La portada de mañana
Acceder
Irán desplaza el foco de la guerra a Ormuz y revela la falta de previsión de Trump
Los mensajes de odio saltan a la violencia explícita contra las mujeres de izquierdas
Opinión - 'Elogio del buen patriotismo', por Javier Valenzuela

Diego Casado

Madrid —
11 de marzo de 2026 22:08 h

0

Sorpresa en el último proyecto que tramita el Ayuntamiento de Madrid para convertir otro edificio de oficinas de Gran Vía en un hotel. El plan especial para hacerlo sobre el número 52 de la avenida, uno de los mejores exponentes del art decó en la capital, acaba de desvelar que sus actuales ocupantes, los Juzgados de lo Mercantil, no tienen licencia urbanística para ejercer su actividad.

La documentación a la que ha tenido acceso este periódico explica que “en los últimos años”, casi todo el edificio había sido transformado a uso dotacional de oficinas de la administración pública, “una actividad y acondicionamiento a la misma no amparados por licencia urbanística”. El problema está en que las oficinas de la administración requieren una licencia específica, según la propiedad del edificio, que es la que promueve su conversión en hotel.

No acaban ahí los problemas relacionados con la implantación de los juzgados, que dependen de la Comunidad de Madrid. Las sucesivas reformas para habilitar esta y otras actividades han provocado que el edificio hayan rebasado en más de 400 m² la superficie máxima permitida: en lugar de 8.148,72 m² autorizados, la superficie construida es de 8.575,92 m², según la documentación consultada.

Fuentes del área de Justicia de la Comunidad de Madrid apuntan a este periódico que el traslado de estos juzgados está previsto cuando finalicen las obras para reubicarlo en la Ciudad de la Justicia que se construye en Valdebebas, como también sucederá con otras dependencias diseminadas por la capital. En cuanto a la posible falta de licencia, no han ofrecido explicaciones. El Ayuntamiento de Madrid descarga responsabilidades por no ser de su competencia esta vigilancia: fuentes de Urbanismo apuntan a que, según la ordenanza municipal, los actos promovidos por la Administración General del Estado o por la Comunidad de Madrid no están sujetos a intervención ni control urbanístico municipal.

Un hotel con 91 habitaciones y 3,5 millones de facturación

La conversión del número 52 de Gran Vía en un hotel sigue la estela de lo que ya ha pasado con muchas otras construcciones de la avenida durante los últimos años, con más de una veintena de proyectos en la misma línea, que suman casi 7.000 nuevas camas.

El plan especial que tramita ahora el Gobierno de Almeida prevé construir 91 habitaciones a lo largo de las seis plantas del edificio, que tendrá categoría de cuatro estrellas. Sus propietarios piensan facturar 3,5 millones de euros al año, después de hacer obras de remodelación por valor de 3,8 millones durante los próximos tres años, a los que habrá que sumar otros cuatro millones en gastos de equipamientos y personal para ponerlo en marcha.

Los impulsores del plan, unidos en la empresa Gran Vía 52 SL, defienden que con la intervención propuesta “se preserva el patrimonio arquitectónico de la ciudad y se mejora la estética del entorno”. Y justifican una reforma integral en el interior del edificio porque, hasta ahora, las modificaciones efectuadas “no han tenido en cuenta los materiales ni la distribución original, lo que ha provocado un deterioro de la configuración espacial del espacio original”. Al parecer, su interior contaba en origen con ricas decoraciones inspiradas en motivos egipcios.

Habrá obras de restauración, consolidación, acondicionamiento y reestructuración puntual y, como nota destacada, se reducirá la superficie edificada, ya que parte de las obras buscan eliminar impactos negativos que habían producido, recuperando huecos originales, además del incremento en metros cuadrados antes citado. Los metros cuadrados construidos serán 7.968,27 metros cuadrados, frente a los 8.148,72 metros cuadrados amparados por la licencia.

En cuanto a la elección de un nuevo hotel en una zona rodeada de ellos, el plan especial lo justifica así: “Se puede afirmar que el uso de hospedaje es una actividad integrada en el tejido urbano del barrio y distrito, así como el mejor uso posible en un edificio de estas características y protección como alternativo al de oficinas en un edificio exclusivo actualmente implantado, ya que el mercado no demanda este uso en este entorno”.

Una joya del art decó con inspiración egipcia

Gran Vía 52 fue diseñado en el año 1928 como edificio de viviendas, siguiendo un proyecto del arquitecto Luis Díaz con estilo art decó y reminiscencias egipcias a lo largo de toda su fachada -conservados- e interiores, de los que no quedan restos. Cada planta constaba de cuatro viviendas, a las que se accedía por medio de una escalera noble y dos ascensores centrales, además de dos escaleras de servicio con montacargas en dos patios.

El proyecto fue un encargo de Fernando M. Vidales y tuvo un carácter residencial hasta que varias reformas en los años ochenta y noventa modificaron sus usos. Entre la quinta y la sexta planta estuvo en su día el Hostal Gredos, mientras que los juzgados citados al inicio de este artículo llegaron más tarde.

Como nota curiosa, los bajos de este edificio albergaron el primer Mc Donald's que la cadena abrió en España, en el año 1981, con proyecto de Rafael de la Hoz. Incluso tenía una placa que lo recordaba. Sin embargo, en el año 2019 la marca anunció su traslado a un local de mayor tamaño justo enfrente, en Gran Vía 55.