Opinión y blogs

Sobre este blog

Interrogante continuo

Felisa Baum

0

Es la primera vez que me pasa: asistir desde la pantalla al proceso de liberación de un pueblo largamente sometido por la dictadura de una dinastía criminal y no poder celebrarla plenamente. Vimos cómo avanzaban los rebeldes -por usar la palabra impuesta desde los medios- atravesando paso a paso el camino a su destino. Los seguimos expectantes y en suspenso por el trayecto señalado en los mapas. Vivimos en directo la llegada sin represiones del violento enemigo. Y las celebraciones de sirios instalados en distintos países. 

¿Por qué no fui capaz de gritar con alegría, aplaudir, o dar vivas con exaltación? Hay un sentimiento extraño que me frena y desconcierta a la vez. Algo pone dudas a que realmente sea una liberación. En todos lados se habla de incertidumbre y desconcierto, nadie se pronuncia con claridad y todos tenemos un mismo temblor de angustia en los cuerpos.

El interrogante común es ¿y ahora qué, o quién? No hubo tiempo de teorizar hipotéticas posiciones o consecuencias, las declaraciones posteriores son tan evasivas como breves. Y tal vez lo que más miedo me dio fue la amplia sonrisa de Netanyahu, más que el asilo brindado personalmente a Al Asad y familia por Putin, o la actitud belicista de Biden en la puerta de salida.

Ya circulan listados curriculares de algunos de los “rebeldes” como miembros históricos de movimientos terroristas. Y es algo que también contagia miedo, porque siempre me pregunto quiénes determinan que unos sean terroristas y otros no, o ya veremos. Yo podría con todo derecho, amparado en la libertad de expresión, calificar como terroristas una larga ficha de acciones ejecutadas por distintos gobiernos de EEUU, los extraños casos de extraños accidentes y extrañas muertes de ciudadanos rusos o aliados a Rusia que se suceden con el gobierno de Putin, y tampoco tendría prudencia para hablar del terrorismo constante de Netanyahu bajo el silencio ominoso de tantos países.

Entonces mi celebración se queda contenida, abrumada por las dudas y preguntándome quién se beneficiará de todo esto. En los medios sólo señalan los seis millones aproximados de emigrantes, desplazados y refugiados sirios, pero yo tengo clavadas en la memoria las imágenes de hombres, mujeres, niños y niñas que se lanzaron al mar huyendo de Siria. El mar fue un lúgubre cementerio para tantos! Y también es imborrable la imagen atroz de aquel niño pequeño, yaciendo boca abajo sobre la arena de la playa. Y vuelvo a estremecerme con el recuerdo.

Y el interrogante continuo es: ¿quién acabará siendo el mejor postor de esta jugada?