Lara amaga con una crisis en la dirección de IU ante las críticas a su gestión y el impulso de Garzón

Órdago.

“Si lo que queréis es otro coordinador general, vayamos a una Asamblea extraordinaria, pero tengo dudas razonables de que eso sea lo que quiera la militancia”, ha retado vehementemente Cayo Lara, quien se siente amenazado por la contestación interna, en su intervención al cierre del Consejo Político Federal de Izquierda Unida que ha colocado al diputado malagueño Alberto Garzón como nuevo hombre fuerte de la organización.

El coordinador federal, después de escuchar durante más de una hora las críticas recogidas de entre los 147 miembros de la dirección presentes, ha endurecido el tono: “Ya está bien de criticar la tarea en las instituciones. La realidad se cambia con el BOE. Hay que estar en la calle, pero también en las instituciones”. Y ha seguido: “Asumo que hemos hecho cosas mal. Pero, ¿queréis otra dirección? ¿Queréis otro coordinador general? Pues vayamos a una Asamblea extraordinaria. La Ejecutiva son 34 miembros, ¿a quién culpamos por encima de los demás? ¿Quién ha de irse? Yo creo que la ciudadanía y la militancia no están para esto, tengo dudas razonables de ello”.

El Consejo Político Federal de IU llegaba este sábado con el horizonte despejado, y con un informe presentado por Lara pactado entre la dirección y amplios sectores renovadores. Los ejes fundamentales eran el refuerzo de la figura de Alberto Garzón, con amplios apoyos entre las bases; el de la comunicación, con Clara Alonso, de la misma generación; y con las primarias abiertas para la elección de candidato a la presidencia del Gobierno y su recomendación para que sean aplicadas en todos los procesos electorales. El texto, como era previsible, fue ampliamente respaldado por los miembros de la dirección: 109 han votado a favor, 7 en contra y 29 se han abstenido.

Sin embargo, el amplio apoyo al informe ha venido acompañado de duras críticas a la gestión de la dirección federal, algunas de las cuales se habían incorporado previamente al documento presentado por Lara. Pero su lectura y presentación en la mañana de este sábado no las ha aplacado. Durante esta tarde, se han sucedido cuatro comisiones en las que se ha recogido el sentir de los miembros de la dirección, mayoritariamente crítico: por la gestión de la candidatura a las europeas, encabezada por Willy Meyer; por aprobarse documentos que luego no se aplican –el bloque político y social ya se aprobó en diciembre de 2012–; por las dificultades para conectar con amplios sectores que han terminado votando otras opciones –Podemos–; por la dificultad para mostrarse ajenos “al régimen”; por las carencias en comunicación y por el modo en que se toman las decisiones.

Después de escuchar durante más de una hora la retahíla de reproches, Lara se ha empleado con un tono duro e impetuoso durante su intervención final, hasta el punto de retar a los renovadores y críticos a forzar una asamblea extraordinaria en la que elegir un nuevo coordinador federal y, por tanto, una nueva dirección.

El guante lanzado no ha sido recogido, y tampoco es previsible que así sea en el corto plazo. La siguiente cita clave para la organización será el próximo 19 de julio, cuando la Presidencia de IU deberá definir el proceso de las primarias –cómo se hará con los simpatizantes, si se tendrá en cuenta qué hacer en caso de converger con otras fuerzas después de haberlas realizado–, si bien en el calendario no está previsto que se apruebe en esa fecha. Sobre este último aspecto, el del calendario, hay discrepancias en la organización: algunos reclaman que se hagan pronto, en otoño, mientras que otros abogan por esperar a ver si IU concurre con otras organizaciones y hacerlas conjuntamente.

El 19 de julio, además, es la fecha prevista para medir el calado de la renovación en la cúpula de IU, en función de qué personas se pongan al frente de las diferentes áreas de trabajo y de quiénes vayan a integrar un nuevo equipo de trabajo encargado de tomar decisiones con Lara en el día a día. De momento, Lara y el secretario de Organización, Miguel Reneses, han perdido poder en favor de Garzón, y el horizonte de unas primarias abiertas puede desanimar al coordinador federal a competir. Pero, ¿se quedarán aquí los cambios? Es algo que muchos de los presentes se cuestionaban. Lara, que se ha sentido interpelado ante la contestación interna, ha lanzado la idea de la bicefalia: “¿Por qué no podemos tener un coordinador distinto al candidato? Eso lo lleva ensayando el PNV durante décadas y tampoco le ha ido mal”.