La acampada de Sevilla se encauza hacia el 11N: “No va a ser una huelga de Instagram, esto nos afecta a todos”
Comienzan los preparativos para la huelga general del 11 de noviembre a través de los comités que se organizarán en los barrios sevillanos y la unión de los distintos colectivos sociales y sindicales. Por ello, el Sindicato de Inquilinas será la primera organización en abandonar la acampada bajo las Setas de Sevilla y, posteriormente, será el domingo cuando en asamblea se decida cómo continuará la movilización que ha reunido durante más de dos semanas a decenas de personas que claman por un cambio en las políticas de vivienda del país. El movimiento social y laboral confluyen para maximizar la capacidad de su actuación y movilizar a toda la sociedad de cara al paro nacional.
“Queremos una huelga que pare todo el tejido productivo de Sevilla, de Andalucía y de España y pedimos una serie de cuestiones para ganar derechos para el conjunto de la población”, afirmó Iban Díaz, portavoz del Sindicato de Inquilinas en Sevilla, en una rueda de prensa convocada este viernes por el movimiento social y obrero, “la vivienda no es independiente del trabajo, porque el rentismo y la especulación están sirviendo para que unos pocos se enriquezcan, robando el beneficio a los pequeños coemrciantes y de los sueldos de los trabajadores”.
Las organizaciones sindicales CGT, CNT, SAT y USTEA, junto con el Sindicato de Inquilinas, la Asamblea por la Vivienda de Sevilla, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y la Oficina de Ocupación prepararán acciones conjuntas para que esta “no sea únicamente una huelga de carácter social”. La vivienda ha sido el principal acicate de esta ola que se originó por el desahucio de Maricarmen, pero las reivindicaciones son múltiples, como el establecimiento de contratos indefinidos para alquileres, el freno de la compra de vivienda para fines especulativos o las subidas salariales que hagan recuperar el poder adquisitivo.
“La clase política no ha dado una respuesta a la demanda social”
Es más, hace apenas tres días, los secretarios generales de UGT y CCOO, Pepe Álvarez y Unai Sordo, ampliaban el listado de exigencias ante los discursos de PP y Vox que han ido expandiendo la desconfianza hacia distintos derechos laborales costosamente adquiridos en la precampaña de las elecciones generales. Motivo por el que la huelga general también será el escenario propicio para defender el sistema público de pensiones y la protección social de las bajas laborales, así como las prestaciones o salarios de los trabajadores cuando están enfermos en vez de que recaigan sobre las mutuas. Cuestiones que quedarán reflejadas en el registro de la convocatoria ante la Dirección General de Trabajo el 19 de octubre y para el que esperan el recurso de la patronal.
“Ha habido una incapacidad total de la clase política para dar respuesta a la demanda social de intervenir sobre el mercado de la vivienda”, insistió Díaz ante los medios, “algunos han tenido ocho años y no han hecho lo que tenían que hacer”, en referencia al Gobierno de Pedro Sánchez. A su lado, Antonio Castellano, secretario general de CGT Sevilla, detalló que maximizarán la comunicación a todos los centros de trabajo y centros estudiantiles para lograr la movilización total y la colaboración en los piquetes informativos y en transporte y logístico para que “haya impacto en el tejido productivo”.
“No va a ser una huelga de Instagram, sino una huelga real”, reclamó el sindicalista, “porque los salarios y la vivienda nos afectan a todos”. En cuanto a la acampada en las Setas, el representante de CGT no solo valoró su función como herramienta de coordinación y unión entre entes sociales, sino también como la oportunidad para que “entre nueva savia”. En un ecosistema basado en la comunicación y gestión horizontal, se ha creado un sistema propicio para “dar entrada a nuevas personas en la lucha por la vivienda”.
