Portátiles y consolas suben precios por la falta de componentes de la IA: “La gama baja desaparecerá en 2028”
El pasado viernes, Nintendo anunció una subida de precios de la Switch 2, su última videoconsola. Se trata de algo excepcional: el fabricante japonés nunca había encarecido una de sus consolas ya en el mercado sin añadir nuevas funcionalidades. La tendencia general de estos dispositivos es la contraria: abaratarse a medida que pierden novedad y ampliar así la base de compradores de juegos. En España, la consola pasará de 469 a 499 euros.
Pero no ha sido la única. La PlayStation 5 también va al alza, a pesar de que es un modelo que salió a la venta en 2020 y se acerca al final de su generación. Sony aplicó en abril una subida de 100 euros, que deja la configuración más cara en 899 euros y la más barata en 599 euros. Esa configuración básica acumula un encarecimiento del 50% desde su lanzamiento, cuando se vendía por 399 euros. Una política de escalada a la que se ha sumado Microsoft, cuyas Xbox salidas en 2020 también son más caras ahora que entonces.
Comprar videoconsolas baratas esperando a que pierdan novedad ha dejado de ser una opción. Ninguno de los tres fabricantes da demasiados detalles. Se produce “debido al aumento de los costes, incluidos los precios de los materiales”, ha justificado Nintendo, y “dado que se prevé que el impacto de los diversos cambios en las condiciones del mercado se extienda a medio y largo plazo”.
Estos aparatos son un ejemplo muy visible de una tendencia que afecta a todos los dispositivos de consumo, como ordenadores, portátiles o teléfonos móviles, y que amenaza con llevarse por delante toda la gama baja. “Prevemos que el segmento de PC de gama de entrada de menos de 500 dólares (unos 450 euros) desaparecerá para 2028”, expresan desde la consultora Gartner, especializada en análisis de mercado y tecnología.
La IA acapara la memoria
Esta situación tiene múltiples causantes, pero hay uno que destaca sobre los demás. Es el precio disparado de las memorias RAM (siglas en inglés de memoria de acceso aleatorio), indispensable para todos estos productos, debido a un aumento ingente de la demanda proveniente de los centros de datos de la inteligencia artificial.
La IA generativa exige un tipo de memoria muy específica llamada HBM (memoria de alto ancho de banda, en inglés). Dado que los fabricantes operan fábricas con una capacidad limitada de obleas de silicio al año, han reasignado su producción hacia estos chips para la IA, a expensas de la memoria RAM estándar que utilizan los dispositivos de consumo, menos rentables. Antes del actual auge de la IA, los centros de datos representaban el 30% de la demanda de memoria; hoy están absorbiendo entre el 60% y el 70% de la producción mundial.
La tendencia empezó a percibirse a finales de 2025, con la desaparición progresiva de las memorias RAM vendidas como componentes sueltos para quienes ensamblan su propio ordenador. Sin embargo, la situación se ha agravado en esta primera mitad del año. La consultora TrendForce pronostica que los precios de los contratos de memoria RAM aumentarán entre un 58% y un 63% tan solo en el segundo trimestre, lo que supone el mayor incremento registrado en una década. Gartner pronostica que para final de año la cifra podría haber llegado al 130%.
Eso se está comiendo los márgenes de los fabricantes en la gama baja de cualquier dispositivo que utilice RAM. “Este fuerte aumento limita la capacidad de los proveedores para absorber los costes, lo que hace que los portátiles de gama de entrada con bajos márgenes de beneficio dejen de ser viables”, continúa Gartner.
Los teléfonos más baratos también están subiendo de precio, con varias marcas discontinuando sus anteriores modelos básicos sin lanzar un sustituto. Esto “llevará a los compradores a optar por modelos reacondicionados o de segunda mano, o a conservar sus teléfonos durante más tiempo”, continúa la misma consultora: “los compradores de smartphones básicos abandonarán el mercado cinco veces más rápido que los compradores de modelos premium en 2026”.
La gama media y alta, más caras
Los dispositivos más caros podrán asumir el golpe debido a que trabajan con mayores márgenes, pero los analistas avisan que este aumento de costes terminará repercutiendo en los consumidores. Microsoft, por ejemplo, ha aumentado los precios de los portátiles y tabletas convertibles Surface entre 150 y 400 euros, dependiendo del modelo.
Tradicionalmente, la memoria y el almacenamiento representaban en torno al 15% del coste total de un portátil, pero la firma TrendForce estima que la cifra superará el 30% en este primer semestre de 2026. Sumando que fabricantes como Intel también planean subir el precio de sus procesadores más de un 15%, solo la memoria y la CPU podrían pasar a representar casi el 58% del coste total de fabricar un ordenador.
Como resultado, TrendForce advierte que los portátiles que ahora cuestan entre 800 y 900 euros podrían registrar incrementos de precio cercanos al 40% y situarse en rangos cercanos a los 1.200 euros.
Todos estos incrementos tendrán un impacto directo en el consumo. Gartner calcula que las ventas mundiales de PC caerán un 10,4% y las de teléfonos inteligentes un 8,4% respecto a los niveles de 2025.
A la espera de nuevas fábricas
Los principales fabricantes de RAM, como Samsung, SK Hynix, Micron o Kioxia, han empezado la construcción de nuevas fábricas para satisfacer la alta demanda de memoria. Sin embargo, estas factorías son extremadamente complejas de poner en marcha y su impacto en el mercado podría tardar años en llegar.
Micron ha iniciado ya la construcción de megafactorías en Estados Unidos, con varias plantas proyectadas en Nueva York cuya plena capacidad no se alcanzará antes de 2030. SK Hynix avanza en la ampliación de sus instalaciones en Yongin, en Corea del Sur, y espera que una parte entre en producción en 2027. También en Corea, Samsung ha adelantado el calendario de su una megaplanta orientada tanto a memoria convencional como a HBM para centros de datos de IA.
Sin embargo, estos fabricantes son conservadores en el desarrollo de estas infraestructuras. Tal y como han explicado a sus inversores en sus últimas presentaciones de resultados, no dan de lado un escenario en el que la demanda de la IA se estabilice o incluso se derrumbe abruptamente. Esto las abocaría a un escenario de sobrecapacidad en unas factorías extremadamente caras y complejas que quieren evitar a toda costa. Es por ello que la mayoría de previsiones apuntan a que la tensión en los precios se mantendrá al menos hasta 2028.