La NASA encuentra un planeta con un método inesperado: podrían quedar muchos más por descubrir

Este concepto artístico visualiza Gaia23bra b, el primer planeta con microlente gravitacional que orbita una estrella distante, descubierto por el satélite TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) de la NASA. Este super-Júpiter orbita una estrella enana naranja a una distancia similar a la de Júpiter respecto al Sol

Ada Sanuy

3 de julio de 2026 08:30 h

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El satélite TESS de la NASA ha protagonizado un resultado inesperado para una misión diseñada con un objetivo muy distinto. Un equipo internacional de investigadores ha confirmado el descubrimiento de Gaia23bra b, el primer planeta detectado por TESS mediante una microlente gravitacional, una técnica diferente al método del tránsito estelar que constituye la base de su programa científico. El hallazgo demuestra que el observatorio puede aportar información valiosa también en este ámbito y amplía las posibilidades de utilizar sus datos para estudiar sistemas planetarios difíciles de detectar con otras técnicas.

El descubrimiento fue posible gracias a la combinación de observaciones realizadas por dos satélites. El sistema de alertas de Gaia identificó inicialmente un aumento de brillo compatible con un evento de microlente gravitacional y, de forma fortuita, TESS estaba observando esa misma región del cielo durante dos sectores consecutivos. Sus imágenes, obtenidas con alta cadencia, permitieron registrar con gran detalle la evolución del fenómeno y, al combinarse con los datos de Gaia, los investigadores pudieron inferir que la señal correspondía a una estrella de tipo K acompañada por un planeta gigante.

Una técnica para encontrar planetas invisibles

La microlente gravitacional constituye una de las herramientas más singulares para descubrir exoplanetas. En lugar de observar cómo un planeta pasa por delante de su estrella o cómo modifica ligeramente su movimiento, este método aprovecha el efecto de la gravedad sobre la luz. Cuando una estrella se sitúa casi exactamente delante de otra mucho más lejana, su campo gravitatorio actúa como una lente natural que amplifica temporalmente el brillo de la estrella del fondo. Si la estrella que produce ese efecto alberga un planeta, este genera pequeñas alteraciones en la amplificación que permiten deducir su existencia. Los autores destacan que esta técnica resulta especialmente útil para localizar planetas situados a distancias de sus estrellas donde otros métodos pierden eficacia.

El sistema descubierto está formado por una enana de tipo K, ligeramente menos masiva que el Sol, y un planeta con una masa estimada de 1,63 veces la de Júpiter. Según los cálculos del estudio, publicado enThe Astrophysical Journal Letters , Gaia23bra b se encuentra a una separación proyectada mínima de 4,8 unidades astronómicas de su estrella, una distancia comparable a la existente entre Júpiter y el Sol. La estrella que actúa como lente se sitúa a unos 4,3 kilopársecs de la Tierra, mientras que la estrella cuya luz permitió detectar el fenómeno se encuentra mucho más lejos, aproximadamente a 12,9 kilopársecs.

Más allá de los tránsitos estelares

Desde su lanzamiento en 2018, TESS ha revolucionado la búsqueda de exoplanetas mediante el método del tránsito, pero nunca había confirmado un descubrimiento utilizando una microlente gravitacional. El trabajo demuestra que, pese a las limitaciones que presenta para este tipo de observaciones —como sus periodos relativamente cortos de seguimiento y el gran tamaño de sus píxeles—, esas dificultades pueden compensarse combinando sus imágenes de alta cadencia con observaciones más prolongadas realizadas por otras misiones. Según los investigadores, esta estrategia abre nuevas posibilidades para aprovechar datos obtenidos por satélites diseñados con objetivos diferentes.

Los autores consideran además que este enfoque permitirá ampliar las búsquedas más allá del bulbo galáctico, donde tradicionalmente se concentran la mayoría de campañas de microlentes gravitacionales. Gracias a la amplia cobertura del cielo que realiza TESS, la misión puede aportar información sobre eventos registrados en otras regiones de la Vía Láctea y complementar los programas específicamente dedicados a este tipo de detecciones.

Este gráfico destaca las áreas de búsqueda de tres misiones de búsqueda de planetas: el futuro Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA, el Telescopio Espacial Kepler (ya fuera de servicio) y el TESS (Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito) de la NASA. Si bien el TESS descubre planetas en tránsito dentro de un radio de 150 años luz de la Tierra, recientemente detectó un planeta a unos 40 000 años luz de distancia (marcado con el símbolo de estrella) mediante otro método llamado microlente gravitacional.

Una nueva herramienta para estudiar exoplanetas

El trabajo adquiere también especial relevancia por su relación con las próximas misiones espaciales. El telescopio Nancy Grace Roman, cuyo programa científico contempla la búsqueda sistemática de exoplanetas mediante microlentes gravitacionales, está llamado a descubrir cientos de nuevos mundos utilizando esta técnica. La experiencia obtenida con Gaia23bra b demuestra que observatorios concebidos para otros fines también pueden contribuir de forma significativa cuando sus observaciones se integran con las de otras misiones.

Más allá de incorporar un nuevo planeta al catálogo de exoplanetas conocidos, el estudio confirma que la colaboración entre observatorios espaciales puede ampliar las posibilidades de detectar sistemas planetarios que permanecen fuera del alcance de otros métodos de observación. La primera detección de un planeta mediante microlente gravitacional realizada por TESS pone de manifiesto el potencial científico de combinar datos obtenidos con instrumentos distintos y refuerza el papel que este tipo de estrategias puede desempeñar para completar el censo de planetas de la Vía Láctea.

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