Las guerras se hacen para que ganemos los ricos
Tengo veinte mil euros invertidos en bolsa. ¡Qué vergüenza, exclamará alguien, una persona de izquierdas invirtiendo en bolsa! No, no es por afán especulativo, es por profesionalidad. Lo hago para demostrar la certeza de lo que afirmo en el título de este artículo.
De la cantidad fijada anteriormente, diez mil los tengo invertidos en Repsol, eso que sube y baja a capricho del que más armamento tiene en el planeta, alguien lo dijo hace unos días, información privilegiada, pero no se lo tuvieron en cuenta porque para nada afectó a los procesos electorales que se están celebrando en nuestras comunidades autónomas. Yo aseguro que en el tiempo que llevamos de guerra mis operaciones bursátiles relacionadas con Repsol me han aportado un beneficio de mil euros. ¡Y sin ser un experto ni tener información privilegiada!
Mil euros de diez mil es un diez por ciento en un mes, un ciento veinte anual, así que me río de las décimas de subida de la inflación.
Lo puedo demostrar con mi declaración de la renta. Mis cuentas bancarias son transparentes y conozco bien la casilla en la que debo poner el valor de la adquisición y el de la venta de mis operaciones bursátiles. Es un entretenimiento, una distracción para demostrar que en este modelo de sociedad la liquidez monetaria se burla de aquellos que, a pesar de votar a la derecha, nunca su elección les sirvió para zafarse del yugo del capital.
También lo hago para que el inteligente lector haga una simple comparativa y deduzca los beneficios que de la guerra deben estar consiguiendo las grandes fortunas y los fondos buitres. ¡Esos sí son expertos y gozan de información privilegiada!
En fin, termino, voy a seguir invirtiendo en bolsa como profesional de la jubilación y de la escritura de artículos y novelas que unos pocos leen. No son muchos, pero me producen enormes beneficios afectivos. Mientras ellos sigan dándome ánimos seguiré con mi entretenimiento bursátil. Pero eso sí, reclamando que me suban los impuestos. Sobre todo de estas operaciones especulativas en tiempos de guerra.
¡Ah! Y que los gastos sociales como consecuencia de la guerra se deduzcan del presupuesto destinado a la compra de armamento y no de bajar los impuestos.