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El PSOE busca hueco para Luis Tudanca, desdibujado en una campaña en clave nacional

Irene Castro

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“Por muy apasionante que nos resulte a los castellanos y a los leoneses hablar cada día de la situación del tráfico en la M-30 o pasarnos semanas hablando de una nevada en Madrid, como de las que en mi tierra caen dos o tres veces al año, en realidad nuestros problemas son otros, nuestros retos son diferentes y por eso mi empeño es devolverle la voz a Castilla y León”. Esta pulla contra el ‘madrileñocentrismo’ es de Luis Tudanca, el candidato socialista a las elecciones del 13F, que aprovechó su presencia en un desayuno informativo en la capital para hacer una declaración de intenciones sobre lo que pretende hacer en una campaña electoral que empezó con mal pie para el PSOE por la polémica suscitada tras la manipulación de las palabras de Alberto Garzón sobre las macrogranjas. 

El PP intenta enterrar la investigación judicial por financiación ilegal de las primarias de Mañueco

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Tudanca busca hacerse un hueco en una campaña, en la que hasta ahora ha estado desdibujado, al estar marcada por el debate nacional. Primero por el conflicto sobre la ganadería –que el PSOE asume que le ha hecho perder diez días de campaña en beneficio del PP– y también por la estrategia que persigue Pablo Casado de convertir los comicios en un plebiscito contra Pedro Sánchez, un marco del que pretende huir el candidato socialista, que trata por ahora sin mucho éxito de circunscribirlo a Castilla y León. Por ahora el presidente regional, Alfonso Fernández Mañueco, ignora a su rival, que permanece también en un segundo plano mediático. 

Lo que transmite el PSOE es que “hay partido” y que desconfían de las encuestas que le dan a Mañueco una holgada victoria el 13 de febrero. “Por mí, que Mañueco siga ganando encuestas y nosotros sigamos ganando todas las elecciones”, ironizó Tudanca en el acto de Nueva Economía Fórum en el que recordó que en 2019 los sondeos pronosticaban pocos días antes de las urnas que el PP se impondría con 37 escaños –frente a los 29 que logró– y que los socialistas estarían en una horquilla de entre 26 y 28 mientras que ganaron por primera vez en décadas con 35 procuradores. 

Tudanca fía sus aspiraciones de cambio para llegar a la Junta en la división de la derecha, que se repartirá la tarta de los cerca de 2,2 millones entre PP, Vox y Ciudadanos, al que ven algo mejor que en la media nacional. Fuentes de la federación creen que Francisco Igea podría lograr uno o dos procuradores por Valladolid y calculan que los socialistas podrían beneficiarse de alrededor del 10% de los 200.000 votantes que tuvo hace tres años. No obstante, el PP estaba entonces en su peor momento. Otra de las diferencias respecto a los comicios madrileños –el espejo en el que se mira Mañueco– es que la división estuvo en la izquierda. 

“No quieren que se hable de nosotros de lo que pasa allí para no enterarse de lo que nos pasa. El éxito electoral del PP se ha basado en el fracaso de Castilla y León”, clamó Tudanca desde Madrid en ese intento por centrar el debate en la región que, a su juicio, se ha elevado al terreno nacional para evitar también que se hable de los casos de corrupción que acechan al PP y al propio Mañueco. La presencia de Sánchez en la campaña estará limitada a un puñado de actos diseminados en el primer sábado de campaña, el domingo siguiente en el acto central, otra vez en Soria donde más se juega el PSOE ante el empuje de la candidatura de la España Vaciada, y en el cierre. El intento será, además, desviar el debate de la pugna con el PP y centrarlo en las medidas que está poniendo en marcha el Gobierno, como la descentralización de instituciones que beneficia a la región. 

Además del peso de los alcaldes, la gran baza que ve el PSOE para su candidato es que tiene un proyecto trabajado durante tiempo –abandonó el Congreso en 2014 para hacerse con las riendas de una federación en sus horas más bajas– frente a esa pugna Sánchez-Isabel Díaz Ayuso en la que creen que Mañueco está centrando la campaña. “Estas semanas no tengo que hacer nada que no haya hecho ya, no tengo que comprometer algo que no haya comprometido ya, ir a un sitio al que no haya ido cien veces, no tengo que hablar con alguien con el que no haya hablado ya sobre qué futuro queremos para Castilla y León”, defendió en el Casino de Madrid. 

