El activismo 'anticapacitista' inunda las redes: “Ojalá yo hubiera podido tener un referente con discapacidad”

En España hay casi cuatro millones de personas con alguna discapacidad, según la Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y situaciones de Dependencia (EDAD). Con la finalidad de acabar con la discriminación a las personas con discapacidad, surgió el activismo anticapacitista. Esta lucha ha encontrado en las redes sociales un espacio donde divulgar, educar y reivindicar. Solo en TikTok los vídeos sobre discapacidad suman más de un billón de reproducciones. 

"Los discapacitados hemos sido encerrados y humillados y ahora nos tratan como superhéroes"

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Artemisa, llamada Realidades Diversas en redes sociales, es una activista anticapacitista y estudiante de trabajo social que trata de visibilizar y educar sobre la discapacidad. “Hemos creado una red de apoyo donde vamos aprendiendo, luchando y divulgando, que es el objetivo”, afirma sobre la comunidad generada.

Entre las cuatro millones de personas con discapacidad, más de la mitad presenta dificultades importantes de movilidad, según datos de la EDAD. Una de ellas es Oyirum, activista anticapacitista, body-positive y feminista. Con más de 50 mil seguidores en TikTok, la creadora de contenido utiliza las redes sociales como vía para informar, hacer humor y compartir sus experiencias como persona con discapacidad. “Se nos olvida que no todo el mundo puede salir de casa para reivindicar. Recuerdo la frase de que no se puede cambiar el mundo desde el sofá, pero gracias a las redes sociales eso ya no es cierto”, afirma Oyirum.

“El activismo me salvó la vida”, dice Oyirum, cuyas redes sociales se abanderan con el lema Orgullo Tullido. “Tenía muchas papeletas para pasarlo mal entre la gordura, la discapacidad y pertenecer a una familia humilde, para ser vulnerable ante el mundo. Cuando encontré el activismo, me di cuenta de que también podía reivindicar y cambiar ciertas cosas”, relata. Y añade: “Para mí, luchar para que el que venga detrás ya lo tenga peleado justifica en parte el dolor que he pasado. Invierto el dolor en cambiar las cosas”.

Artemisa subraya que la existencia de referentes es una palanca a favor: “El activismo en redes sociales nos permite divulgar y dar a conocer la discapacidad. En ocasiones, gente que acaba de descubrir su discapacidad o madres de niños con discapacidad nos han dicho que somos una figura de referente. Ojalá yo hubiera podido tener un referente con discapacidad”.

“Las activistas con discapacidad somos el reflejo de que si se puede, de que hay futuro y recursos”, concuerda Oyirum. “Quiero pensar que he sido un ejemplo para alguna gente”, dice.

Ambas coinciden en reclamar el derecho a la accesibilidad, a hablar, al reconocimiento, el derecho a la asistencia, al trabajo digno y de calidad. “Que haya braille, que se nos hable, incluso la sanidad es inaccesible. faltan muchas cosas por cambiar”, comenta Artemisa. Otra de las demandas es acabar con la infantilización: “Se nos infantiliza en muchos ámbitos, como el de la salud o el sexual”. 

Artemisa le ha dedicado varios espacios en redes sociales a hablar de la denominación del colectivo. “Si cambiamos cómo se habla de la gente con discapacidad, podemos ir escalón a escalón y conseguir más libertad”, reflexiona. “En el ámbito académico se insiste mucho en utilizar diversidad funcional. A mí, personalmente, no me gusta. Hay que dejar que cada uno elija el término que prefiere. Deberíamos opinar nosotras que somos las que lo vivimos y no los académicos”, sostiene la activista.

Tanto Realidades Diversas como Orgullo Tullido han hablado en algunas ocasiones sobre la importancia de la interseccionalidad entre movimientos. Artemisa destaca que “es hora de que la discapacidad vaya al orgullo”: “Necesitamos una voz que sea nuestra. Necesitamos que se nos tenga en cuenta dentro de la comunidad LGBT”. “Hay muy pocas personas con discapacidad que salgan del armario, seguimos teniendo esa falta de información”, dice.

