53 años de espera y conexión con las Finales de 1999: los Knicks vuelven a ser campeones de la NBA en una histórica conquista
La noche del 13 de junio quedará para siempre en la historia de los New York Knicks. La franquicia ha conquistado 53 años después la NBA después de vencer en el quinto partido de las Finales a los San Antonio Spurs por 90-94 y poner así un 1-4 definitivo con el que ponen fin a una de las sequías más largas del deporte profesional.
Con Mike Brown en el banquillo y Jalen Brunson como MVP de las finales, la franquicia ha vivido una noche soñada en el Madison Square Garden de Nueva York, acostumbrado a escapar del éxito durante varias décadas. Además, se convierten en el primer equipo de la historia de la NBA en lograr doblete después de ganar también la Emirates NBA Cup el pasado mes de enero.
Un triunfo más especial si cabe porque los New York Knicks son una de las tres franquicias que han disputado todas las temporadas de la NBA, pero el último anillo que habían conquistado databa de 1973 y su última presencia en unas Finales había tenido lugar en 1999. Ni la llegada de Carmelo Anthony consiguió lo que han logrado Brunson y compañía.
Estuvieron cerca en la etapa de décadas de finales de los 80 y en los años 90, con Pat Ewing como líderes, llegando a disputar dos finales, una en 1994 y otra en 1999. El estilo particular con el que jugaron con Pat Riley les elevó a nivel físico, aunque también rozaron lo antideportivo con jugadores como Charles Oakley o Anthony Mason. Sin embargo, decisiones en los despachos acabaron por relegar a la franquicia a principios de los 2000 hasta llegar al momento en el que han vuelto a conquistar un anillo, y precisamente con conexión incluida con aquella generación de la final de 1999 que no lo logró.
Jalen Brunson, el héroe inesperado de New York Knicks
Los Knicks habían disputado su última final en 1999. Pocos imaginarían que más de 25 años después tendrían que pasar para que disputarán una más, aunque en esta ocasión sí saldrían ganadores y el MVP ha resultado ser hijo de uno de los jugadores de banquillo de aquel equipo, Rick Brunson.
Entonces, Jalen tenía tan solo dos años y si bien no tiene recuerdo de ello, de alguna forma la casualidad o el destino han querido que más de 25 años después sea él quién lideraría a la franquicia a ser campeones y precisamente también ante los San Antonio Spurs, que en 1999 les derrotaron. Con 45 puntos, 29 de ellos solo en la segunda mitad y 15 del último cuarto, con su padre como testigo de primera fila como asistente en el banquillo.
Si bien Rick Brunson solo fue un modesto jugador de rol, inculcó en su hijo Jalen una ética de trabajo que es lo que le ha llevado a llegar a ser MVP en las Finales, y convertirse en el icono que buscaba la franquicia. Todo ello a pesar de que llegó en 2022 con polémica debido a que muchos lo vieron como un caso de ‘enchufismo’ por las conexiones de su progenitor.
Sin embargo, ha ido escalando hasta convertirse en el jugador que ha cambiado el rumbo de la franquicia. Antes de ser líder de los Knicks, Jalen Brunson solo había sido el escudero en la sombra de Luka Doncic, con un rol secundario en los Dallas Mavericks, donde llegó tras ser drafteado en 2018. En la NCAA sí que había demostrado su potencial, siendo uno de los bases más completos y conquistando dos campeonatos, uno de ellos como Jugador del Año.
Tras conquistar el anillo, Jalen Brunson aseguró sobre la conexión con su padre y los Knicks: “Ni siquiera puedo expresarlo con palabras. Es muy especial. Recuerdo ser niño y tener cosas de los Knicks a mi alrededor. Todavía tenemos sábanas viejas de los Knicks. Así que como niño veía a mi padre tan duro como podía: levantando pesas, tirando, entonces jugando por la noche todo el día durante el verano. Veía eso como niño y realmente no entendía por qué trabajaba tanto, haciendo esto cada día. A medida que me hacía mayor me empecé a dar cuenta de que era lo que quería hacer para ganarme la vida”, concluyó.
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