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Opinión - 'Guerra: destrucción, muerte y una gran estafa', por Rosa M. Artal

Guerra: destrucción, muerte... y una gran estafa

24 de marzo de 2026 21:59 h

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Al menos, 1.039 muertos y 2.876 heridos en Líbano en tres semanas. Los ha asesinado Israel en complicidad con Estados Unidos en el curso de la guerra que han desatado contra Irán, que ya de paso cumple las ansias expansionistas de Netanyahu. Un último balance del genocidio en Gaza cifra en 75.200 los palestinos muertos en 16 meses de guerra y a otros 8.540 de manera indirecta. Tras el precario alto el fuego han seguido muriendo ciudadanos de la franja por ataques israelíes. Y las torturas. A un niño de 1 año le quemaron con cigarrillos y le clavaron un hierro para hacer “confesar” a su padre. La X de Elon Musk censuró las imágenes porque podían herir la sensibilidad. Pude verlas antes, terrible pobre niño aterrado llorando.

No tenemos tantos balances de las víctimas que Irán haya provocado en su defensa tras desencadenarse la guerra, pero las hay también. Nunca son en la misma proporción. La noche pasada han lanzado una lluvia de misiles sobre Tel Aviv. De daños en Irán tampoco sabemos mucho: que las bombas han destruido al menos 20 hospitales y centros médicos. Por cierto, informaba de ello la BBC, sin citar la autoría del ataque.

Sería interminable el balance de la sinrazón de la guerra que asola la zona en esta última campaña -ha habido más antes, claro-. De lo que sí tenemos certeza es de muertos, heridos, mutilados, desplazados; de adultos y niños, de niños a los que las bombas han dejado huérfanos. Hemos oído su llanto y su rabia, incluso su silencio al que de tanto dolor le faltan las palabras.

De la Casa Blanca a su residencia de ocio en Mar-a-Lago, Donald Trump habla sin cesar en declaraciones a menudo contradictorias. Suelen desencadenar -al margen de su evidente delirio- subidas y bajadas de las bolsas de valores en las que se forran familia y demás avisados. Se ha constatado, y es solo un ejemplo entre varios, que a una hora intempestiva como las 6,50 a.m de Nueva York se apostó una suma considerable de dinero, 800 millones de dólares y en solo un minuto, a que los precios del petróleo bajarían y la bolsa subiría. Fueron 6.000 inversores muy madrugadores. Poco después Trump hizo el anuncio de supuestos avances en las conversaciones con Irán. Y sus ganancias se dispararon. El Nobel Paul Krugman es más rotundo al afirmar que “personas cercanas a Trump están comerciando con información privilegiada basada en secretos nacionales” y que eso es una traición al Estado. Su conclusión no deja lugar a dudas: no se puede confiar en un gobierno corrupto para proteger la seguridad nacional. 

Pete Hegseth, el Secretario de Estado de la Guerra (le cambió el nombre al Departamento de Defensa) pide 200.000 millones de dólares más para seguir asesinando y destruyendo a su gusto: “Hace falta dinero para matar a los malos”, ha dicho. Los malos, él decide quiénes son, como en un juego infantil. Locutor de la cadena ultraconservadora Fox, Trump lo eligió por esa vena violenta que había demostrado. Este lunes, viendo que la guerra se le desmanda, el presidente estadounidense le culpó de haberle aconsejado que se animara a empezarla. Los miserables como Trump se descargan responsabilidades así. Claro que también se guió, según dijo, por los consejos de su yerno, de Ted Cruz, y... sin duda de Netanyahu.

Preocupante la reacción de Hegseth esforzándose por adular a Trump. Este individuo tiene a su cargo el ejército de los Estados Unidos con todo su arsenal.

Entre el cúmulo de declaraciones -de ida y vuelta a menudo- se aprecia una línea destacada. Trump ya sabe que esta guerra sin sentido le perjudica electoralmente. Por si tuviera alguna duda, una encuesta este lunes de la CBS mostraba que el 92% de los ciudadanos quieren que Estados Unidos acabe esta guerra cuanto antes. Parece que sí quiere retirarse, aunque sea con mentiras. Dice que tiene “conversaciones productivas” con Irán, algo que puede esconder cualquier cosa en su cabeza, sin embargo. Hasta se especula que pueda estar ganando tiempo para desencadenar la Operación Moisés y controlar el Estrecho de Ormuz. Vuelve a enviar un dispositivo militar de envergadura a la zona.