“Estamos en un país que no nos ofrece un futuro”
En las tiendas de campaña han estado día sí y día también Noel García, Amanda Garrido y Samuel Torres, representantes de esta concentración que se inició el pasado 28 de septiembre. “El movimiento por la vivienda ha traspado nuestras fronteras”, como los 200 activistas que llegaron a la Puerta del Sol para inspirarse en esta movilización y trasladarla a Irlanda, Alemania, Portugal o Suiza. “La acampada es una herramienta para reclamar nuestros derechos, pero no es el fin, sino el medio”, adelantaron, “nos mantenemos ante este fallo del sistema”.
Un sistema que obliga, como relataron, a compartir piso con cuatro personas en zonas gentrificadas pagando 400 euros al mes por una habitación o que, en el caso de algunos activistas presentes en la acampada, los ha dejado “prácticamente, en situación de calle”. Con pocos recursos, trabajos precarios y escaso o nulo apoyo económico de sus familias, “dependen de la solidaridad que se ha fraguado en la acampada”.
No obstante, Garrido no quiere individualizar esta crisis habitacional: “Representamos la problemática sistemático del colectivo de jóvenes. Estamos en un país que no nos ofrece un futuro. Por tanto, estamos dispuesto a unirnos para conseguir el futuro que queremos, para nosotros, para los que vengan e, incluso, para la gente que está en nuestra contra, porque también les afectará”.
Desde las comparecencias de la presidenta de la Comunidad de Madrid ironizando sobre la muerte de Maricarmen, pasando por la denuncia del Ayuntamiento de Almería, o las provocaciones de los grupos de ultraderecha, se ha intentado desmantelar esta iniciativa que partió del hartazgo social que llevaba tiempo fraguándose. Aún así, Noel García toma estos dardos con mesura: “Los ataques desde las instituciones demuestran que lo que hacemos tiene realmente un peso y que estamos consegiuiendo cosas, como una huelga y un adelanto electoral, o unos decretos que, aunque no resuelven nada, es un movimiento político. Por eso nos mantenemos”, defendió.
En un comunicado conjunto, los entes sociales y sindicales coincidieron en que “el 11N no es un plebiscito sobre quien debe o no gobernar después de las próximas elecciones generales”, en todo caso, observan que es “la demostración de que la lucha por una vivienda y una vida digna es imparable”. Por lo que rechazan las afirmaciones de, en este caso, la líder socialista andaluza, María Jesús Montero, que afirmaba que se trataba de una huelga contra la oposición —extremo con el que también ironizaba José María Aznar días antes.
“Esta huelga va contra los responsables de la miseria del pueblo”
Al respecto, Antonio Morales, representante de CNT Sevilla, aseguró que la huelga “va contra todos y cada uno de los responsables de la miseria de los trabajadores y del pueblo: la oposición, los que gobiernan, las administraciones y los sindicatos que han estado colaborando con esta pandilla de sinvergüenzas”. Los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, han sido diana de las críticas y optaron finalmente por una convocatoria común a la que puedan concurrir todos los sindicatos para mostrar la transversalidad del paro.
El camino hacia el 11N se da en unas circunstancias de agitación política en la que cualquier movimiento es examinado. Como el ejecutado por el Gobierno de Juanma Moreno en el día de ayer cuando anunció que recurrirá ante el Tribunal Constitucional los dos decretos de vivienda aprobados por el Ejecutivo de Pedro Sánchez para poner freno a los desahucios hasta 2030. En esta ocasión, la alianza entre PP y Vox alega que se trata de una “invasión de competencias” y “vulneración del derecho a la propiedad privada” e incurren, una vez más, en la contienda judicial después de haber recurrido en junio la Ley estatal de Vivienda, también, ante el Constitucional.
“No nos sorprende ni es una novedad que el Gobierno andaluz haga esto”, afirmó Beatriz Roncé, miembro de la Asamblea por la Vivienda en Sevilla. Con un calendario que se irá estructurando en las próximas semanas para alcanzar la mayor movilización social de cara a la huelga general, mantuvo que “gobierne quien gobierne, defendemos la vivienda contra el sistema capitalista y rentista”. La vista está puesta más allá del horizonte de las elecciones generales del 29 de noviembre, ya que su propósito es total y lleno de aristas: reclaman cambios estructurales que proporcionen una vida digna a las personas trabajadoras.
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