Desahucio de Adolfo en Vallecas: “multas” y “porrazos” contra el muro humano que quiso frenarlo en su casa y en Caixabank
“Porrazos y multas, esa es su respuesta”. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca ha denunciado esta mañana un episodio de forcejeos, presión policial y hasta “lesiones” entre los compañeros que acudieron a primera hora impedir el desahucio de Adolfo, un vecino de Vallecas que ha sido expulsado junto a su familia de la casa en la que convivían. En las imágenes difundidas por la PAH Vallekas se muestra a más de una decena de agentes de la Policía Nacional, ataviados con casco o chaleco antibalas, instigando a un muro humano a desbloquear la puerta del domicilio. Cerca de allí, en la Avenida de la Albufera, un centenar de personas toma la sede de Caixabank para protestar contra una de sus filiales inmobiliarias: Building Center, que ha adquirido la casa de Adolfo y es quien pide esta orden de desahucio.
Con otro grupo de policías observando desde la puerta de la sucursal bancaria, hombres y mujeres corean la consigna de “stop desahucios”, dan palmas y se amontonan en el interior del local, abierto y a plena luz del día. La PAH había citado a las siete y media de la mañana a quienes pudieran ayudar, reuniendo a decenas de personas frente a la casa de Adolfo. Él es de origen peruano y ha pasado por diferentes trabajos (hostelería, charcutería, cuidado de mayores, empleado en una consultora...); actualmente vive con su hija de 27 años y su nieto, de cuatro. Pese a los intentos por impedirlo, todos han quedado en la calle.
Desde el domicilio en Vallecas, algunos vecinos o miembros de organizaciones civiles denunciaron “violencia” policial y “lesiones” entre los manifestantes. En sus redes sociales, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en el distrito ha publicado imágenes de una espalda al descubierto y llena de moratones. Y acto seguido, una advertencia: “La policía amenaza con detener a las cien personas que estamos dentro de la sucursal de Caixabank, defendiendo el derecho a una vivienda digna”.
El desalojo lo ha llevado a cabl la Policía Municipal, aunque dada la multitud que se presentó a primera hora para impedirlo, fue requerida la intervención de agentes de la UIP, la Unidad de Intervención Policial de la Policía Nacional. Fuentes de este último cuerpo de seguridad detallan a Somos Madrid que frente al domicilio de Adolfo llegaron a concentrarse en torno a un centenar de personas, cifra similar a la que los miembros de la PAH estiman para la acción en la sucursal bancaria. Esta última se registró sobre las diez de la mañana, aunque el expediente policial señala que no hubo detenidos y fue una protesta “pacífica”.
Decenas de personas, vestidas con chalecos verdes y el eslogan de la PAH Vallekas, accedieron al interior de la sede para exponer públicamente el desahucio de Adolfo y su familia, que esa misma mañana estaba siendo ejecutado. Había sido programado a las 9.30 horas de la mañana en la calle María Paz Unciti, donde el vecino había alquilado la vivienda a otro hombre peruano, que había vuelto a su país y antes firmó un contrato informal con este conocido. Pasada la una de la tarde, los responsables de la Policía Municipal comparecían internamente para valorar el lanzamiento.
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En la Avenida de la Albufera, según el relato de la Policía Nacional, los manifestantes salieron de las oficinas por su propio pie una vez comenzaron a reunirse los agentes en la puerta, también de la UIP. Las imágenes difundidas en redes sociales también muestran a Adolfo, que afronta la pérdida de su casa, conversando con los agentes frente al bloque en el que ha vivido desde el año 2017. Otros vídeos o fotografías compartidos esta mañana exponen cómo hombres uniformados arrastran a algunos participantes contra el desahucio para alejarles de la entrada, sujetándoles de los brazos y halando de su cuerpo en el suelo.
“¡No toleramos ni un desahucio más!”, “¡Caixa, culpable, gobierno responsable”, se oía desde la calle que daba a las oficinas de Caixabank, en un reproche a Building Center por completar el lanzamiento de la familia peruana, que este miércoles afrontaba su cuarto intento de desalojo. El martes por la noche, Adolfo iba dejando mensajes a conocidos o periodistas, pidiendo exponer su caso para evitar este desenlace. En manos de un abogado de oficio, presentaron un recurso amparándose en su situación de vulnerabilidad social para solicitar la suspensión del desahucio.
El escrito, al que ha tenido acceso este periódico, alega que la unidad familiar mantiene dificultades “sociales y económicas” y “carece de alternativa habitacional inmediata”. El letrado informa a la Sección Civil del Tribunal de Instancia de Madrid, plaza número 48, de un problema “agravado” por el reciente despido de la hija de Adolfo, que según consta en el recurso tuvo lugar el pasado 3 de junio. La conciliación tuvo lugar unas semanas más tarde, pero el escenario que avista la familia no ofrece, de momento, nada más que incertidumbre.