Unos 2,5 millones de estudiantes han comenzado este miércoles el curso escolar en Israel, el día después de que el país registrara su récord de contagios diarios de COVID-19 desde el inicio de la pandemia, más de 11.000, y entre numerosas medidas de prevención pare evitar brotes en las escuelas.
Bajo las nuevas directivas en plena cuarta ola de la pandemia, toda persona, incluyendo alumnos, padres y personal de la escuela, que acceda a un centro educativo deberá demostrar que está vacunada o presentar un resultado negativo de una prueba de coronavirus.
Para facilitar esto, el Ministerio de Sanidad distribuyó durante la víspera tests rápidos para que se los hagan a los niños en sus hogares antes de acudir a clase y ofrece, a partir de hoy, que los estudiantes mayores de 12 años puedan ser vacunados en la escuela, con el permiso previo de sus padres.
Si bien las clases funcionarán de forma normal en las ciudades identificadas como amarillas, verdes o naranjas, en base al número de casos activos, aquellas catalogadas como rojas, con mayor índice de casos, verán a los estudiantes divididos en grupos o incluso estudiando en espacios abiertos.
La tasa de positividad se ubica por debajo del 8% y se han reducido los casos serios, pero las cifras de contagios generan preocupación entre las autoridades, que confían en estabilizar la situación mediante la aplicación de una tercera dosis, ya disponible para todos los mayores de 12 años y administrada a más de 2,1 millones de personas.
Informa EFE.