La inspectora ratifica su denuncia de agresión sexual contra el ex jefe de la Policía y él dice que es una conspiración

Elena Herrera

17 de marzo de 2026 14:51 h

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La inspectora de la Policía Nacional que denunció por agresión sexual al que fuera Director Adjunto Operativo (DAO) del Cuerpo José Ángel González ha ratificado este martes su querella en el juzgado en una declaración de dos horas en la que ha contestado a más de 300 preguntas, según su abogado. El comisario, que dimitió tras trascender la denuncia, ha defendido su inocencia y a la salida del juzgado ha asegurado a los medios que es víctima de un acto de “maldad, ruindad y odio” por parte de la víctima como venganza por no conseguir sus “pretensiones profesionales y profesionales”.

Tras las comparecencias, el juez ha rechazado la petición de la denunciante de prohibir al comisario comunicarse con ella. “No parece que exista riesgo de que en esta fase de instrucción y una vez practicadas las declaraciones de ambos, se pueda producir ningún tipo de presión sobre la querellante y máxime cuando el investigado ya no ostenta el cargo de máxima autoridad policial”, recoge el auto del juez David Maman Benchimol, al que ha tenido acceso elDiario.es.

Ha sido la primera vez que ambos han comparecido en sede judicial después de que la agente presentara el pasado enero una denuncia contra González en la que afirmaba que le ordenó llevarle a su casa y allí la agredió sexualmente tras su negativa a mantener relaciones. La querella adjuntaba audios dentro del domicilio donde presuntamente se cometió la agresión y de las presiones posteriores. El Ministerio del Interior acordó recientemente poner una escolta a la denunciante después de que se filtrara su identidad. 

En su querella, la mujer explicaba que mantuvo una relación con el comisario en el pasado, siendo su subordinada. Afirmaba que ella puso fin a la relación en un momento sin determinar y que, “a partir de entonces, fue víctima de una conducta obsesiva de acoso y contacto no deseado que culminó con los gravísimos hechos” acaecidos el 23 de abril de 2025, el día de la agresión denunciada. Le atribuye delitos de agresión sexual con penetración, coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales públicos, con la circunstancia agravante de abuso de superioridad. 

Al término de las declaraciones, el abogado de la denunciante, Jorge Piedrafita, ha insistido en la validez del audio para sostener la acusación y ha asegurado que en un momento de la declaración el juez ha corregido al acusado, que aseguraba no escuchar durante la reproducción de la grabación el ruido de una cremallera.

Por su parte, el abogado del exDAO, José Carlos Velasco, ha dicho a los medios que existe una gran diferencia entre la verdad mediática y lo que acontece en la causa judicial y ha añadido: “Si la gente conociese realmente el contenido del audio cambiaría radicalmente de opinión”. Justo antes, su cliente había dicho a los periodistas: “Me han destrozado la vida personal, familiar y profesional, por algo que no he hecho en absoluto. Muchos de ustedes ya me han juzgado y condenado sin ninguna prueba porque la prueba principal que es el audio. Esperemos que gracias a Dios puedan esclarecerse los hechos”.

Ante el juez, el comisario ha tratado de defender que la agente ha puesto en marcha una conspiración para perjudicarle y ha definido a la denunciante con una persona “celosa” e “histérica” que le ha tendido una trampa. También ha afirmado que aquel 23 de abril solo hubo entre ambos “besos y abrazos” y que todo fue consentido.

El testimonio de la denunciante es diametralmente opuesto. Según su relato, José Ángel González, conocido internamente como Jota, la requirió telefónicamente a las 14:15 horas del 23 de abril del año pasado para que abandonara su puesto de trabajo y acudiera a verle a un restaurante donde estaba comiendo con otro mando, Óscar San Juan, un comisario que actuaba como su mano derecha y al que también acusa de coaccionarla. San Juan fue relevado de sus funciones y destinado a un puesto burocrático tras estallar el caso. 

Según la querella, el director operativo le indicó que acudiera en un vehículo del cuerpo, camuflado, del que se precisaba en su querella color, marca, modelo y matrícula. La agente se unió a la mesa sobre las 16:30 y en un momento dado González ordenó al otro comisario que se retirara y a la mujer que lo llevara a su domicilio. 

Al llegar, y en el interior del coche, el comisario estuvo entre 15 y 20 minutos desplegando “una intensa presión psicológica, insistiendo de forma obsesiva y manipulativa hasta lograr doblegar la voluntad de la víctima, diciendo que sólo iban a hablar, que no podían hacerlo en el vehículo porque les podía ver alguien, el portero o sus vecinos, accediendo finalmente la víctima a subir al inmueble bajo el pretexto explícito y la promesa del querellado de que únicamente iban a 'hablar sobre nosotros dos'”.

Una vez dentro de la vivienda, el entonces comisario sirvió dos cervezas en la cocina y comenzó “de forma inmediata un acercamiento físico de naturaleza sexual hacia la víctima” que ella rechazó “de forma verbal, expresa, rotunda y continuada por la víctima en todo momento”, recoge la querella. 

El acusado comenzó entonces “una conducta agresiva de naturaleza sexual caracterizada por violencia física e intimación ambiental, aprovechándose de la situación de aislamiento, superioridad física y autoridad institucional que ostentaba sobre la víctima”. Esta consistió en introducirle los dedos en la vagina y utilizar la otra mano para sujetar la de la mujer y obligarle a tocar su pene, entre proposiciones rechazadas por la víctima. 

Ante el juez, el exDAO ha dado su propia versión sobre el sonido de agua del grifo de la cocina que se escucha la grabación. Según la denunciante, tras la agresión, él se acercó al grifo de la cocina, lo abrió y se lavó la mano. Según él, lo que estaba haciendo en realidad era lavar las dos copas de cerveza que había servido previamente para ambos.

Después de la presunta agresión sexual, la mujer denuncia un acoso constante por parte del propio DAO y del otro mando policial que comía con él el día de la agresión, del que ha pedido que declare como testigo. La mujer aportó audios del interior de la vivienda del comisario el día de la agresión y de las presiones recibidas posteriormente, según se afirma en la querella. El exDAO ha reconocido que contactó con ella, pero que lo hizo sólo para saber qué tal estaba.

En el escrito del letrado se narra cómo ya durante la relación el querellado utilizó la situación de “subordinación institucional” de la mujer respecto de él para “generar y mantener una dinámica relacional de control, dominación y sumisión psicológica”, lo que motivó que ella quisiera dejar la relación mucho antes de cuando realmente le puso fin.

En la querella se recoge cómo otro comisario que comía con él el día de la presunta agresión sexual, telefoneó en cinco ocasiones a la mujer, sin que ella respondiera. Finalmente, lo logró el 13 de julio de 2025 y el comisario le trasladó una oferta para que eligiera un nuevo destino y que se lo trasladara por WhatsApp.

La víctima se puso en contacto con el Punto de Violencia de una localidad de la Comunidad de Madrid para recibir asesoramiento el 2 de junio de 2025 y al mes siguiente fue atendida por el equipo de apoyo psicosocial de la Dirección General de la Policía.

El 24 de julio, la mujer se incorporó a un nuevo puesto ubicado en el mismo edificio en el que trabaja el presunto agresor. Cuando entraba al despacho de su nueva jefa, recibió una llamada del DAO. La denunciante comunicó que no estaba en condiciones de trabajar y su superiora la puso en manos de los especialistas psicosociales. Desde entonces se encuentra de baja laboral. Ante el juez, la denunciante ha afirmado que tardó varios meses en acudir a los tribunales dada la situación psicológica en la que se encontraba.