Corebo de Élide, el panadero que se convirtió en el primer campeón de los Juegos Olímpicos de la historia

Escena de una ánfora panatenaica que representa a corredores de larga distancia en la Antigua Grecia.

Laura Cuesta

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Corría el año 776 a.C. cuando un evento sin precedentes se celebró en Olimpia, en la antigua Grecia. Hablamos de los Juegos Olímpicos en la Antigüedad, una serie de competiciones deportivas que marcaron el inicio de una tradición que ha perdurado más de mil años y que inspiró la creación de los Juegos Olímpicos modernos, recuperados en 1896 en Atenas.

En estas primeras olimpiadas, como ocurre ahora en los JJOO, había distintas disciplinas en las que los jugadores podían competir; estas recibían el nombre de agones. Había agones atléticos (carrera, salto de longitud, lanzamiento de disco, lanzamiento de jabalina…), pero también luctatorios (lucha, pugilato…) e hípicos (carreras de carros y caballos). 

Los primeros registros escritos revelan que el primer campeón olímpico de la historia fue un hombre llamado Corebo de Élide, que ganó la carrera “stadion”, la competición principal de los primeros Juegos Olímpicos del año 776 a.C que consistía en una carrera de unos 600 pies (aproximadamente 190 metros de longitud). El campeón trabajaba como panadero y era originario de Élide, región del Peloponeso.

Un panadero convertido en campeón

En tiempos de Corebo, los atletas aún competían con ropa, porque la tradición de correr desnudos no se había establecido todavía. Esta costumbre surgió varias décadas después, alrededor del 720 a.C., y se convirtió en una característica típica de los Juegos Olímpicos antiguos. 

Correr desnudo se consideraba una forma de celebrar el cuerpo pero, sobre todo, de mostrar respeto hacia los dioses. Al final, estos primeros juegos tenían un importante componente religioso y ceremonial, ya que se celebraban en honor a Zeus y otros dioses. Quitarse la ropa era una manera de competir con pureza y sin ningún tipo de artificio. 

Al proclamarse vencedor de la competición, Corebo recibió la mítica corona de ramas de olivo, un símbolo de victoria y honor que se otorgaba solo a los campeones de estas primeras olimpiadas. Años más tarde, el historiador Pausanias mencionó en uno de sus libros que la tumba del panadero se encontraba en el límite de la región de Élide, cerca del río Ladón, subrayando la importancia que se le daba en la región.

Los Juegos Olímpicos antiguos continuaron celebrándose hasta el año 393, cuando el emperador Teodosio I, que era cristiano, prohibió todos los festivales de carácter pagano. Las olimpiadas llegaban a su fin después de casi 12 siglos en funcionamiento. Hubo que esperar 1.500 años más para que los Juegos Olímpicos resurgieran y se convirtieran en al espectáculo mundial que son hoy. 

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