Se ha informado de diversos intentos de mediación externa y de negociaciones entre JD Vance y Netanyahu para un posible acuerdo que ponga fin a la guerra. El primer ministro israelí dice que se da por enterado, pero que Israel “protegerá sus intereses vitales en cualquier escenario”. Sus intereses vitales son de un lado permanecer en el cargo para que no avancen sus juicios por corrupción, y del otro y principal “el Gran Israel” que ambiciona. De momento ya está volando puentes en Líbano para aislar el sur como hizo con Gaza. Trump tiene más que afinidades ideológicas con Netanyahu: teme lo que el sionista sabe sobre él. La cosa sigue muy cruda mientras continúa la sinrazón; sangre, dolor, destrucción y muerte.

La clave empieza a ser más grave aún. Ofende a la inteligencia y hasta a las emociones primarias que alguien se atreva a decir que esto es por la libertad de los y las iraníes, o de nadie. Abundan en la zona los regímenes corruptos y terroristas. Recordarán que hay uno de ellos cuyo príncipe heredero ordenó descuartizar a un periodista. Y se avanza que a los errores mayúsculos se añade la más que fundada sospecha de que esta guerra es una gran estafa perpetrada por corruptos y con apoyo de corruptos.

Crece la alarma y se disparan las críticas en Estados Unidos, pero nadie hace nada efectivo para detener la insensata y desvergonzada guerra de su presidente. Tampoco el denigrante apoyo en Europa de gente como Mark Rutte, que sigue al frente de la OTAN, sin que se haya planteado echarlo del puesto. La derecha española no sabe qué hacer para aunar sus querencias con sus intereses y da palos de ciego -como es habitual- mostrando a la postre su complicidad. De cualquier forma, la cadena desbordada de bulos, insidias e insultos al Gobierno sigue creciendo. Hasta producir asco en las personas decentes. Estas actitudes ya pasan factura en las elecciones francesas y eslovacas y también le han tumbado una ley a Meloni en Italia. La derecha española sabrá, el apoyo judicial y mediático del que ya disponían, sigue intacto, eso sí. Y ocurren cosas que a los profanos nos parecen escandalosas.  

Hace falta tener entrañas podridas para pegar un tiro en la cabeza a cualquier niño de los 6.000 menores de 5 años que ha matado Israel. Y a los otros 14.400 mayores de esa edad. Y a todos los adultos y ancianos. Y para comprenderlo, como hacen políticos bien próximos a nosotros. Y esto solo en Gaza, iremos sabiendo más de lo que hacen ahora.

Mataron también allí al menos a 246 periodistas, herido a más de 500. Mientras, 650 viviendas de informadores han sido destruidas. El hogar, además de acoger la vida cotidiana, contiene recuerdos que también se destruyen con las paredes.

Trump despliega su Gestapo, la CiE, en los aeropuertos en aras de su concepto de la seguridad. Dice Steve Bannon que es un ensayo para las elecciones de noviembre. Tras una sentencia que le ha ganado el New York Times por sus restricciones a la prensa, Trump y el Pentagono anuncian que redoblan las cortapisas a la prensa. Hay un corresponsal de varios medios conservadores (no del periodismo) que todo lo ve bonito, sin embargo, para la prensa cuando Trump le mira y le da, a él, noticias. EE.UU. ha dejado de ser una democracia liberal por primera vez en 50 años y asiste a una de las conversiones en autocracia más rápidas de la historia, según el prestigioso Instituto V-DEM. El responsable: Donald Trump... y los 77 millones de seres que le votaron. Toda esta gente, todo este caos, es la consecuencia; no el origen, de cómo se ha dejado manejar la sociedad. La información veraz es imprescindible y cada vez más difícil que se abra camino en el ruido.