Charlotte Cooper, la primera campeona olímpica de la historia que consiguió dos medallas de oro en 1900
Julien Alfred, oro en los 100 metros. Marileidy Paulino, oro en los 400 metros. Sifan Hassan, oro en maratón. Yaroslava Mahuchikh, oro en salto de altura. Thea LaFond, oro en triple salto. Tara Davis-Woodhall, oro en salto de longitud. Nina Kennedy, oro en salto con pértiga. Zheng Qinwen, oro en tenis individual. Los Juegos Olímpicos de París 2024 dejaron numerosos nombres de deportistas femeninas en lo más alto del podio, pero hace 120 años la historia de las olimpiadas era muy distinta.
No fue hasta los Juegos Olímpicos de París de 1900 cuando, por primera vez en la historia de esta competición, las mujeres pudieron participar. En total, fueron 22 las mujeres que compitieron en disciplinas olímpicas, frente a los 975 hombres que lo hicieron ese mismo año. Y, entre ellas, estaba Charlotte Cooper, quien se convirtió en la primera campeona olímpica de la historia.
En aquella ocasión, Charlotte Cooper consiguió dos medallas de oro. La tenista ganó la final del torneo individual contra la francesa Hélène Prévost por 6-1, 7-5. Además, en las mismas olimpiadas salió ganadora del torneo de dobles mixto que disputó junto a su compañero Reginald Doherty por 6-2, 6-4, contra el jugador británico Harold Mahony y Prévost.
Una mujer que rompió barreras
Nacida en Londres, la hija pequeña de Henry Cooper y Teresa Georgina Miller se interesó por los deportes desde que era muy pequeña. Su pasión por el tenis se despertó en un momento en el que las mujeres no tenían cabida en el deporte, pero eso no impidió que sus padres la apuntaran al Ealing Lawn Tennis Club, la academia de tenis de su ciudad.
Allí, los entrenadores H. Lawrence y Charles Martin se fijaron en el potencial de Charlotte, que empezó a perfeccionar la técnica y a mejorar su actitud en el campo. Aquel trabajo deportivo dio sus frutos en 1895, cuando con solo 24 años ganó su primer título de Wimbledon contra Helen Jackson Atkins.
Cooper no solo se convirtió en una leyenda olímpica por aquellas dos medallas de oro que consiguió en los JJOO de París, sino que también era considerada un icono de su deporte. A lo largo de su vida, ganó hasta cinco títulos individuales de Wimbledon y llegó a la final todos los años desde 1895 hasta 1902. La última vez que conquistó este campeonato fue en 1908, con 37 años y 9 meses, una marca que todavía hoy la mantiene como la campeona más veterana de la historia.
Todos estos logros son aún más impresionantes si tenemos en cuenta que la deportista perdió la audición a los 26 años. “En un deporte donde el sonido de la pelota al salir de las cuerdas es una parte tan integral del juego, Cooper conquistó todos sus títulos, excepto uno, sin la ayuda del sonido, fundamental para reconocer la velocidad del golpe del oponente”, destaca el Salón de la Fama del Tenis Internacional.