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Las acusaciones populares restan valor a las confesiones de la Gürtel por Boadilla: “Parecían alegatos de defensa”

Elena Herrera

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Las acusaciones que ejercen la acción popular en el juicio por la corrupción de la trama Gürtel en el municipio madrileño de Boadilla del Monte restan valor a las confesiones de los 16 acusados que han reconocido los hechos que les tratando así de obtener una rebaja en sus condenas. En el trámite de informe que tiene lugar en la recta final de la vista oral, las acusaciones populares han admitido este martes que estas declaraciones sirven para apreciar la atenuante simple de confesión que recoge el Código Penal —lo que implica una reducción de penas— aunque no de manera tan amplia como la Fiscalía, que solicitó una rebaja todavía mayor al entender que esa atenuante debería ser “muy cualificada”, lo que supondría una mayor rebaja en las condenas.  

Diecisiete confesiones para el juicio de Gürtel donde el PP se juega su tercera condena

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“Parecían alegatos de defensa o echar balones fuera”, ha dicho la letrada Gloria de Pascual sobre los testimonios los acusados que reconocieron los hechos que les atribuye la Fiscalía durante sus interrogatorios en la vista oral. Entre ellos, los principales encausados: el líder de la Gürtel, Francisco Correa; su número dos, Pablo Crespo; o el que fuera alcalde de Boadilla entre entre 1999 y 2009, Arturo González Panero, cuya confesión fue la única a la que la Fiscalía no da credibilidad. La letrada, que representa a los excargos socialistas Carmen Ninet y Pablo Nieto y a cuyas conclusiones se ha sumado Adade, ha asegurado que existe una “absoluta imposibilidad legal” de apreciar la atenuante muy cualificada de confesión en “ninguno de los casos”.

A su juicio, las confesiones realizadas se han limitado a reconocer lo ya acreditado por otros medios y aligerar o evitar parte de la prueba, pero no han supuesto “un más amplio reconocimiento de los hechos”. Además, siempre según el relato que ha desplegado ante el tribunal, varias de las declaraciones se han debido a la “insistencia” de la Fiscalía y muchas de ellas han carecido de una “puesta en contexto” que habría permitido dar “una mejor imagen de los hechos” y explicar mejor las relaciones entre los distintos actores. 

Correa y Crespo

En el caso de Francisco Correa, la representante de las acusaciones populares le ha afeado que se limitara a reconocer “estrictamente” los hechos, pero no diera detalles de las “relaciones” entre los acusados o de qué papel asumía cada uno. Respecto a su número dos, Pablo Crespo, la letrada De Pascual ha asegurado que su testimonio puso de manifiesto su amistad o enemistad con determinados coacusados, lo que se manifestó, por ejemplo, en su “protección” de José Luis Izquierdo, supuesto contable de las sociedades de la trama. Para el primero, la Fiscalía pasó a pedir 76 años de cárcel a 19, mientras que para Crespo la rebaja es de 64 a 16.

La tesis de las acusaciones populares difiere de la de la Fiscalía. Según la fiscal Concepción Nicolás, Correa sí “lo reconoció absolutamente todo”. “Ha reconocido el blanqueo, el dinero, las prevaricaciones e incluso nos ha hablado de su propio negocio con otros empresarios a los que él llamaba el lobby o el bussines”, dijo el pasado jueves la representante de Anticorrupción, que recordó como el líder de la Gürtel explicitó ante el tribunal la actividad que realizada con sus empresas de eventos, cómo conoció a González Panero, e incluso dónde se hacían los “repartos” de dinero.

La fiscal anunció en su informe rebajas en su petición de penas para dieciséis de los acusados que han reconocido los hechos. Para todos menos para González Panero, para quien mantiene su solicitud de cuarenta años de prisión. La fiscal calificó de “tendenciosa, equívoca y falsa” la confesión del exregidor, que afirmó que el PP le dio instrucciones de que había que pagar “por fuera” parte de los gastos de las campañas autonómicas de 2003 y de las generales de 2004.

El exalcalde aseguró también haber recibido “llamadas de Moncloa” durante la presidencia de José María Aznar y directrices del presidente regional del partido, Pío García-Escudero, en relación a varias personas y actuaciones de la Gürtel en el municipio. Pero la representante del Ministerio Público recordó que la jurisprudencia exige que para que una confesión tenga efectos no debe ocultar, añadir falsamente otros elementos diferentes ni eludir responsabilidades atribuyéndoselas a otros. “Exactamente, lo que ha venido a hacer Panero”, afirmó. La defensa del exalcalde tiene previsto hacer su informe este miércoles, donde González Panero también ejercerá su derecho a la última palabra.

