El cultivo de ostras del Mar Menor supera su primer reto térmico y avanza como herramienta de restauración de la laguna
Las ostras planas que se cultivan de forma experimental en el Mar Menor han superado una de las pruebas más exigentes desde que comenzó el proyecto: su primer verano con elevadas temperaturas. Con el agua de la laguna alcanzando los 32 grados, los primeros resultados del seguimiento científico muestran una mortalidad muy baja, prácticamente similar a la registrada en otros periodos del año
Técnicos de la Asociación Naturalista del Sureste (ANSE) e investigadores del Centro Oceanográfico de Murcia del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) han realizado estos días un nuevo muestreo del piloto de cultivo en columna de ostra plana (Ostrea edulis) dentro del proyecto RemediOS-3, una actuación que busca evaluar tanto la capacidad de adaptación de la especie al cambio climático como su potencial para mejorar la calidad del agua.
“Estamos poniendo a prueba la resistencia de las ostras a las altas temperaturas del Mar Menor”, explica a elDiario.es Región de Murcia Marina Albentosa, investigadora del IEO-CSIC. La científica recuerda que en un proyecto anterior, desarrollado en 2023 en las Salinas de San Pedro, se alcanzaron temperaturas de hasta 34 grados y se observó una mortalidad preocupante durante los meses de junio y julio. “Ahora queríamos comprobar qué ocurría en los dos sistemas piloto que tenemos en el Mar Menor, tanto en el arrecife como en el cultivo en columna”.
Aunque el verano todavía no ha finalizado y el equipo continuará analizando la evolución de los ejemplares durante los próximos meses, los resultados iniciales son positivos. “Estamos satisfechos porque la mortalidad es muy pequeña, prácticamente como la de cualquier otro mes del año”, señala Albentosa, que destaca que estos datos aportan información clave sobre la capacidad de la especie para afrontar episodios de calor extremo.
Resiliencia térmica y estrategia frente al cambio climático
El seguimiento forma parte de un experimento de resiliencia térmica con el que los investigadores pretenden conocer qué ejemplares presentan una mayor capacidad de adaptación. Para ello, analizarán biomarcadores relacionados con la respuesta al estrés térmico y estudiarán las diferencias entre los distintos lotes de ostras. “Si identificamos el lote mejor dotado para resistir las altas temperaturas, podremos utilizarlo para su reproducción y desarrollar una estrategia frente al cambio climático”, explica la investigadora.
La recuperación de la ostra plana responde también a la importancia que esta especie tuvo históricamente en el ecosistema del Mar Menor. En los años ochenta la laguna albergaba alrededor de 135 millones de ejemplares de Ostrea edulis, un bivalvo filtrador que contribuía a mantener la calidad y transparencia del agua. La degradación ambiental, el exceso de nutrientes, el aumento de la temperatura y la pérdida de hábitat redujeron drásticamente sus poblaciones.
El proyecto trabaja con dos líneas complementarias. Por un lado, las ostras fijadas sobre bloques de arrecife actúan como estructuras capaces de generar hábitat y favorecer la biodiversidad marina. Por otro lado, el cultivo en columna está orientado a la bioextracción de nutrientes mediante un modelo de acuicultura restaurativa. “No se trata simplemente de cultivar animales, sino de hacerlo generando beneficios para el ecosistema”, señala la investigadora. Las ostras se alimentan filtrando microalgas, cuya proliferación está relacionada con el exceso de nutrientes en el agua.
La ostra, herramienta complementaria para recuperar el Mar Menor
El objetivo es que estos sistemas puedan convertirse en una herramienta complementaria para la recuperación del Mar Menor. “No son la solución única para recuperar la calidad del agua, pero sí una medida más dentro de un conjunto de actuaciones necesarias”, apunta Albentosa.
El proyecto RemediOS-3, que finalizará a finales de 2027, forma parte de la Mar Menor Oyster Initiative impulsada por el IEO-CSIC y cuenta con la participación de ANSE, la Consejería de Medio Ambiente de la Región de Murcia y la Fundación Estrella de Levante. Además, está apoyado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través del Programa Pleamar, y cofinanciado por la Unión Europea mediante el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA).
Además, la actuación ha contado con la participación de WWF España, entidad colaboradora que ha cedido el uso de su catamarán WWF Solar para el desarrollo de los trabajos de campo. El catamarán solar de WWF España se ha revelado como “una plataforma especialmente adecuada para este tipo de muestreos en el entorno del Mar Menor, al facilitar el acceso a los módulos de cultivo en columna con una amplia superficie de trabajo, sin generar emisiones y con un impacto mínimo sobre la lámina de agua de la laguna”, señalan desde ANSE.
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