Un denunciante de torturas en el franquismo, ante el juez: “Debe abrirse una brecha en el muro de impunidad”
Entre el trasiego habitual de personas que un lunes cualquiera entran y salen de los Juzgados de Plaza Castilla en Madrid, esta mañana ha ocurrido algo excepcional. El militante antifranquista Carlos Serrano se ha sumado a la escasa lista —se cuentan con los dedos de una mano— de denunciantes de crímenes del franquismo que declaran ante un juez en España. Ha sido frente al magistrado Juan Carlos Peinado, de actualidad este lunes por la decisión que ha tomado el Consejo General del Poder Judicial de poner en marcha un expediente por su auto sobre Begoña Gómez, la mujer de Pedro Sánchez. Mientras la Comisión Permanente del organismo daba este paso con el voto en contra de los conservadores, Carlos respondía a las preguntas de Peinado sobre las torturas que sufrió cuando la dictadura daba sus últimos pasos.
“He respondido a todo, he contado que estuve en la cárcel dos veces y los malos tratos a los que fui sometido”, ha dicho Serrano a la salida. En enero de 2025, Peinado decidió admitir a trámite la querella presentada por el hombre junto a la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (Ceaqua). El juez, titular del Juzgado de Instrucción nº 41, incoó entonces diligencias previas con el objetivo de intentar determinar si durante las dos detenciones que sufrió en 1975 a manos de la Brigada Política Social, la policía política de Franco, fue objeto de torturas “en un contexto de crímenes contra la humanidad”, como menciona el escrito.
El magistrado había ordenado este lunes tomar declaración a Serrano y a Agustín Costo Martínez, uno de los policías imputados a raíz de la querella, que se ha acogido a su derecho a no declarar. La denuncia se dirigía contra otros exmiembros, uno de ellos fallecido y otros tres pendientes de ser identificados, según explican fuentes cercanas al caso. “El interrogatorio se ha desarrollado con total normalidad. Hemos visto que el juez ha estado interesado y ha querido indagar en los hechos objeto de denuncia”, ha explicado el abogado Jacinto Lara, que apunta a que Peinado “se ha mostrado muy interesado en posibles testigos” de los hechos.
Militante de la Liga Comunista y activista estudiantil, Serrano fue detenido en dos ocasiones, en mayo y octubre de 1975, por su actividad en oposición al régimen franquista y fue trasladado a la Casa de Correos de la Puerta del Sol, entonces sede de la Dirección General de Seguridad (DGS) y ahora sede del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, que se opone a recordar su pasado franquista a través de la instalación de una placa. Serrano ha contado que fue torturado y amenazado en un régimen de total incomunicación, a pesar de que tenía 17 años. En las dos ocasiones fue después trasladado a la cárcel de Carabanchel.
“La dureza de la DGS era tal que estás deseando que te envíen a la cárcel. Es surrealista y paradójico, pero es así, porque sabes que no te van a volver a detener y torturar de esa manera. El alivio de entrar en la cárcel es algo que se siente debido a los malos tratos que se sufrían” en la Puerta del Sol, ha ilustrado sobre aquellos momentos frente al grupo de activistas antifranquistas que le estaban arropando a las puertas del juzgado.
Carlos Serrano ha protagonizado este lunes una imagen todavía inédita en nuestro país. Es la segunda vez que un denunciante de torturas sufridas en el franquismo o la Transición declara ante un juez, después de que en septiembre de 2023 lo hiciera Julio Pacheco. El hombre denunciaba hechos similares, pero el caso fue finalmente archivado. Antes de esa fecha, los españoles que han interpuesto querellas por crímenes de la dictadura solo habían sido escuchados por la Justicia a miles de kilómetros de nuestro país, en Argentina.
Carlos ha explicado que sentarse frente a un juez para explicar lo que vivió le ha hecho sentirse “contento” y lo entiende como “una continuidad de la lucha, no solo mía sino de todos los compañeros y compañeras que entregaron su vida o parte de ella al antifascismo”. “Hemos vivido el fascismo en nuestra juventud, sabemos lo que es y no queremos que se vuelva a repetir”, ha añadido a preguntas de los medios.
Para el querellante, el objetivo de la acción que ha emprendido es “decir que estamos aquí y abrir una brecha en el muro de impunidad del franquismo”, se ha referido al modus operandi habitual de los tribunales que inadmiten o acaban archivando la inmensa mayoría de querellas. “Todas las dictaduras del siglo XX se juzgaron, pero el Estado español es el único territorio donde nunca se han investigado ni juzgado los crímenes del franquismo. España es un refugio de criminales franquistas”, ha apuntado antes de asegurar que tiene “esperanza” en que la querella siga adelante: “Si esto logra que se abran más juicios y más expedientes, habrá merecido la pena el recorrido”.
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