Los jóvenes son los principales consumidores del contenido en TikTok, red utilizada por Artemisa para divulgar. “Los jóvenes tienen mucha curiosidad e interés”; “Las nuevas generaciones quieren aprender y si trabajamos con ello llegaremos también a la gente mayor”, afirman las dos activistas. “En los medios tradicionales no hay una visión cercana al público, pero gracias a las redes sociales podemos adaptar el mensaje, hacerlo cercano y llegar mejor al público”, comenta realidades diversas. 

Las redes sociales facilitan la adaptación del mensaje, pero también la interacción directa con el público. “Creo que es muy importante que la gente siga preguntando. Que la gente tenga curiosidad”, comenta Artemisa. “Las redes sociales son un arma de doble filo: se suelen viralizar videos que a la gente le causan morbo o curiosidad, pero esto también ayuda a que llegue tu mensaje”, aporta Oyirum. “Aunque tengan cosas negativas, las redes sociales han sido la clave para que se escuche nuestro mensaje”, cuenta.

Artemisa invita a la gente sin discapacidad a sumarse al movimiento anticapacitista: “Se puede apoyar sin quitar voz, denunciar la falta de accesibilidad, protestar para que se arreglen las calles, se pongan rampas…”. “No es incompatible la lucha de la discapacidad con quien no la tiene”. Orgullo Tullido concuerda: “La revolución es colectiva. Necesitamos todas las manos para mejorar las cosas”.

En España hay casi cuatro millones de personas con alguna discapacidad, según la Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y situaciones de Dependencia (EDAD). Con la finalidad de acabar con la discriminación a las personas con discapacidad, surgió el activismo anticapacitista. Esta lucha ha encontrado en las redes sociales un espacio donde divulgar, educar y reivindicar. Solo en TikTok los vídeos sobre discapacidad suman más de un billón de reproducciones. 

"Los discapacitados hemos sido encerrados y humillados y ahora nos tratan como superhéroes"

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Artemisa, llamada Realidades Diversas en redes sociales, es una activista anticapacitista y estudiante de trabajo social que trata de visibilizar y educar sobre la discapacidad. “Hemos creado una red de apoyo donde vamos aprendiendo, luchando y divulgando, que es el objetivo”, afirma sobre la comunidad generada.

Entre las cuatro millones de personas con discapacidad, más de la mitad presenta dificultades importantes de movilidad, según datos de la EDAD. Una de ellas es Oyirum, activista anticapacitista, body-positive y feminista. Con más de 50 mil seguidores en TikTok, la creadora de contenido utiliza las redes sociales como vía para informar, hacer humor y compartir sus experiencias como persona con discapacidad. “Se nos olvida que no todo el mundo puede salir de casa para reivindicar. Recuerdo la frase de que no se puede cambiar el mundo desde el sofá, pero gracias a las redes sociales eso ya no es cierto”, afirma Oyirum.

“El activismo me salvó la vida”, dice Oyirum, cuyas redes sociales se abanderan con el lema Orgullo Tullido. “Tenía muchas papeletas para pasarlo mal entre la gordura, la discapacidad y pertenecer a una familia humilde, para ser vulnerable ante el mundo. Cuando encontré el activismo, me di cuenta de que también podía reivindicar y cambiar ciertas cosas”, relata. Y añade: “Para mí, luchar para que el que venga detrás ya lo tenga peleado justifica en parte el dolor que he pasado. Invierto el dolor en cambiar las cosas”.

Artemisa subraya que la existencia de referentes es una palanca a favor: “El activismo en redes sociales nos permite divulgar y dar a conocer la discapacidad. En ocasiones, gente que acaba de descubrir su discapacidad o madres de niños con discapacidad nos han dicho que somos una figura de referente. Ojalá yo hubiera podido tener un referente con discapacidad”.

