Un juzgado investiga al jefe operativo de la Policía tras la denuncia por violación de una subordinada

El Juzgado número 8 de Violencia sobre la Mujer de Madrid ha citado al director adjunto operativo de la Policía, el comisario principal José Ángel González, por la denuncia de una subordinada que le acusa de varios delitos, entre ellos agresión sexual con penetración. En el auto, al que ha tenido acceso elDiario.es, el juez David Maman Benchimol cita a González el próximo 17 de marzo, el mismo día que a su presunta víctima.

El auto citado afirma: “Los hechos que resultan de las anteriores actuaciones presentan características que hacen presumir la posible existencia de delitos de agresiones sexuales cuya instrucción corresponde a este órgano judicial, según el artículo 89 de la LOPJ, y practicar aquellas esenciales encaminadas a efectuar tal determinación y, en su caso, el procedimiento aplicable”.

La querella de la mujer explica que mantuvo una relación con el comisario en el pasado, siendo su subordinada, y a continuación hace un prolijo relato de los hechos. La denunciante afirma que ella puso fin a la relación en un momento sin determinar y que, “a partir de entonces, fue víctima de una conducta obsesiva de acoso y contacto no deseado que culminó con los gravísimos hechos” acaecidos el 23 de abril de 2025.

La mujer explica que el comisario González la requirió telefónicamente a las 14:15 horas para que abandonara su puesto de trabajo ese día, en la comisaría de Coslada (Madrid), y acudiera a verle a un restaurante donde el DAO estaba comiendo con otro mando, que trabaja en su equipo. El director operativo indicó que la mujer fuera en un vehículo del Cuerpo, camuflado, del que se precisa color, marca, modelo y matrícula.

La mujer se unió a la mesa sobre las 16:30 y en un momento dado, según la querella, González ordenó a su ayudante que se retirara y a la mujer que lo llevara a su domicilio, la vivienda oficial del DAO en Madrid. Al llegar, y en el interior del coche, el comisario estuvo entre 15 y 20 minutos desplegando “una intensa presión psicológica, insistiendo de forma obsesiva y manipulativa hasta lograr doblegar la voluntad de la víctima, diciendo que sólo iban a hablar, que no podían hacerlo en el vehículo porque les podía ver alguien, el portero o sus vecinos, accediendo finalmente la víctima a subir al inmueble bajo el pretexto explícito y la promesa del querellado de que únicamente iban a 'hablar sobre nosotros dos'”.

Una vez dentro de la vivienda, el comisario González sirvió dos cervezas en la cocina y comenzó “de forma inmediata un acercamiento físico de naturaleza sexual hacia la víctima, acercamiento que fue rechazado de forma verbal, expresa, rotunda y continuada por la víctima en todo momento”, recoge la querella.

El acusado comenzó entonces “una conducta agresiva de naturaleza sexual caracterizada por violencia física e intimación ambiental, aprovechándose de la situación de aislamiento, superioridad física y autoridad institucional que ostentaba sobre la víctima”.

Esta consistió en introducirle los dedos en la vagina y utilizar la otra mano para sujetar la de la mujer y obligarle a tocar su pene, entre proposiciones rechazadas por la víctima. Después de la presunta agresión sexual, la mujer denuncia un acoso constante, por parte del propio DAO y del otro mando policial que comía con él el día de la agresión. La mujer ha aportado audios del interior de la vivienda del comisario el día de la agresión y de las presiones recibidas posteriormente, según se afirma en la querella.

Una vez logró zafarse de González, añade, la mujer se marchó del lugar en el vehículo camuflado, lo aparcó en comisaría y se dirigió a su domicilio. Allí asegura que sufrió “una crisis de ansiedad severa”. Ya en ese momento comenzó a recibir llamadas y mensajes del comisario, especifica.

“Inmediatamente, tras los hechos del 23 de abril de 2025, el querellado inició una campaña sistemática, obsesiva e intensiva de acoso telefónico y manipulación psicológica sobre la víctima”, añade el escrito. El comisario pretendía, según el abogado, “mantener el control sobre la víctima, minimizar la gravedad de su conducta delictiva, culpabilizar a la víctima de lo sucedido, impedir que la víctima interpusiera denuncia por los hechos y ofrecer compensaciones laborales como 'precio del silencio'”.

En el escrito del letrado se narra cómo ya durante la relación el querellado utilizó la situación de “subordinación institucional” de la mujer respecto de él para “generar y mantener una dinámica relacional de control, dominación y sumisión psicológica”, lo que motivó que ella quisiera dejar la relación mucho antes de cuando realmente le puso fin.

La mujer ha puesto a disposición del juzgado los mensajes del director adjunto operativo de la Policía y el propio terminal telefónico. La agente asegura que también recibió llamadas de González desde los teléfonos oficiales de la Dirección Adjunta Operativa.

El 22 de mayo, la denunciante accedió a hablar con González en una conversación en la que el hombre negó los hechos y tras despreciar la relación pasada, habría añadido: “Ven a verme a ver qué te puedo dar”, en relación con un destino en la Policía.

En la querella se recoge cómo otro comisario, que trabaja junto al DAO y que comía con él el día de la presunta agresión sexual, telefoneó en cinco ocasiones a la mujer, sin que ella respondiera. Finalmente, lo logró el 13 de julio de 2025 y el comisario le trasladó una oferta para que eligiera un nuevo destino y que se lo trasladara por WhatsApp.

La víctima se puso en contacto con el Punto de Violencia de Rivas Vaciamadrid para recibir asesoramiento el 2 de junio de 2025 y al mes siguiente fue atendida por el equipo de apoyo psicosocial de la Dirección General de la Policía. El 24 de julio, la mujer se incorporó a un nuevo puesto en la Subdirección de Recursos Humanos, ubicada en el mismo edificio en el que trabaja el presunto agresor. Cuando entraba al despacho de su nueva jefa, recibió una llamada del DAO. La denunciante comunicó que no estaba en condiciones de trabajar y su superiora la puso en manos de los especialistas psicosociales. Desde entonces se encuentra de baja laboral.

elDiario.es ha contactado con la Dirección General de la Policía y el Ministerio del Interior que no han realizado comentarios a la espera de poder recabar información al respecto. José Ángel González, conocido como “Jota” en la Policía, es jefe operativo del Cuerpo desde que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, conformó las cúpulas de Policía y Guardia Civil, en 2018.

La querella presentada por el letrado Jorge Piedrafita atribuye a González los delitos de agresión sexual con penetración, coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales públicos.