El Ayuntamiento alega el “gran impacto mediático” de la gala VIP al pie de la Giralda para justificar su autorización
La cena VIP celebrada en la plaza Virgen de los Reyes de Sevilla, al pie mismo de la Giralda, se autorizó en un enclave rodeado de monumentos patrimonio de la humanidad por el “alcance mediático extraordinario” que iba a tener el evento, lo que le allanó el camino para recibir permisos especiales y fondos públicos. La gala, con motivo de la concesión de los XX Premios Escaparate –que entrega la revista del mismo nombre–, generó 324 millones de impactos, equivalentes a una campaña publicitaria de gran coste.
Éste ha sido el argumento principal esgrimido por el gobierno del PP en el Ayuntamiento de Sevilla, que considera que esta cifra de 324 millones de impactos “justifica bastante bien el retorno” de la ayuda municipal de 18.000 euros (IVA incluido). Así lo ha esgrimido la delegada de Turismo y Cultura, Angie Moreno (PP), que ha defendido además que no se ha utilizado “ningún atajo administrativo” para autorizar el uso de un espacio tan emblemático y especialmente protegido por las ordenanzas.
La famosa cena ha vuelto a escena en la comisión de control del Consistorio hispalense, en la que el grupo de Podemos-IU ha planteado una pregunta basada en la “muchísima indignación” que generó en la ciudadanía, que hasta se movilizó con una sentada para denunciar la “privatización” de este enclave. La concejal Susana Hornillo (Podemos) ha recordado además que un juzgado investiga el evento, al que asistieron el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno (PP), y el alcalde, José Luis Sanz (PP), y al que ambas administraciones aportaron 36.000 euros brutos de dinero público.
“Ingeniería administrativa”
Hornillo ha lamentado que el gobierno municipal “tiene dos caras, una para los barrios y otra para la gente VIP”, y si en los primeros faltan inversiones los segundos “tienen carta blanca, lo que haga falta y si hay que saltar una ordenanza, se hace”. Y ha llegado a definir como “ingeniería administrativa” la concesión del permiso a la gala, haciendo una excepción a la ordenanza que prohíbe expresamente –con excepciones– actos en esta plaza.
La delegada de Turismo, por su parte, ha argumentado que se siguieron los cauces administrativos normales para grandes eventos, para lo que fue una empresa municipal (Contursa) la que tramitó los permisos. De paso, ha recordado que la revista Escaparate lleva 20 años concediendo estos premios en espacios singulares de la ciudad, y que ha obtenido para ello las correspondientes autorizaciones de ayuntamientos “gobernados por el PSOE, el PP e IU”, en alusión a la coalición de gobierno PSOE-IU en la etapa de Alfredo Sánchez Monteseirín como regidor.
“La gente conoce Sevilla por la revista Escaparate” y no tanto por su patrimonio, ha ironizado Hornillo, que de manera retórica ha preguntado en qué se van a beneficiar los sevillanos de los 324 millones de impactos que se usan ahora como argumento. Si es una cuestión de imagen para la ciudad, ha subrayado, la que va a quedar es la de “una investigación por malversación” y la de “un Ayuntamiento que usa los espacios públicos como un cortijo privado”.
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