De casa en casa tras ser desahuciada: una familia monomarental pide ayuda para salir adelante en Dos Hermanas
Titela Isofache, nacida en Rumanía hace 47 años, tiene dos hijos: Alexandra, de 20 años, y un pequeño de 10. Los dos son españoles, y los tres habían vivido los últimos años en Dos Hermanas, en un piso de alquiler de la calle Batalla de Lepanto. El pasado mayo fueron víctimas de un desahucio que las dejó en la calle. Titela tenía trabajo, que perdió, y desde entonces viven dónde y cómo pueden para mantener los estudios de sus hijos y buscar trabajo para salir adelante.
Esta madre lleva más de 25 años en España, país al que llegó como miles de compatriotas que buscaron un futuro en diversos sectores productivos a principios de la década de 2000, en un éxodo masivo sobre todo de mujeres rumanas a muchos puntos del país. De fondo en esta historia está Hipoges, que se define como “una sociedad limitada dedicada a la gestión integral de activos financieros e inmobiliarios”. Un “fondo buitre”, apostilla Titela al referirse a ellos. Hasta que este fondo apareció en sus vidas, pagaban 360 euros de alquiler social al tratarse de una familia monoparental con dos hijos estudiando.
Titela ganaba 480 euros de ayuda familiar y mantuvo el alquiler como pudo. Cuando podía trabajar en una empresa de seguridad, su sueldo subía a unos 1.200 como máximo, trabajando por horas. Con todo, los primeros retrasos en el alquiler comenzaron a llegar. “Intenté ponerme al día en los pagos pendientes, y algo conseguí, pero fue imposible pagar todo”, explica a SevillaelDiario.es.
Ahora confía en poder acceder a una de las viviendas protegidas que el Ayuntamiento de Dos Hermanas entregará en 2027. Seguir en ese pueblo no es baladí para ella: su hija estudia en un instituto y el niño está escolarizado en la localidad. Los dos han hecho sus vidas allí, y su madre no les quiere cambiar esa dinámica.
Pactó un alquiler para ocupar una casa vacía
Y eso que el comienzo de su vida en el pueblo no fue precisamente el más adecuado. Titela buscó un piso vacío, y le hablaron de que había uno que era propiedad de un banco tras embargarlo a sus propietarios. Era 2013, y ella, con una niña entonces de siete años, ocupó ilegalmente la vivienda. Para intentar hacer las cosas bien, se entrevistó con el director del banco que tenía el piso embargado, y él accedió a que lo ocupasen, pero ella pidió que hubiese un contrato de alquiler que lo reflejase, y firmaron uno que le permitía vivir provisionalmente en la vivienda.
Así vivió varios años en el piso de la calle Batalla de Lepanto número 5. Hasta que el alquiler subió a más del doble y ya no pudo asumirlo al quedarse en paro. El piso pasó del banco a Hipoges, y esta sociedad comunicó a Titela que se tenía que ir. Sin aceptar negociación alguna, le pusieron como fecha del desahucio el pasado 11 de mayo. “Nos fuimos el día 7, cuatro antes, porque teníamos mucho miedo de que nos echasen por la fuerza o nos rompieran algunas de nuestras cosas”. A esto se une que todos los días recibían una llamada de una empresa de desocupaciones, que les “invitaban” a marcharse del piso. “Si nos íbamos nos perdonaban la deuda, y fue lo que hicimos”. Cuando comenzaron el proceso de desahucio, debían solo seis cuotas mensuales.
En aquel momento, ella estaba de baja médica, el niño estaba terminando el curso en el colegio y la hija estudiaba y trabajaba al mismo tiempo. “Apelamos varias veces para evitarlo, pero nos encontramos con un abogado de oficio que ni siquiera se molestó en estudiar nuestro caso”, lamenta Alexandra.
Ayuda de los servicios sociales
Entonces acudieron a los servicios sociales municipales, donde les ofrecieron una ayuda económica de un mes, pero con la preocupación de perder al hijo menor si era entregado en acogida. Aceptaron la ayuda y, al mismo tiempo, rellenaron la solicitud para poder acceder a una vivienda social. En Dos Hermanas se están desarrollando actualmente cerca de 5.500 viviendas de protección oficial (VPO) y el municipio cuenta con suelo disponible y en tramitación para 6.805 viviendas protegidas. No ha sido posible obtener la versión del Ayuntamiento sobre la situación de desprotección que padece esta familia.
Vista la situación, a principios del verano decidieron volver temporalmente a Rumanía. Allí estuvieron con un familiar hasta que se inició el curso escolar. Alexandra estudia el Grado medio de Administración y el pequeño tenía que entrar en el colegio, de modo que el 29 de septiembre aterrizaron de nuevo en Sevilla.
En medio, Titela está tratada de depresión y, cuando volvió a Sevilla, no pudo recuperar el trabajo. La madre tiene palabras de agradecimiento para el claustro del colegio de su hijo, que se han ocupado de que no pierda sus clases e incluso le han enviado tareas estando ya en Rumanía. El pequeño no ha sufrido retraso alguno en sus clases y su formación.
El pasado 30 de septiembre, un grupo de personas se concentraba ante el Ayuntamiento de Dos Hermanas para pedir ayuda urgente para esta mujer y sus hijos. De momento, a la espera de la vivienda social que tiene pedida y que no saben si se la darán, pasan los días entre apartamentos y casas de amigos que les dan cobijo mientras su situación se estabiliza.
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