La portada de mañana
Acceder
Puigdemont aguarda su amnistía en 2026 tras las idas y venidas con el PSOE
Por qué EEUU firma pactos militares en América Latina mientras ataca Venezuela
Opinión - 'En 2026, swing y derecho a la vivienda', por Isaac Rosa

Tenemos que hablar de la entrevista del youtuber The Grefg al presidente de El Salvador Nayib Bukele

1 de enero de 2026 20:23 h

0

“Te estoy recibiendo como si fueras un presidente de otro país”, le dice un Bukele trajeado a un chaval con una camiseta y unos pantalones negros. No sabría decir quién es más conocido de los dos que salen en pantalla: si el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, con 7,7 millones de seguidores en X o el youtuber murciano The Grefg, con 19,5 millones de suscriptores en su canal de Youtube. Supongo que depende de a quién preguntes. Y de la edad que tenga.

El youtuber, que forma parte de los creadores de contenido que residen en Andorra para pagar menos impuestos, ha viajado a El Salvador para hacer un vídeo dentro del CECOT, la macrocárcel salvadoreña que alberga sobre todo a miembros de las pandillas MS-13 y de Barrio 18 - y en este último año a los deportados de Trump-; y otro de una charla de casi una hora en la Casa Presidencial con el presidente del país, conocido entre otras cosas por su espiral autoritaria para perpetuarse en el poder, la censura a los medios de comunicación, su guerra contra las bandas o su apuesta por el bitcoin. 

En la charla, ante una evidente admiración por parte de The Grefg, Bukele presume de haber llevado al país a su momento más seguro con sus duras políticas contra el terror de las pandillas, del supuesto poder de las redes sociales sobre la prensa, que según él, se ha convertido “en una cuenta más”, de que posee el 95% del poder para tomar decisiones en el Congreso y de sus planes de futuro o los años que le quedan de presidente -con broma sobre permanecer diez años más en el poder incluida-.

Ni rastro, eso sí, de las violaciones reiteradas de derechos humanos y las muertes en las cárceles, de las detenciones arbitrarias, de la censura a los medios de comunicación (a los que Bukele apenas concede entrevistas), de la persecución a voces críticas o del socavamiento de la democracia con las nuevas reformas para instaurar la reelección indefinida, acabando con uno de los pilares básicos de los países democráticos: la rotación de poder. La entrevista ha tenido casi 3M de visualizaciones en tres días. 

No seré yo quien vuelva a sacar el falso debate sobre si los creadores de contenido pueden o no pueden hacer información. Creo que no haber estudiado periodismo no significa que no se pueda informar de manera veraz y ser crítico con el sistema. Tampoco significa que no se pueda hacer entretenimiento de calidad. Yo misma consumo muchísimo contenido de Youtube creado por no periodistas, aunque intento evitar darles visitas a aquellos que presumen de patria y se van a Andorra para evadir impuestos o que intentan desahuciar a ancianas, como el propio The Grefg.

Pero entrevistar a un presidente de un país (y más si es alguien como Bukele) es otra cosa. Conlleva una responsabilidad informativa -sobre todo si tienes casi 20 millones de seguidores-, hay que estudiar, conocer las versiones de varias fuentes, consultar informes de distintas organizaciones e instituciones internacionales sobre la situación del país. Hay que leer, saber repreguntar (algo nada fácil), y tener datos para desmentir las falsedades que el otro interlocutor intenta colarle a tu audiencia. Un solo vistazo a informes de la ONU, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos o de Amnistía Internacional habrían bastado para saber que no todo es tan bonito como el presidente criptobro lo quiere pintar. 

Tampoco creo que esto sea culpa exclusiva de The Grefg. La aparición de nuevos formatos y cada vez más redes sociales están sobrepasando a muchos medios tradicionales, así como al sistema educativo: a estas alturas, y con la cantidad de opciones que hay en internet, es indispensable que los chavales tengan herramientas para informarse bien.

Muchos de estos medios miran hacia otro lado cuando tienen el elefante en la habitación: es un hecho que algunos de estos canales y personajes tienen cifras de audiencia bastante superiores a muchos periódicos o incluso televisiones. Hace falta una revisión y un debate urgente en las redacciones sobre cómo tratar este fenómeno sin parecer unos carcas enfadados que culpan a internet de todo.

Ha pasado también con la Casa de los Gemelos, un polémico reality creado por dos chicos que, tras tres semanas de emisión en Youtube con muchas críticas, el 31 de diciembre llevó a un balcón de la Puerta del Sol a dar las uvas a un grupo de personas en pijama que tienen millones de seguidores de internet pero que en otros momentos hubiesen habitado en los márgenes de la sociedad. Dos millones de personas siguieron esas uvas en Youtube. Puede estar bien o mal, puede gustarte o no, pero el caso es que está. No podemos ignorarlo.

La mayoría de quienes consumen este tipo de contenido son jóvenes. Muchos de ellos frustrados con la falta de expectativas, el acceso a la vivienda, la precariedad… Estoy cansada de ver charlas, debates, libros, en los que se habla de desinformación, bulos y las tendencias cada vez más a la derecha de los jóvenes, donde me falta siempre algo fundamental: preguntarles a ellos. No sé, igual mirando un poco más allá, escuchando a los jóvenes, logremos entender por qué hay quienes se conforman con un visionado del blanqueamiento de un presidente ultra como Bukele, dan un like y siguen con su vida. Sin preguntarse nada más