En estos días en los que los crímenes del llamado 'falso monje shaolin' de Bilbao han reclamado portadas de periódicos y aperturas de informativos de televisión, de forma serializada, a la antigua usanza, nos ha venido a la memoria un episodio de similar negrura ocurrido hace 100 años y que tuvo como víctima a un vecino de la calle Divino Pastor.
La fama se la llevó su asesino, el Capitán Sánchez, pero Rodrigo García Jalón, fue el auténtico y luctuoso protagonista de uno de los crímenes más mediáticos del siglo XX español, un suceso que conmocionó al país en 1913 y al que la prensa dedicó una especial cobertura liderada por El Imparcial y su joven periodista Serrano Anguita, crucial para el desenlace del misterio y que acabaría teniendo hasta calle en Madrid.
García Jalón desapareció un buen día y nada más se supo de él hasta que meses después encontraron sus restos en la Escuela Superior del Ejército, donde vivía su verdugo. Manuel Sánchez y su hija María Luisa, amante de la víctima, asesinaron a García Jalón para robarle cinco mil pesetas, una pequeña fortuna por aquel entonces.
Nuestro vecino acabó descuartizado y emparedado; su verdugo, ejecutado y María Luisa, condenada a 30 años de prisión, donde acabó muriendo tras 12 años de encarcelamiento.
La historia hizo correr ríos de tinta e, incluso, Vicente Aranda la llevó a la pantalla como uno de los episodios de la serie televisiva 'La Huella del Crimen'.
- Más información: 'Mundo Gráfico' (Hemeroteca Biblioteca Nacional)