Intento de lanzamiento en el bloque organizado de Tetuán en el que ya se han parado 11 desahucios
El número 22 de la calle de las Azucenas, muy cerca de la vieja Casa del Pueblo de Tetuán, hay un bloque de ladrillo anaranjado. Su aspecto anodino, intercambiable con el de muchos otros edificios levantados en los dos miles, no hace suponer que en su interior se escenifica el drama más acuciante de nuestros días: el problema de la vivienda.
Este martes, 19 de mayo, estaba previsto el lanzamiento de cinco desahucios a manos de la Sareb (el conocido como banco malo). De momento, han sido parados gracias a las gestiones del Sindicato de Vivienda de Tetuán, que lucha de la mano de algunos vecinos del bloque para no ser desahuciados.
Desde el sindicato explican el problema del edificio. “Todos los afectados del bloque tienen pisos que originalmente pertenecían a la misma empresa inmobiliaria, Urboclass”. Esta empresa quebró, pero, según explican los activistas, siguió cobrando el alquiler a los inquilinos a pesar de no ser ya propietaria de los pisos, que pasaron a manos de Sareb. Hoy, se encuentran ya en fase de ejecución hipotencaria.
Pese a haberse parado los desahucios del martes, queda pendiente otro en el mismo edificio el día 20 de mayo –la cita es a las 7 de la mañana– porque, aunque el piso también pasó a la Sareb salió luego a subasta y fue adquirido por un particular. Justin, que es quien lo habita, se enfrenta a su tercer intento de desahucio y el Sindicato de Vivienda de Tetuán ha lanzado una convocatoria pública para que la gente acuda a su portal desde primera hora de la mañana.
Curiosamente, quien desahuciaría el día 20 no es el nuevo propietario “sino la empresa que era la anterior propietaria”, explican. Una situación de difícil comprensión para los propios activistas, que entienden es ilegal. “Hemos tratado de negociar con el nuevo propietario, pero no ha accedido y, en cambio, mandó a una empresa de desokupación. Esto llevó, incluso, a que nuestro compañero fuera detenido y retenido dos días por enfrentarse a estos matones”, explican desde el grupo de vivienda.
Pese al galimatías, desde el Sindicato de Vivienda de Tetuán consideran que Sareb también tiene responsabilidad en el intento de desahucio de su compañero “por vender la vivienda con alguien dentro, sobre todo en una situación de estafa”. Justin, según explican desde el Sindicato de Vivienda de Tetuán, se encuentra cansado pero con ánimos. “Son varios años de incertidumbre, es una situación complicada, pero esa rabia y frustración acumulada se ha ido convirtiendo en ganas por organizarse”, explican.
El Sindicato de Vivienda de Tetuán lleva entorno a un año y medio trabajando con los afectados de Azucenas 22. “Son siete pisos dentro del bloque organizados de forma constante y algún vecino más que aparece de vez en cuando”, explican desde el grupo de vivienda. Ya sea en el juzgado o en la puerta, han conseguido parar once desahucios del bloque hasta hoy.
Azucenas 22 fue una de las paradas de la manifestación que el pasado 28 de marzo recorrió el distrito de Tetuán bajo el lema “Contra el negocio de la vivienda y sus matones, organización de clase”. Convocada por el mismo Sindicato de Vivienda de Tetuán, congregó también la adhesión de gran parte del tejido ciudadano del distrito, para el que el de la vivienda es ahora mismo el tema central.
El martes 19 de marzo se producirá a las siete de la tarde un encuentro en el mismo bloque en lucha. Desde el sindicato quieren que se convierta en un punto de inflexión, “para pasar a la ofensiva. Ya hemos parado once desahucios y queremos conseguir contratos y alquileres sociales para los inquilinos de Sareb que hay en el bloque”, dicen. También recuerdan que la jornada de reivindicación forma parte de la preparación de la manifestación convocada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid y una decena de colectivos sociales el próximo 24 de mayo. Durante la tarde del 19, contarán con activistas de otros grupos con experiencia en tratar con la Sareb, planificarán juntos los próximos pasos y elaborarán pancartas.
Sareb, popularmente conocida como el “banco malo”, quiere decir Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria. Se trata de una entidad creada en 2012 para gestionar y vender los activos considerados problemáticos de las antiguas cajas de ahorro y sus filiales, que habían recibido ayudas públicas. Por aquel entonces, se hablaba de activos tóxicos y rescate. Aunque nació mayoritariamente participada por el sector bancario y asegurador, en 2022 el Estado, a través del FROB, tomó el control de la sociedad después de que Bruselas le obligara a asumir como propia toda su deuda.
Los desahucios de pisos propiedad de la Sareb han sido frecuentes, como también los laberintos legales relacionados con empresas quebradas que, con cierta frecuencia, han engañado a sus inquilinos antes de que sus pisos entraran a formar parte de la cartera de Sareb. Hace ya años que distintos colectivos por la vivienda crearon el llamado Plan Sareb, una campaña de dimensión estatal encaminada a conseguir regularizaciones de los contratos a través de negociaciones colectivas.