Las acusaciones que ejercen la acción popular en el juicio por la corrupción de la trama Gürtel en el municipio madrileño de Boadilla del Monte restan valor a las confesiones de los 16 acusados que han reconocido los hechos que les tratando así de obtener una rebaja en sus condenas. En el trámite de informe que tiene lugar en la recta final de la vista oral, las acusaciones populares han admitido este martes que estas declaraciones sirven para apreciar la atenuante simple de confesión que recoge el Código Penal —lo que implica una reducción de penas— aunque no de manera tan amplia como la Fiscalía, que solicitó una rebaja todavía mayor al entender que esa atenuante debería ser “muy cualificada”, lo que supondría una mayor rebaja en las condenas.  

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A su juicio, las confesiones realizadas se han limitado a reconocer lo ya acreditado por otros medios y aligerar o evitar parte de la prueba, pero no han supuesto “un más amplio reconocimiento de los hechos”. Además, siempre según el relato que ha desplegado ante el tribunal, varias de las declaraciones se han debido a la “insistencia” de la Fiscalía y muchas de ellas han carecido de una “puesta en contexto” que habría permitido dar “una mejor imagen de los hechos” y explicar mejor las relaciones entre los distintos actores. 

Correa y Crespo

En el caso de Francisco Correa, la representante de las acusaciones populares le ha afeado que se limitara a reconocer “estrictamente” los hechos, pero no diera detalles de las “relaciones” entre los acusados o de qué papel asumía cada uno. Respecto a su número dos, Pablo Crespo, la letrada De Pascual ha asegurado que su testimonio puso de manifiesto su amistad o enemistad con determinados coacusados, lo que se manifestó, por ejemplo, en su “protección” de José Luis Izquierdo, supuesto contable de las sociedades de la trama. Para el primero, la Fiscalía pasó a pedir 76 años de cárcel a 19, mientras que para Crespo la rebaja es de 64 a 16.

La tesis de las acusaciones populares difiere de la de la Fiscalía. Según la fiscal Concepción Nicolás, Correa sí “lo reconoció absolutamente todo”. “Ha reconocido el blanqueo, el dinero, las prevaricaciones e incluso nos ha hablado de su propio negocio con otros empresarios a los que él llamaba el lobby o el bussines”, dijo el pasado jueves la representante de Anticorrupción, que recordó como el líder de la Gürtel explicitó ante el tribunal la actividad que realizada con sus empresas de eventos, cómo conoció a González Panero, e incluso dónde se hacían los “repartos” de dinero.

La fiscal anunció en su informe rebajas en su petición de penas para dieciséis de los acusados que han reconocido los hechos. Para todos menos para González Panero, para quien mantiene su solicitud de cuarenta años de prisión. La fiscal calificó de “tendenciosa, equívoca y falsa” la confesión del exregidor, que afirmó que el PP le dio instrucciones de que había que pagar “por fuera” parte de los gastos de las campañas autonómicas de 2003 y de las generales de 2004.

El exalcalde aseguró también haber recibido “llamadas de Moncloa” durante la presidencia de José María Aznar y directrices del presidente regional del partido, Pío García-Escudero, en relación a varias personas y actuaciones de la Gürtel en el municipio. Pero la representante del Ministerio Público recordó que la jurisprudencia exige que para que una confesión tenga efectos no debe ocultar, añadir falsamente otros elementos diferentes ni eludir responsabilidades atribuyéndoselas a otros. “Exactamente, lo que ha venido a hacer Panero”, afirmó. La defensa del exalcalde tiene previsto hacer su informe este miércoles, donde González Panero también ejercerá su derecho a la última palabra.

Las acusaciones que ejercen la acción popular en el juicio por la corrupción de la trama Gürtel en el municipio madrileño de Boadilla del Monte restan valor a las confesiones de los 16 acusados que han reconocido los hechos que les tratando así de obtener una rebaja en sus condenas. En el trámite de informe que tiene lugar en la recta final de la vista oral, las acusaciones populares han admitido este martes que estas declaraciones sirven para apreciar la atenuante simple de confesión que recoge el Código Penal —lo que implica una reducción de penas— aunque no de manera tan amplia como la Fiscalía, que solicitó una rebaja todavía mayor al entender que esa atenuante debería ser “muy cualificada”, lo que supondría una mayor rebaja en las condenas.  

Diecisiete confesiones para el juicio de Gürtel donde el PP se juega su tercera condena

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“Parecían alegatos de defensa o echar balones fuera”, ha dicho la letrada Gloria de Pascual sobre los testimonios los acusados que reconocieron los hechos que les atribuye la Fiscalía durante sus interrogatorios en la vista oral. Entre ellos, los principales encausados: el líder de la Gürtel, Francisco Correa; su número dos, Pablo Crespo; o el que fuera alcalde de Boadilla entre entre 1999 y 2009, Arturo González Panero, cuya confesión fue la única a la que la Fiscalía no da credibilidad. La letrada, que representa a los excargos socialistas Carmen Ninet y Pablo Nieto y a cuyas conclusiones se ha sumado Adade, ha asegurado que existe una “absoluta imposibilidad legal” de apreciar la atenuante muy cualificada de confesión en “ninguno de los casos”.