Hay investigaciones periodísticas que duran semanas. O meses. Esta nos ha llevado tres años. Es una gran exclusiva: Extrabajadoras de las mansiones de Julio Iglesias acusan al cantante de agresiones sexuales.
Nunca contamos las cosas a la ligera. Y con asuntos así, menos aún. Hemos hablado directamente con estas mujeres. Las hemos entrevistado durante meses. Hemos viajado a Punta Cana, a Nassau, a Miami… para localizarlas y contrastar sus testimonios.
Dos de ellas han accedido a hablar directamente ante la cámara sobre las penetraciones, tocamientos, bofetadas y vejaciones físicas y verbales de las que acusan a Julio Iglesias. Pero no es solo su palabra. Sus testimonios son consistentes y coinciden con otros relatos a los que hemos accedido en esta investigación. No nos hemos limitado a recoger sus acusaciones. Hemos contactado con más de una docena de extrabajadores de Julio Iglesias. Y hemos accedido a documentación, pruebas médicas y otras evidencias que respaldan los testimonios de estas mujeres.
“Me usaba casi todas las noches”, dice una de ellas. “Me sentía como un objeto, como una esclava”. Describen un ambiente de trabajo de acoso y control continuo. Y también las presiones para mantener encuentros sexuales con el cantante, su jefe, contra su voluntad.
Hemos intentado recabar la versión de Julio Iglesias. Tiene nuestras preguntas desde hace diez días. No hay respuesta.
No es una vieja historia del siglo pasado. Es de 2021, cuando Julio Iglesias tenía 77 años. Son mujeres que trabajan a su servicio en sus mansiones de República Dominicana y Bahamas.
No es vida privada. Hablamos de mujeres que han sufrido después secuelas por lo ocurrido. Que cuentan esto para que no vuelva a suceder. Que relatan una serie de agresiones y abusos intolerables, que distan mucho de una relación laboral normal.
Todas ellas responden a un patrón común: son muy jóvenes, de barrios muy precarios. Mujeres vulnerables que trabajaban como internas, de sol a sol, y a las que seleccionaban por su aspecto: lo primero que pedían a quienes respondían a los anuncios de trabajo eran cinco fotografías. En el tiempo en que estaban en la mansión tenían prohibido tener novio. Durante largas temporadas ni siquiera podían salir.
El primer indicio de esta historia nos llegó en enero de 2023. Una fuente cercana a una de estas mujeres contactó con elDiario.es. Esa persona conocía nuestro trabajo. Confiaba en él.
Nuestra redactora jefa de Cultura, Elena Cabrera, respondió a esa llamada. Y en esa primera conversación, le relató buena parte de la historia que hoy publicamos.
Elena Cabrera me puso al corriente del testimonio de esa primera fuente poco después. Le animé a seguir esa pista, aunque confieso que en aquel momento pensaba que nunca lo podríamos publicar. Que era otra más de esas historias increíbles que todo periodista se lleva a la tumba porque no la puede contrastar.
En 2023 solo teníamos un testimonio indirecto, de alguien que ni siquiera había trabajado allí. Era una historia tan dura que íbamos a necesitar muchísimas evidencias más. Solo encontrar a esas mujeres, de países como República Dominicana, Venezuela, Bahamas, Brasil o Colombia, iba a ser muy difícil. Y esa era solo la primera parte del trabajo. Después necesitábamos ganarnos su confianza y encontrar otras pruebas que reforzaran la solidez de sus testimonios.
Pero Elena Cabrera tiró del hilo y lo logró. Consiguió localizar a varias de esas chicas, hablar con ellas, que confiaran en su palabra y en su honestidad. Lo que era solo una pista fue creciendo. Así que movilizamos a más periodistas de la redacción: Ana Requena, María Ramírez, Izaskun Pérez, Raquel Ejerique y Natalia Chientaroli. Y en 2025 implicamos también a un medio estadounidense, Univision Noticias, que ha colaborado con nosotros en esta investigación.
Hemos llevado esta exclusiva con tanto secreto que buena parte de los periodistas de elDiario.es ni siquiera sabía de su existencia. Algunos días que necesitábamos grabar en la redacción mandábamos al resto de los compañeros a teletrabajar desde casa, con la excusa de que había un corte de agua.
Han pasado tres años y hoy, al fin, estamos listos para publicar. En este tiempo hemos localizado a varias de esas mujeres. Las hemos entrevistado en numerosas ocasiones a lo largo de un año y hemos comprobado que su testimonio era consistente: que no cambiaba con el tiempo. Hemos hablado también con otras personas cercanas a estas mujeres y a las que confiaron lo sucedido en un primer momento. Sus relatos coinciden con los de otros extrabajadores de Julio Iglesias a los que hemos entrevistado y que estuvieron en esas mansiones a lo largo de las últimas décadas. Sus testimonios son coherentes, a pesar de que algunas de esas personas ni siquiera se conocen entre sí.
Julio Iglesias es uno de los españoles más famosos en todo el mundo. Alguien con mucho dinero, con muchos contactos, con mucho poder. Detrás de una historia así no solo hay un trabajo metódico y riguroso de nuestras periodistas y los de Univision: Federica Narancio, Esther Poveda, Gerardo Reyes y Margarita Rabin. También el de dos equipos de abogados, en España y en Estados Unidos. Durante meses hemos revisado cada dato, cada palabra, cada coma.
Nos jugamos mucho con esta exclusiva. Todo el prestigio de elDiario.es y algo más. Sabemos que nos enfrentamos a alguien que nos podría arrollar con demandas judiciales e indemnizaciones millonarias. No hemos dado este paso sin estar muy seguros de que podemos defender nuestra información.
No es solo una cuestión de valentía, o de trabajo, o de paciencia. Podemos investigar temas así porque contamos con el apoyo de más de 115.000 socios y socias.
Gracias por estar ahí.
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