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Juan, amigo de Salma, la mujer secuestrada dos años en Murcia: “La policía no la deja sola, tiene una protección total”

“Hablé con ella ayer y está muy animada, qué lástima, después del infierno donde ha estado ahí está en la gloria, dice que la tratan muy bien, que la UFAM la trata de maravilla en el centro de acogida”. Habla Juan, amigo de Salma, la mujer de 38 años secuestrada durante dos años en una casa de huerta de la pedanía de San José de la Vega y que consiguió escapar de su captor hace diez días.

UFAM son las siglas de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer de la Policía Nacional. “La policía siempre está con ella, no la dejan sola. La llevan todos los días al hospital, a las revisiones y a curarla. Es una protección total”, cuenta. Este vecino del barrio del Infante (Murcia) que ayudó a Salma tras su huída se muestra indignado ante los testimonios que ponen en duda la versión de Salma: “Ella no sabe nada de lo que está pasando a nivel mediático, y cuando le comenté que había quien ponía en duda su versión porque la habían visto en una celebración con él, me contó que ese día la sedó, la llevó al baño y la maquilló. Me contó que cuando tenía que estar en público, le daba dos pastillas no sabía ni de qué, y luego no se acordaba de lo que había hecho ni dicho”.

Juan conoció a Salma los meses previos a la pandemia, cuando ella trabajaba en un bazar al que él solía acudir. “Cuando empezó el confinamiento, se quedó sin trabajo y se estaba separando de su anterior pareja. Además estaba sola, tenía un hermano en Barcelona, pero el resto de su familia estaba en Marruecos. Se empezó a quedar sin ingresos y tras la pandemia la echaron del piso, así que le ofrecí quedarse en mi casa hasta que encontrara un trabajo”.

Salma estuvo viviendo unos meses en casa de Juan hasta que encontró un trabajo y pudo mudarse a casa de una amiga. Ambos continuaron manteniendo la relación de amistad hasta que, desde hacía dos años, dejó de llamarlo y su móvil dejó de estar operativo. Juan cuenta que él mismo se encargó de dar de alta el teléfono de Salma y de pagar la línea. Extrañado por su ausencia, a los dos años llamó a la empresa de telefonía y pudo comprobar que esa línea “tenía cero consumo”. Entonces la dio de baja pensando que “estaría en Marruecos, porque su padre había estado delicado de salud”, cuenta. “La última vez que hablamos me dijo que se iba con su hermano a Barcelona, y después perdí el contacto con ella. Quería pensar alguna razón lógica porque, conociéndola, era muy raro que no me hubiera llamado en dos años. Yo pensaba que estaba en Barcelona o Marruecos y resulta que estaba a un tiro de piedra de mi casa”

Salma se encontraba en San José de la Vega. “En línea recta, no está a más de tres kilómetros de mi casa”, cuenta Juan, hasta donde Salma se dirigió tras escapar de su secuestrador. “Me contó que salió con unas monedas que tenía en el bolso, lo justo para coger un bus”, explica Juan. “Se escapó cuando su maltratador echaba la siesta, saltó la valla. Se cruzó con otra muchacha joven y le preguntó qué bus tenía que coger para llegar a mi zona, porque ella no lo sabía”.

Salma tocó el timbre de Juan pasadas las tres de la tarde: “Desde el telefonillo vi a una persona pequeña con capucha a la que apenas le salía la voz, pregunté quién era y me dijo ‘Soy Salma’”, cuenta Juan, que comienza a emocionarse. “Venía chorreando sangre por la cabeza. Llevaba un chándal sucio, lleno de porquería y de sangre. Tenía la cara inflamada, no parecía ella. Me dijo que me tomara un orfidal porque lo que me tenía que contar era muy fuerte”.

Después de contárselo, fueron directos al centro de salud más cercano y, en cuanto la médica comprobó el estado de Salma, llamó a la policía. “La doctora se echó las manos a la cabeza”.

Concentración en Murcia: “El abandono también mata”

Más de un centenar de personas han acudido este jueves a la plaza de Belluga, donde se han desplegado dos pancartas, 'Juntas contra las violencias machistas' de la Asamblea Feminista de la Región de Murcia (AFRM), otra de femereñas que reza ‘Si tocan a una, respondemos todas’, junto con otros dos mensajes: 'Aún se nos deja fuera', en relación a las mujeres migrantes, y 'Tu silencio no te protegerá'.

Las convocantes han denunciado que Salma estuvo desparecida dos años y no se activó la alarma social: “Que no nos digan que es casualidad, es racismo, racismo institucional”, han lamentado. “Las mujeres migrantes -han continuado- sufren más violencia y son las que menos protegidas están. El abandono también mata”.

En su manifiesto han criticado que algunos medios de ultraderecha “hablen de venganza por parte de la víctima y que ya resuene la rumorología de que es una denuncia falsa”.

Las feministas han denunciado que “muchas mujeres en situación de irregularidad no pueden denunciar” y han pedido “garantías reales” para que puedan denunciar sin temer represalias: “El Estado debe responder y rendir cuentas cuando una mujer queda relegada al olvido”.