ANÁLISIS
Un hombre con dos bolsas de la compra y un bebé: C-Tangana no es un padrazo, es un adulto funcional
¿Es un superpadre?, ¿es un padrazo?, ¿es un hombre normal? Es C-Tangana en el videoclip de su nueva canción, Milko Freestyle, en el que el cantante lo mismo aparece con su hijo, de apenas unos meses de edad, que bailando, tendiendo la ropa, bajando la basura o en una sesión de fotos. Está muy bien que C-Tangana se muestre como padre, que en su vuelta a la música después de tres años no obvie que su vida ha cambiado de una de las maneras más radicales en las que puede hacerlo: teniendo un hijo. Suena a tópico, pero convertirse en madre o en padre lo pone todo patas arriba, genera una crisis que difícilmente puede imaginarse antes de experimentarla por muchos consejos, lecturas o referencias externas hayas tenido.
Así que en el videoclip de su nueva canción C-Tangana aparece haciéndole gracias a su bebé, porteándole mientras lleva las bolsas de la compra, y tendiendo la ropa porque esas son las cosas que una hace cuando nace su hijo. Mostrándose así parece querer decirle al mundo que, efectivamente, su vida ha cambiado y que no puede dejar de lado esa transformación, sino que, al contrario, la tiene que hacer evidente.
El problema no es, por tanto, que el cantante aparezca con su bebé, con unas bolsas de la compra o bajando la basura, sino que eso pueda servir para subirle a los altares de la paternidad y de las nuevas masculinidades. Y sí, eso sucede, sucede mucho: hacer las tareas (materiales y emocionales) que haría un adulto funcional convierte a cualquier hombre casi en referente de hombre deconstruido, en el padre del año, mientras que las madres podemos esforzarnos hasta quemarnos enteras que nunca llegaremos a cumplir con las expectativas que alguien puso sobre nosotras, nunca obtendremos el sobresaliente que ellos consiguen más fácil.
Lo saben las mujeres que aparecen sin sus hijos en un espacio profesional o lúdico. Escuchar “¿dónde has dejado al niño?” y sus variantes es frecuente, igual que lo es la reacción si la respuesta es que está con su padre. “Qué suerte tienes” o “qué buen padre es” son frases habituales, y no solo en esa situación. Mientras, nosotras esperamos, pacientes, hasta que entendemos que hacer de madre nunca hará que los hombres con los que tuvimos descendencia reciban ese “qué suerte tienes”. Simplemente, se da por hecho. Si acaso, los catálogos navideños de supermercados o los anuncios de turrones harán alguna referencia a las madres abnegadas a las que se ensalza, fundamentalmente, por estar pendientes y satisfacer a todo el mundo menos a ellas mismas.
Si eres madre y tomas una excedencia o una reducción de jornada es lo normal. Si lo hace un padre, es una gesta. Si eres madre y consigues cumplir con la reunión online o la entrega de turno mientras piensas en la cena, la haces, atiendes deberes, conversaciones y rabietas, el baño y cualquier otro asunto doméstico que surja (porque surgirá), seguirás siendo una mujer invisible haciendo cosas invisibles. Si lo hace un padre conseguirá el título de padrazo. Si eres madre y vas a la reunión del cole, estás cumpliendo con tu deber. Si eres un padre y lo haces, eres un padre que merece respeto y cierta admiración.
Si vas por la calle o en un transporte público con tu hija o tu hijo y jugueteas, le limpias los mocos, calmas un enfado y respondes preguntas existenciales que ni tú te habías planteado mientras lidias con tu propio estado de ánimo y con tu cansancio, estás siendo una madre. Si haces lo mismo y eres un hombre, estás siendo un padre adorable. Si llevas a tu hijo en el portabebés en una entrevista o en un día de trabajo puede que te encuentres con caras raras y suspicacias. Si llevas a tu hijo en el portabebés en tu nuevo videoclip y eres C-Tangana, molas.
Más allá de cómo el cantante se muestre como padre, lo interesante sería ver cómo ejerce C-Tangana su paternidad, algo mucho más difícil de comprobar desde 'fuera'. Saber si las bolsas de la compra forman parte de un atrezzo bien cuidado o son algo más, si tiende la colada sin que su pareja tenga que recordarle que hay que poner la lavadora o que el programa terminó hace media hora. Saber si es capaz de plantarse con el portabebés en una grabación y pararla porque hay que darle un biberón, si acude a una entrevista con el carrito o si va a planear su gira teniendo en cuenta la conciliación. Porque mostrarse como padre es necesario, ejercer la paternidad todavía lo es más.
En la serie 'Yo siempre a veces', la protagonista, Laura, comprueba que convertirse en madre soltera, por mucha red que se tenga, es más que complicado y que llevar a su bebé con ella allá donde va le trae algunos problemas, aunque también los tiene cuando busca que lo cuiden otras personas. Porque portear un bebé está muy lejos de parecer sexy y transgresor cuando lo hacen unas, pero parece serlo cuando lo hacen otros y eso dice mucho de qué esperamos todavía de las mujeres y de los hombres y del mundo en que vivimos. Mientras, nosotras, aún esperamos que alguien nos repita lo bien que lo hacemos.