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Pensar más, hacer menos: lo que me interesa de la inteligencia artificial

Juan Esteban Ruiz

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Producir cada vez depende menos de la fricción mecánica. Y eso me es estimulante.

Escribir, especialmente todo lo relacionado con la aburrida burocracia, no exige teclear cada frase desde cero. Diseñar no implica repetir procesos técnicos una y otra vez. Organizar información no requiere horas de clasificación manual. La inteligencia artificial cada vez absorbe mejor esa capa repetitiva y, para mí, frustrante del trabajo. Y me alivia.

Nunca me ha pesado el trabajo cognitivo. Al contrario. Pensar, decidir, sostener una visión, elegir un camino entre veinte es lo que me activa. Lo que me agota es lo que no añade sentido.

La IA, bien usada, no sustituye el pensamiento. Lo despeja del ruido.

Ahora puedo dedicar más tiempo a la intención, a la estructura, a la coherencia. A preguntarme qué quiero expresar de verdad y no cuánto tardaré en ejecutar una variación técnica.

En cultura esto es especialmente interesante. Si el arte está en la experiencia y en la intención, y no en la mera ejecución artesanal, liberar energía mecánica no empobrece el proceso: lo afina.

La herramienta acelera.

El criterio se vuelve protagonista.

Y ahí es donde siento que todo encaja. No permito que decida por mí, que sustituya mi voz. No dejo que asuma mi responsabilidad. Me ofrece opciones, sí, pero soy yo quien elige y quien descarta. Quien mantiene la coherencia. Un control que, lejos de inquietarme, me entusiasma.

En realidad, lo que estamos viviendo no es una reducción del pensamiento humano, sino una reconfiguración del trabajo. Lo repetitivo se automatiza. Lo estratégico se intensifica. Lo mecánico se externaliza. Lo conceptual se vuelve central.

Eso, para quienes disfrutamos del trabajo intelectual, no es una amenaza. Es una oportunidad.

La pregunta ya no es si la inteligencia artificial puede hacer cosas por nosotros. Claro que puede. La cuestión interesante es qué vamos a hacer nosotros con el tiempo y la energía que recuperamos.

Yo lo he decidido: pensar mejor. Decidir con más intención. Abordar con más profundidad.