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Opinión - 'Majestad, ¿puedo poner un tuit?', por Esther Palomera

La 'Operación Juan Carlos'

El rey jura las Leyes Fundamentales el 22 de noviembre de 1975. En una segunda fila se ve a Alfonso Armada.
26 de febrero de 2026 22:13 h

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¡A partir de hoy, declaramos que el destierro del rey se ha terminado! De esta manera, nos dicen, podrá regresar el emérito a España. La 'Operación Juan Carlos' ha resultado un éxito. Todo ha salido tal y como se había planificado. Excepto en una cosa: que, quien o quienes piden la vuelta del monarca, están distorsionando claramente la realidad. El rey emérito nunca tuvo prohibido venir a España, de hecho, nos visita a menudo. La última vez para hablar de su libro 'Reconciliación', en el que nos recuerda todo lo que le debemos, entre otras cosas la democracia. Total, nada.  

Que sepamos, su retiro nada ha tenido que ver con el intento de golpe militar del 23F. Otro caso bien diferente es que se pretenda utilizar ahora esto para propiciar su regreso triunfal. Hacer borrón y cuenta nueva, reseteando todo su pasado. Naturalmente, tamaña osadía hay que cimentarla en algo: la desclasificación de los documentos del 23F que durante 45 años se habían mantenido bajo la losa de la ley franquista de secretos oficiales y que ningún presidente del Gobierno, hasta hoy, se había atrevido a desclasificar. Este era el conejo que Pedro Sánchez tenía en la chistera. Y, así, el 25 de febrero de 2026, tras dos días de gran expectación, salen a la luz los esperados documentos secretos. Los llaman documentos secretos y no lo son. ¿Que tienen de novedosas las conversaciones entre Tejero y García Carrés? ¿O las de Tejero con su mujer? ¿Y qué decir de las que mantiene con sus amigas? ¡Gran exclusiva! nos dicen: la mujer de Tejero está en la misma honda que su marido Menos mal. Solo nos faltaba que fuera un matrimonio mal avenido. 

¡Alehop! Otro documento. Esta vez anónimo (ninguno elaborado por los servicios de información o de inteligencia lo es). Armada y Milans planificaron una operación de desprestigio contra el rey durante el juicio militar. Aclaro: Milans sí, Armada no. Al menos, jamás se ha documentado tal cosa. Tercera gran novedad: un soldado perteneciente al Regimiento de Caballería Ligera del Regimiento Villaviciosa dice haber tenido permiso para matar. Formaba parte, dice, de aquellos que entraron en RTVE pasadas las diez de la noche y estuvieron allí toda la noche. Nada menos que mil soldados apoyados por carros de combate. Supongo que a ese soldado no se le realizó la prueba de alcoholemia antes de realizar tal declaración. Nos encontramos ante una gran intoxicación. ¿No nos habían dicho que la desclasificación de estos papeles era precisamente para eso, para evitar todo tipo de bulos y terminar de una vez por todas con las dudas creadas? Ni eran mil soldados (tan solo 35), ni estuvieron toda la noche (algo más de una hora), ni se vio carro de combate alguno aquella tarde-noche en las instalaciones de RTVE.

Antes de hacer público ese “documento” yo hubiera recomendado comprobar si ese soldado estuvo participando en otro golpe militar, quizás, incluso, fuera de este país. Y a los medios informativos que lo han difundido a bombo y platillo, recordarles que cuando se desclasifican papeles de un periodo tan importante y tan esperados es recomendable someterlos primero a una pequeña revisión y no lanzarlos al aire de esa manera, en medio de una ceremonia de confusión. Ese es el principio básico del todo buen periodista. Dar algo por bueno, aunque esté colgado en la página oficial de Presidencia del Gobierno, es una práctica que pertenece a otra profesión no tan noble como la nuestra.

En otro de esos papeles desclasificados se nos dice que el rey Juan Carlos, ante la intentona militar del 23F, pide que se proteja la dignidad de los golpistas, pues, a su juicio, han sido maltratados. Si hacemos caso a ese documento, el rey habría dicho que a pesar de ganar la Guerra Civil “no obtuvieron beneficios destacados después de su victoria” y pide a los políticos que tengan con ellos un tacto más exquisito. No falta de nada en esta tómbola de las sorpresas. Todo esto que les estoy contando, naturalmente, es una fábula preparada por un desequilibrado conspiranoico como yo. ¿Qué esperar de un periodista que se ha pasado cuarenta años investigando el intento de golpe militar? Es comprensible que tras tanto tiempo haya terminado con la mente perturbada.

Les pido perdón por hacerles perder su precioso tiempo. No se preocupen, estoy a punto de concluir. Enseguida podrán encender su televisión para obtener una información neutra y serena, alejada de todo sensacionalismo, exacta y rigurosa. Pero permítanme desahogarme antes de que vuelva a ceñirme la camisa de fuerza. 

El primer documento en ser ocultado y destruido, si hacemos caso a las declaraciones de la doctora Carmen Echave, que tanta repercusión tuvieron en su día, ha sido la grabación realizada por ella (al menos eso es lo que aseguró en su momento) en la sala en donde se produjo la conversación entre Alfonso Armada y Antonio Tejero. Si tuviéramos la ocasión de poder escuchar lo que allí se dijo es más que probable que, tan solo con esa sola cinta, se pudieran desvelar todos los enigmas del 23F. Carmen Echave contó que esa grabación se la entregó al ministro del Interior de entonces, Juan José Rosón, y de ella nunca más se supo. 

El Cesid -según el periodista de investigación Fernando Rueda, tomando como base lo que el capitán Camacho le dijo- entregó, en 1996, todo el material grabado sobre el 23F, a su nuevo director, Javier Calderón. Se repite la historia: las cintas vuelven a desaparecer. Los conspiranoicos estamos de suerte, pues en el año 1983 se cesa en su puesto al comisario Mariano Baniandrés, que estaba al frente de la Brigada Antigolpe. Su delito fue denunciar (y contar a la prensa) la desaparición de 5.000 cintas y transcripciones cuando se estaba a punto de revelar un dato de gran transcendencia. En estas cintas se citaban al menos a 114 personas sospechosas de estar vinculadas con el intento de golpe militar.

También desaparecieron las cintas que grabó TEPOL, un organismo de información encargado de las escuchas telefónicas sin autorización judicial. TEPOL mantuvo pinchados diez teléfonos de altos jefes militares hasta meses después del golpe. Las cintas de las escuchas realizadas en las celdas de los golpistas durante su estancia en la cárcel, tampoco han visto la luz. Según lo que hasta ahora sabemos, se grabaron las conversaciones de Milans del Bosch con los coroneles golpistas para dar otro golpe de Estado, este cruento y contra el rey. Durante toda la Transición se pincharon infinidad de teléfonos. Hay que decir que entonces no era delito. Si tienen curiosidad, comprueben cuando se incluye como tal en el Código Penal. A lo mejor se llevan una sorpresa. 

No es mi intención que ustedes se conviertan en unos seres infelices y conspiranoicos como yo; por eso les recomiendo que no se hagan demasiadas preguntas: que den por bueno todo lo que les dicen y celebren el momento cumbre de toda esta historia, cuando, al fin, Gobierno y oposición van a coincidir. ¡Oh, sorpresa! Felipe González apoya por primera vez con sus declaraciones la decisión de Pedro Sánchez. ¿Será esta una buena señal? Felipe, por favor, si hay unas elecciones, no te abstengas. El rey y la monarquía necesitan de nuevo a los socialistas para fortalecer la Corona. Todo ello bendecido por los grandes grupos mediáticos y sus profetas. 

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