“Las activistas con discapacidad somos el reflejo de que si se puede, de que hay futuro y recursos”, concuerda Oyirum. “Quiero pensar que he sido un ejemplo para alguna gente”, dice.

Ambas coinciden en reclamar el derecho a la accesibilidad, a hablar, al reconocimiento, el derecho a la asistencia, al trabajo digno y de calidad. “Que haya braille, que se nos hable, incluso la sanidad es inaccesible. faltan muchas cosas por cambiar”, comenta Artemisa. Otra de las demandas es acabar con la infantilización: “Se nos infantiliza en muchos ámbitos, como el de la salud o el sexual”. 

Artemisa le ha dedicado varios espacios en redes sociales a hablar de la denominación del colectivo. “Si cambiamos cómo se habla de la gente con discapacidad, podemos ir escalón a escalón y conseguir más libertad”, reflexiona. “En el ámbito académico se insiste mucho en utilizar diversidad funcional. A mí, personalmente, no me gusta. Hay que dejar que cada uno elija el término que prefiere. Deberíamos opinar nosotras que somos las que lo vivimos y no los académicos”, sostiene la activista.

Tanto Realidades Diversas como Orgullo Tullido han hablado en algunas ocasiones sobre la importancia de la interseccionalidad entre movimientos. Artemisa destaca que “es hora de que la discapacidad vaya al orgullo”: “Necesitamos una voz que sea nuestra. Necesitamos que se nos tenga en cuenta dentro de la comunidad LGBT”. “Hay muy pocas personas con discapacidad que salgan del armario, seguimos teniendo esa falta de información”, dice.

Los jóvenes son los principales consumidores del contenido en TikTok, red utilizada por Artemisa para divulgar. “Los jóvenes tienen mucha curiosidad e interés”; “Las nuevas generaciones quieren aprender y si trabajamos con ello llegaremos también a la gente mayor”, afirman las dos activistas. “En los medios tradicionales no hay una visión cercana al público, pero gracias a las redes sociales podemos adaptar el mensaje, hacerlo cercano y llegar mejor al público”, comenta realidades diversas. 

Las redes sociales facilitan la adaptación del mensaje, pero también la interacción directa con el público. “Creo que es muy importante que la gente siga preguntando. Que la gente tenga curiosidad”, comenta Artemisa. “Las redes sociales son un arma de doble filo: se suelen viralizar videos que a la gente le causan morbo o curiosidad, pero esto también ayuda a que llegue tu mensaje”, aporta Oyirum. “Aunque tengan cosas negativas, las redes sociales han sido la clave para que se escuche nuestro mensaje”, cuenta.

Artemisa invita a la gente sin discapacidad a sumarse al movimiento anticapacitista: “Se puede apoyar sin quitar voz, denunciar la falta de accesibilidad, protestar para que se arreglen las calles, se pongan rampas…”. “No es incompatible la lucha de la discapacidad con quien no la tiene”. Orgullo Tullido concuerda: “La revolución es colectiva. Necesitamos todas las manos para mejorar las cosas”.

En España hay casi cuatro millones de personas con alguna discapacidad, según la Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y situaciones de Dependencia (EDAD). Con la finalidad de acabar con la discriminación a las personas con discapacidad, surgió el activismo anticapacitista. Esta lucha ha encontrado en las redes sociales un espacio donde divulgar, educar y reivindicar. Solo en TikTok los vídeos sobre discapacidad suman más de un billón de reproducciones. 

"Los discapacitados hemos sido encerrados y humillados y ahora nos tratan como superhéroes"

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Artemisa, llamada Realidades Diversas en redes sociales, es una activista anticapacitista y estudiante de trabajo social que trata de visibilizar y educar sobre la discapacidad. “Hemos creado una red de apoyo donde vamos aprendiendo, luchando y divulgando, que es el objetivo”, afirma sobre la comunidad generada.