“Nuestro electorado está más o menos fijo. Vamos a tener un resultado parecido al que tuvimos. Vamos a ver si es suficiente para estar por delante”, dice un destacado dirigente del PSOE regional que confía en que la división de la derecha permita a los socialistas ser primeros en todas las circunscripciones. A partir de ahí, el reto es que PP y Vox no sumaran suficiente para que se abriera un posible escenario de alianzas postelectorales con formaciones entre las que incluye a la España Vaciada, aunque en la competición siembra dudas sobre la utilidad de votar a esas plataformas. “Los que se quieran sumar al cambio de comportamientos y políticas son bienvenidos. Esto ya lo hemos vivido en Castilla y León, que quienes enarbolan la bandera del cambio, cuando llega el momento, no. La única manera que haya cambio es que el PSOE tenga una mayoría. Siempre acaba habiendo intenciones de perpetuar lo que tenemos”, dijo rememorando la alianza de Ciudadanos con el PP en 2019 pese a centrar su campaña en el cambio en la región.

El reto demográfico es uno de los asuntos a los que el PSOE quiere dar prioridad en esa agenda de campaña que hasta ahora está opacada. “Desde 2010, Castilla y León ha perdido 176.000 habitantes”, comenzó Tudanca en su intervención. “Somos la única comunidad afectada por despoblación que no ha puesto en marcha ninguna medida para combatirla”, lamentó tras recordar que uno de cada cinco jóvenes se marcha. 

“Hemos demostrado que no era una utopía”, agregó sobre el proceso de descentralización que comenzó José Luis Rodríguez Zapatero y que Pedro Sánchez ha retomado. El candidato socialista aseguró que el Gobierno de Castilla y León recibió 1.600 millones adicionales durante la pandemia de los que “ha dejado de gastar 650”. “Hay pueblos que llevan año y medio sin ver un profesional sanitario”, “en mi tierra hay un hospital privatizado en Burgos que va a costar 2.000 millones de euros y que rescataremos”, “ampliaremos la educación de 0 a tres años y la gratuidad de los libros de texto”, enumeró el candidato socialista, que busca hacerse un hueco en la campaña electoral.

“Por muy apasionante que nos resulte a los castellanos y a los leoneses hablar cada día de la situación del tráfico en la M-30 o pasarnos semanas hablando de una nevada en Madrid, como de las que en mi tierra caen dos o tres veces al año, en realidad nuestros problemas son otros, nuestros retos son diferentes y por eso mi empeño es devolverle la voz a Castilla y León”. Esta pulla contra el ‘madrileñocentrismo’ es de Luis Tudanca, el candidato socialista a las elecciones del 13F, que aprovechó su presencia en un desayuno informativo en la capital para hacer una declaración de intenciones sobre lo que pretende hacer en una campaña electoral que empezó con mal pie para el PSOE por la polémica suscitada tras la manipulación de las palabras de Alberto Garzón sobre las macrogranjas. 

El PP intenta enterrar la investigación judicial por financiación ilegal de las primarias de Mañueco

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Tudanca busca hacerse un hueco en una campaña, en la que hasta ahora ha estado desdibujado, al estar marcada por el debate nacional. Primero por el conflicto sobre la ganadería –que el PSOE asume que le ha hecho perder diez días de campaña en beneficio del PP– y también por la estrategia que persigue Pablo Casado de convertir los comicios en un plebiscito contra Pedro Sánchez, un marco del que pretende huir el candidato socialista, que trata por ahora sin mucho éxito de circunscribirlo a Castilla y León. Por ahora el presidente regional, Alfonso Fernández Mañueco, ignora a su rival, que permanece también en un segundo plano mediático. 

Lo que transmite el PSOE es que “hay partido” y que desconfían de las encuestas que le dan a Mañueco una holgada victoria el 13 de febrero. “Por mí, que Mañueco siga ganando encuestas y nosotros sigamos ganando todas las elecciones”, ironizó Tudanca en el acto de Nueva Economía Fórum en el que recordó que en 2019 los sondeos pronosticaban pocos días antes de las urnas que el PP se impondría con 37 escaños –frente a los 29 que logró– y que los socialistas estarían en una horquilla de entre 26 y 28 mientras que ganaron por primera vez en décadas con 35 procuradores. 

Tudanca fía sus aspiraciones de cambio para llegar a la Junta en la división de la derecha, que se repartirá la tarta de los cerca de 2,2 millones entre PP, Vox y Ciudadanos, al que ven algo mejor que en la media nacional. Fuentes de la federación creen que Francisco Igea podría lograr uno o dos procuradores por Valladolid y calculan que los socialistas podrían beneficiarse de alrededor del 10% de los 200.000 votantes que tuvo hace tres años. No obstante, el PP estaba entonces en su peor momento. Otra de las diferencias respecto a los comicios madrileños –el espejo en el que se mira Mañueco– es que la división estuvo en la izquierda. 

