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El “éxito” de la gestión del hantavirus descoloca al PP

Aitor Riveiro

12 de mayo de 2026 22:19 h

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“Creo que se hizo una buena gestión”. Así se expresó este lunes el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, sobre la respuesta del Gobierno a la crisis sanitaria del hantavirus. Fue propia de un país “serio”, añadió el ‘barón’, quien sucedió al hoy líder del PP al frente del Gobierno autonómico. Unas palabras que no desautorizó este martes la dirigente nacional Cuca Gamarra: “Nada que decir, responderá a su propia experiencia”. Por el camino, el espaldarazo de la comunidad internacional al “éxito” español.

El PP ha pasado así de pedir desde los primeros instantes de la crisis que se apartara de su gestión a la ministra de Sanidad, Mónica García, a no querer “comentar” las operaciones llevadas a cabo por el Gobierno, tal y como afirmó el pasado lunes el portavoz nacional del partido, Borja Sémper, en su primera rueda de prensa tras su regreso a la primera línea política.

Feijóo vio en la crisis sanitaria una oportunidad para atacar al Gobierno. En coalición con Vox, las derechas azuzaron contra Pedro Sánchez el recuerdo de la pandemia mundial provocada por el coronavirus hace seis años. La oposición arremetió contra la supuesta falta de transparencia e información por parte del Ejecutivo, y también reclamó la comparecencia urgente en el Congreso de la ministra de Sanidad. 

Cuando el barco todavía no había siquiera llegado a España, Feijóo dijo que el país necesitaba “que alguien ejerza el liderazgo, sobre todo después de lo vivido en el covid”. “Necesitamos certezas, y el Gobierno no las da”, afirmó el jueves pasado en un mitin de la campaña andaluza. “La gente necesita seguridad y claridad, y sobre la crisis sanitaria el Gobierno no habla con claridad”, señaló.

Feijóo llegó a apuntar a los técnicos como objetivo político del PP. “Queremos conocer los documentos sanitarios que avalen cada decisión y el nombre de los expertos que han gestionado la crisis”, apuntó en una estrategia compartida por todo el PP, con la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a la cabeza. La dirigente regional conectó por videollamada con Telecinco desde su viaje a México para rechazar que los pasajeros españoles del MV Hondius fueran atendidos en el Hospital Militar Gómez Ulla.

Una semana después de que se desatara la crisis, el PP ha abandonado las críticas por su gestión, y ha optado por centrar su estrategia en dejar que sea el presidente canario, Fernando Clavijo, de Coalición Canaria, quien se queme en la hoguera. 

Feijóo ha optado por el silencio absoluto. Esta semana no tiene previsto ningún contacto con la prensa.

De las críticas a los insultos personales

La primera prueba llegaba este lunes. Ante los periodistas, el portavoz del PP señaló que su partido tuvo dudas “en las primeras horas” de la crisis. “Mirándolo retrospectivamente, seguimos siendo críticos en los aspectos que nos parecieron críticos, fundamentalmente en que vimos descoordinación y mensajes diferentes entre ministras”, dijo. “Hay que recordar el inicio, cómo hemos abordado esta crisis con información contradictoria dentro del seno del propio Gobierno”, añadió.

“Lo peor de la gestión”, prosiguió, fue “la descoordinación absoluta entre administraciones”. Aunque luego se matizó. Primero lo rebajó a “una coordinación manifiestamente mejorable” y después a una “sensación de descoordinación” porque “ni el propio Gobierno se ponía de acuerdo a las horas iniciales”.

Preguntado por el bulo de las ratas nadadoras esgrimido por Clavijo contra la decisión de acoger al crucero en Tenerife, Sémper despejó: “Voy a tratar de no ser un comentarista de la actualidad, de no ser un comentarista de todas y cada una de las acciones que hagan los políticos de mi partido o de otros”.

El PP ha pasado de la crítica a la descalificación personal, con la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a la cabeza. Tras cuatro días sin agenda institucional en su viaje en México, la ‘baronesa’ aseguró en Cuatro que “el Gobierno ha montado una 'performance' para fomentar a la ministra”, a la que acusó de “derretirse ante un dirigente de la OMS” a cambio “de un carguillo”.

Más allá fue su consejera de Sanidad, Fátima Matute, quien dijo el lunes que García “se licuaba mirando al de la OMS”. La prueba, que la ministra “sonrió”, algo que no se puede hacer “en una emergencia”, dijo.

Ayuso empató con Vox al señalar que el Gobierno había provocado la llegada del barco a Canarias, aunque por motivos distintos. El líder ultra, Santiago Abascal, afirmó que Pedro Sánchez quería provocar “una pandemia” como la del coronavirus para, según dijo, “tapar la corrupción”.