madrid se personarán como acusación popular en el caso que ya investiga el juzgado. “Hay indicios de prevaricación y malversación de fondos públicos. Dos delitos muy graves. Podrá intentar desviar el foco, pero incluso aunque se venda el ático, todo el proceso de adquisición ha sido oscuro y muy sospechoso. Sus mentiras son buena prueba de ello y si los jueces no van tan rápido como en otros casos, serán las urnas las que echarán” a Ayuso, aseguran fuentes socialistas.

Los puentes rotos entre Ayuso y la oposición

Mientras aumenta la presión al Gobierno autonómico, los pocos puentes que quedaban entre la oposición y Ayuso parece que ya se han terminado por destruir. La presidenta no mantendrá este año su habitual ronda de reuniones con los portavoces parlamentarios, que se producía normalmente al inicio del curso político y que ofrecía las pocas fotos de acercamiento entre la presidenta y sus rivales políticos.

El portavoz del PP de Madrid, Carlos Díaz-Pache, aseguraba este lunes que los encuentros se han decidido cancelar porque se convirtieron en “un espacio donde la oposición podía insultar a la presidenta en privado”. La última reunión de Ayuso con Mar Espinar no acabó bien y el PSOE aseguró el año pasado que se saldó de forma “abrupta” por parte del Ejecutivo autonómico después de que Espinar preguntara por la imputación de su novio, Alberto González Amador, una cuestión que fue no sentó bien al equipo de la presidenta, que la consideró de mal gusto.

Ahora a los grupos no les extraña esta decisión. “El problema de Ayuso es que ella es la primera que no sabe qué es el respeto institucional”, aseguran fuentes de los socialistas, que ejemplifican esta falta de institucionalidad con otras reuniones como el intento de boicot de Ayuso a la reunión sobre financiación autonómica de la semana pasada.

Septiembre no ha hecho más que empezar y ya se nota la presión de cara a unas elecciones autonómicas que podrían acabar con la mayoría absoluta de Isabel Díaz Ayuso. De momento, el PP echará el resto para que no sea así y ya se nota la estrategia: arropar públicamente a la líder madrileña y cambiar el foco público para volver a erigirse como oposición permanente al Gobierno de Pedro Sánchez. En este caso, por la gestión de la crisis en Ceuta.