“No quieren que se hable de nosotros de lo que pasa allí para no enterarse de lo que nos pasa. El éxito electoral del PP se ha basado en el fracaso de Castilla y León”, clamó Tudanca desde Madrid en ese intento por centrar el debate en la región que, a su juicio, se ha elevado al terreno nacional para evitar también que se hable de los casos de corrupción que acechan al PP y al propio Mañueco. La presencia de Sánchez en la campaña estará limitada a un puñado de actos diseminados en el primer sábado de campaña, el domingo siguiente en el acto central, otra vez en Soria donde más se juega el PSOE ante el empuje de la candidatura de la España Vaciada, y en el cierre. El intento será, además, desviar el debate de la pugna con el PP y centrarlo en las medidas que está poniendo en marcha el Gobierno, como la descentralización de instituciones que beneficia a la región. 

Además del peso de los alcaldes, la gran baza que ve el PSOE para su candidato es que tiene un proyecto trabajado durante tiempo –abandonó el Congreso en 2014 para hacerse con las riendas de una federación en sus horas más bajas– frente a esa pugna Sánchez-Isabel Díaz Ayuso en la que creen que Mañueco está centrando la campaña. “Estas semanas no tengo que hacer nada que no haya hecho ya, no tengo que comprometer algo que no haya comprometido ya, ir a un sitio al que no haya ido cien veces, no tengo que hablar con alguien con el que no haya hablado ya sobre qué futuro queremos para Castilla y León”, defendió en el Casino de Madrid. 

“Nuestro electorado está más o menos fijo. Vamos a tener un resultado parecido al que tuvimos. Vamos a ver si es suficiente para estar por delante”, dice un destacado dirigente del PSOE regional que confía en que la división de la derecha permita a los socialistas ser primeros en todas las circunscripciones. A partir de ahí, el reto es que PP y Vox no sumaran suficiente para que se abriera un posible escenario de alianzas postelectorales con formaciones entre las que incluye a la España Vaciada, aunque en la competición siembra dudas sobre la utilidad de votar a esas plataformas. “Los que se quieran sumar al cambio de comportamientos y políticas son bienvenidos. Esto ya lo hemos vivido en Castilla y León, que quienes enarbolan la bandera del cambio, cuando llega el momento, no. La única manera que haya cambio es que el PSOE tenga una mayoría. Siempre acaba habiendo intenciones de perpetuar lo que tenemos”, dijo rememorando la alianza de Ciudadanos con el PP en 2019 pese a centrar su campaña en el cambio en la región.

El reto demográfico es uno de los asuntos a los que el PSOE quiere dar prioridad en esa agenda de campaña que hasta ahora está opacada. “Desde 2010, Castilla y León ha perdido 176.000 habitantes”, comenzó Tudanca en su intervención. “Somos la única comunidad afectada por despoblación que no ha puesto en marcha ninguna medida para combatirla”, lamentó tras recordar que uno de cada cinco jóvenes se marcha. 

“Hemos demostrado que no era una utopía”, agregó sobre el proceso de descentralización que comenzó José Luis Rodríguez Zapatero y que Pedro Sánchez ha retomado. El candidato socialista aseguró que el Gobierno de Castilla y León recibió 1.600 millones adicionales durante la pandemia de los que “ha dejado de gastar 650”. “Hay pueblos que llevan año y medio sin ver un profesional sanitario”, “en mi tierra hay un hospital privatizado en Burgos que va a costar 2.000 millones de euros y que rescataremos”, “ampliaremos la educación de 0 a tres años y la gratuidad de los libros de texto”, enumeró el candidato socialista, que busca hacerse un hueco en la campaña electoral.

“Por muy apasionante que nos resulte a los castellanos y a los leoneses hablar cada día de la situación del tráfico en la M-30 o pasarnos semanas hablando de una nevada en Madrid, como de las que en mi tierra caen dos o tres veces al año, en realidad nuestros problemas son otros, nuestros retos son diferentes y por eso mi empeño es devolverle la voz a Castilla y León”. Esta pulla contra el ‘madrileñocentrismo’ es de Luis Tudanca, el candidato socialista a las elecciones del 13F, que aprovechó su presencia en un desayuno informativo en la capital para hacer una declaración de intenciones sobre lo que pretende hacer en una campaña electoral que empezó con mal pie para el PSOE por la polémica suscitada tras la manipulación de las palabras de Alberto Garzón sobre las macrogranjas. 

El PP intenta enterrar la investigación judicial por financiación ilegal de las primarias de Mañueco

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Tudanca busca hacerse un hueco en una campaña, en la que hasta ahora ha estado desdibujado, al estar marcada por el debate nacional. Primero por el conflicto sobre la ganadería –que el PSOE asume que le ha hecho perder diez días de campaña en beneficio del PP– y también por la estrategia que persigue Pablo Casado de convertir los comicios en un plebiscito contra Pedro Sánchez, un marco del que pretende huir el candidato socialista, que trata por ahora sin mucho éxito de circunscribirlo a Castilla y León. Por ahora el presidente regional, Alfonso Fernández Mañueco, ignora a su rival, que permanece también en un segundo plano mediático.