“Si hay elecciones, no podré votar por culpa del breve plazo que darán a los emigrantes”

Todos los partidos del Congreso han estado de acuerdo en algo este miércoles: “investigar” posibles irregularidades sobre el voto rogado. Incluido el PSOE, que lo implantó en 2011, y el PP, que lo apoyó. Con cero votos en contra ha salido adelante crear una comisión de investigación en un Congreso que aún no se sabe si continuará. Las irregularidades son públicas, conocidas y denunciadas desde hace años por Marea Granate y los expatriados.

Esta concordia política no significa que se elimine este mecanismo de voto desde el exterior, algo que solicitan hace años españoles residentes en el extranjero como Francesc Sastre Calabuig. Este joven investigador de 31 años vive en la ciudad holandesa de Delft y opina que lo de la comisión está bien, pero “es postureo”. Añade: “Les diría a los políticos que se pongan ya de acuerdo, que lo solucionen, que es sencillo. Que lo hagan de verdad”.

José Bautista es español, tiene 27 años, es periodista y analista económico y vive en París, aunque lleva “seis años dando vueltas” por Reino Unido, Corea del Sur, Chile y Brasil. Él no va a poder votar si hay comicios ahora, avanza: “En junio me mudo a Estados Unidos un tiempo y estoy seguro de que no voy a entrar dentro de los breves plazos que darán para rogar el voto”. Si se convocan elecciones en mayo, habrá menos de dos meses de plazo. “Por suerte tengo 27 años y no ochenta, y vivo en París y no en un pueblo a 300 kilómetros del consulado, como miles de españoles en Francia”. Aún así lo más seguro es que se quede sin votar.

El proceso es engorroso, como relata con ironía: “Tampoco sé si podré perder otra jornada laboral yendo al consulado, ni si esta vez las papeletas llegarán a la dirección correcta, ni si llegarán todas las papeletas, ni si mi voto llegará a su destino. No sé siquiera si mi último voto llegó y fue contabilizado”.

“Estoy inscrito como residente permanente en París y lo más fácil para los emigrantes y para la propia Administración sería que mandaran las papeletas directamente a casa. Es como jugar a la lotería con una Administración que no quiere saber nada de ti: con suerte y mucho esfuerzo, quizás puedas ejercer tu sagrado derecho a voto”.

El caso de Francesc

Francesc es experto en voto a distancia. Se empeñó en votar en las elecciones generales del 20D y también en las municipales y autonómicas de mayo, como relató en 2015 a eldiario.es. Lo ha conseguido en ambas ocasiones pese a la carrera de obstáculos. Ahora cuenta que va a hacer lo mismo si hay nueva cita electoral el 26 de junio: “Si hay elecciones me pillarán en Holanda y, si no pasa nada, votaré. Me para un poco que es bastante incómodo y me frenan los gastos, porque ahora estoy buscando trabajo y me cuesta dinero votar. Pero voy a hacerlo porque quiero que haya algún cambio en España”.

El dinero le “para” porque cada vez que ha votado ha desembolsado 15 euros por mandar su papeleta a España por correo certificado. “Es decir, me he gastado 30 euros y todavía el Gobierno no me lo ha devuelto. Me he puesto en contacto con la Junta Electoral Central y me han dicho que los gastos los paga el Ministerio del Interior, que no saben nada más. Que mande un correo electrónico”.

Opina que, ya que en las próximas elecciones seguirá vigente el voto rogado, al menos “debería ser contra reembolso como mínimo. No tiene sentido que el ciudadano financie al Estado durante más de un año”. A esos gastos le tendría que sumar en junio un viaje: desde su ciudad hasta el consulado español en Amsterdam. Irá, como en anteriores ocasiones, en un tren que tarda dos horas en ir y otras dos en volver tras pedir un día de vacaciones. Luego, el autobús desde la estación hasta la sede española. Ya van otros 30 euros en cada comicio.

El hecho de que Francesc, especialista en energías renovables y reducción de CO2, haya podido votar en las últimas citas electorales tampoco le asegura que lo pueda hacer por tercera vez si son en junio. “Tendría que gestionarlo todo en dos meses. Vas al consulado pero luego no sabes cuándo te envían a casa el sobre con las papeletas, puede tardar dos o tres semanas y tienes que estar pendiente. Al final tardas un mes entre todo como poco, así que no sé si dará tiempo, hay que hacer muchas gestiones en poco tiempo”.

Parte de una situación distinta a la de José, pero ambos coinciden en su visión sobre el voto rogado: “Es hora de empezar a hacer algo. Espero que la presión social surta efecto. Es escandaloso. Yo me muevo con expatriados y solo votamos dos de una veintena de españoles”, cuenta Francesc. José concluye: “Es como si nos cerrara la puerta desde dentro y nos dijeran 'ya no eres español'. El voto rogado es un ataque directo a nuestra identidad como españoles y a nuestro espíritu democrático”.