Para Pablo, la única solución a corto plazo ha sido abrigar a su hijo y sugerirle que lleve a clase un termómetro de pared. Es arquitecto de profesión y padre de uno de los alumnos del IES Cardenal Cisneros, un instituto centenario en pleno centro de Madrid que hace meses emprendió una obra para adaptarse a criterios actuales de climatización y seguridad. Sus amplios ventanales de madera (28 en total) son muy antiguos, así que han ido retirándose para sustituirlos por cristales aislantes con rotura de puente térmico. Es un modelo más apto para aislar un edificio del siglo XIX, pero el presupuesto para la rehabilitación se aprobó en verano y eso ralentizó el anuncio hasta después de las vacaciones. Al final, los trabajos se prolongaron hasta diciembre con la promesa de que en Navidades llegaría el verdadero acelerón. No fue así, y ahora sus aulas afrontan la previsión de un enero helado.
“Los primeros días han sido tremendos”, resume este padre, que ha preferido utilizar un nombre ficticio para mantener su identidad en el anonimato. Las charlas con su hijo a la vuelta de vacaciones le han dejado pensando en por qué habrán ejecutado las obras en invierno, ya que él también se dedica a la rehabilitación de inmuebles y conoce los problemas de operar en tiempo de lluvias. “Llevaré a mi hijo con un termómetro a clase para saber a qué temperatura están realmente ahí dentro”, avanza Pablo, preocupado por una obra que de momento se prolongará hasta principios de febrero.
La dirección del instituto prefiere no facilitarnos la medición de la temperatura
Este miércoles a primera hora, un representante de las familias acudió al centro para solicitar a la dirección que les dejara medir con un termómetro de mercurio la temperatura ambiente en las aulas más afectadas, la primera y la tercera, donde aún varios ventanales permanecen casi al descubierto. Daniel Moreno, presidente de la AFA (Asociación de Familias de Alumnos) se personó en el instituto Cardenal Cisneros pero obtuvo una negativa del director, que según él le emplazó esperar hasta que actuaran las instituciones, en las que dijo haber puesto recientemente el asunto sobre la mesa.
Este proyecto a destiempo corre a cargo de la Comunidad de Madrid, que aprobó en Consejo de Gobierno una inversión de 1,45 millones para reformar seis colegios e institutos de Madrid, Alcalá de Henares y San Fernando de Henares. Uno de ellos es este centro de Secundaria y Bachillerato entre las calles Amaniel y Reyes, a un paso de Plaza de España, para el que se han destinado 315.263 euros en trabajos de mejora en sus estructuras de eficiencia energética o el sistema de protección antincendios.
Problemas para hallar mano de obra y una prórroga hasta febrero
La obra se adjudicó a una empresa de construcción, Aquinta Obras y Reformas S.L., después de un proceso de licitación al que se presentaron dos ofertas y por el que recibió un importe total de 288.715,23 euros, según un expediente emitido por la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades al que ha tenido acceso Somos Madrid. Este periódico se ha puesto en contacto con la compañía adjudicataria para conocer las razones que demoraron la obra y por las que se terminaron ejecutando en horario lectivo, pero a fecha de publicarse este artículo no ha obtenido respuesta.
En una reunión con la asociación de familias de alumnos del centro, celebrada el 9 de enero, la dirección del IES Cardenal Cisneros comunicó que las obras se prolongarían al menos hasta el día 2 del mes siguiente. Sin embargo, una vez cumplido el plazo la empresa aún puede solicitar otra prórroga si la justifica correctamente ante la administración. Algunas de las razones que se trasladaron a las familias fueron problemas en la empresa para encontrar mano de obra y ciertos desencuentros con el arquitecto encargado del proyecto.
“Hemos pedido que pongan calefactores, pero la dirección tiene dudas sobre si el sistema eléctrico lo aguantaría [se trata de un edificio antiguo] o habría instalar calofactores de gas o algún otro tipo de combustión”, señala Daniel Moreno, una de las personas presentes en las reuniones de las familias con la cúpula del centro. Por el momento, la dirección del instituto les permite tomar fotografías del interior para difundirlas y no pone objeción cuando han decidido pronunciarse en los medios, aunque la asociación de padres y madres considera que podría haber tomado más medidas de presión hacia la Consejería.
Moreno solicita alternativas urgentes para paliar el frío durante el invierno, que en los últimos días dio un respiro a la capital aunque continúa apretando en otras zonas de la sierra y puede volver a intensificarse en las próximas semanas. Es lo que temen las familias y estudiantes, para quienes de momento se ha aplicado la solución de colocar un recubrimiento blanco en las ventanas que continúan sin cristales. Por ahora se concentran en la primera y tercera planta, mientras que en la segunda ya han sido blindadas. Sin embargo, la temperatura que entra desde arriba o abajo termina extendiéndose a otras estancias y enfriando todo el edificio.