Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
Sobre este blog

UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

Un año después del alto el fuego en Gaza, la violencia se ha transformado, pero no ha terminado

Franja de Gaza
La crisis humanitaria en Gaza continúa tres años después

0

Ahmed Hamed, de 32 años, no sabía que la alegría de regresar finalmente a casa tras el anuncio de un alto el fuego en la franja de Gaza el 9 de octubre de 2025 duraría poco. Durante los dos años de ofensiva, Hamed solo pudo permanecer en su casa durante unos pocos meses seguidos debido a las continuas operaciones militares en la zona donde vivía, cerca de las áreas fronterizas de la Franja.  

“Mi familia y yo fuimos desplazados muchas veces por distintas partes de Gaza”. A lo largo de los meses, Hamed tuvo que hacer frente a numerosas dificultades, especialmente porque tenía dos hijos y le resultaba complicado conseguir leche y alimentos para ellos. Pero ser desplazado por la fuerza de un lugar a otro fue lo más agotador para él. 

Como consecuencia de las extensas operaciones militares y las órdenes de desalojo emitidas por el ejército israelí, alrededor del 90% de la población de Gaza se vio obligada a huir a distintas zonas. Mientras algunas personas desplazadas pudieron permanecer en escuelas convertidas en refugios, la gran mayoría se vio obligada a vivir en tiendas de campaña en condiciones extremadamente duras, especialmente en medio de la destrucción que ha afectado a más del 80% de los edificios de toda la Franja. 

“Para nosotros, el desplazamiento es como la muerte. Cada vez que te ves obligado a huir de tu casa con lo imprescindible e intentas empezar de nuevo en otro lugar, quizá en una tienda de campaña, en el apartamento de un familiar o directamente sobre el suelo”, continúa Hamed. “Por eso, el anuncio del alto el fuego, a pesar de que nuestra casa había quedado parcialmente destruida, nos pareció un sueño enorme. A pesar de los daños, decidimos repararla y reconstruirla”. 

Hamed afirma que su familia pagó un precio muy alto para reparar todo lo que pudo de su vivienda, con el fin de establecerse y comenzar de nuevo sus vidas, creyendo que la violencia había terminado. Pero apenas un mes después de terminar las reparaciones y regresar a casa, volvieron a enfrentarse a una dura realidad.  

“Nunca imaginamos que, después de que terminara la guerra, el ejército israelí seguiría ampliando la zona de amortiguación conocida como la ”Línea Amarilla“ hasta áreas tan cercanas a nuestra casa. En lugar de disfrutar de momentos tranquilos con mi esposa y mis hijos, ahora vivimos con una ansiedad aún mayor ante la posibilidad de que se acerquen a nuestra casa y nos obliguen a abandonarla”, asegura.  

En virtud del último acuerdo de alto el fuego, se designó una zona de la que el ejército israelí debía retirarse, y se colocaron bloques de hormigón amarillos para marcar el límite que separaba a los residentes de las fuerzas israelíes. Posteriormente, esta frontera pasó a conocerse como la «Línea Amarilla». El área controlada por el ejército al otro lado de esta línea abarcaba alrededor del 53% de la Franja, pero el ejército israelí continuó ampliando su control sobre el territorio gazatí, hasta alcanzar finalmente alrededor del 60%. 

“Una de las peores pesadillas que puede experimentar una persona es vivir cerca de esta línea, porque escuchas decenas de explosiones cada semana y estás constantemente expuesto a los disparos de los tanques del ejército”. 

Para Hamed, la violencia no ha terminado mientras siga experimentando los mismos sentimientos y temores que vivió durante los dos años de conflicto. Cree que sus opciones para desplazarse son ahora incluso peores que durante la guerra, porque la superficie de Gaza se ha reducido y las zonas restantes ya están abarrotadas de personas desplazadas. “Podemos decir que el fin es meramente simbólico y engañoso mientras continúen los bombardeos, el control sobre el territorio y el desplazamiento forzoso de los residentes”. 

Otros miembros de su familia han sufrido la pérdida de seres queridos o heridas de bala. “Mi primo perdió a su esposa el mismo día en que ella regresaba para vivir en su casa. Llevaba algunas pertenencias y esperaba a que llegara su marido para que pudieran subir juntos a su vivienda. Recibió un disparo en la cabeza y murió en el acto”, recuerda.  

Pero la familia de Hamed no es la única que ha perdido a uno de sus miembros después del alto el fuego debido a ataques israelíes. El doctor Mohammad Abu Salmiya, director del Complejo Médico Al-Shifa de Gaza, afirma que el hospital recibe víctimas todos los días, incluidas personas que han muerto o resultado heridas en ataques militares israelíes. “Hasta ahora, hemos registrado alrededor de 1.400 personas muertas desde el llamado alto el fuego, mientras que los hospitales han recibido a más de 5.000 heridos desde entonces”, afirma Abu Salmiya. 

Según Abu Salmiya, el elevado número de muertes y heridos es consecuencia de los bombardeos diarios del ejército israelí. “La población de Gaza no ha sentido que el alto el fuego sea real o efectivo”. A pesar del acuerdo y de las disposiciones que contemplan la entrada de suministros médicos en Gaza, los hospitales de toda la Franja continúan enfrentándose a graves carencias en múltiples ámbitos. “No ha entrado suficiente ayuda médica y humanitaria. Sufrimos escasez de medicamentos esenciales, que alcanza el 50%, mientras que más del 60% de los materiales médicos fungibles necesarios para las operaciones quirúrgicas no están disponibles”, continúa. 

Mientras las personas luchan por sobrevivir en tiendas de campaña para desplazados, enfrentándose a la pobreza, la escasez de alimentos o la falta de combustible, también viven aterrorizadas ante la posibilidad de enfermar o resultar heridas en un ataque militar, temiendo tener que acudir a hospitales en medio de la grave crisis que atraviesa el sistema sanitario de Gaza. 

La Organización Mundial de la Salud ha afirmado que Israel está impidiendo la entrada en la franja de Gaza del 60% del equipamiento médico. También ha señalado que el alto el fuego, que entró en vigor hace casi un año, no ha permitido la entrada de la ayuda, los medicamentos y los equipos necesarios para cubrir las necesidades de la población. 

Se acerca el invierno y empeoran las ya desesperadas condiciones de vida 

Mientras la población de Gaza continúa enfrentándose a enormes dificultades, incluidos los desplazamientos constantes y la falta de acceso a atención médica, la mayoría de las personas desplazadas que viven en tiendas de campaña también teme ahora la llegada del invierno, ya que Israel no ha permitido la entrada en la Franja de Gaza de materiales de construcción ni siquiera de caravanas de alojamiento temporal. 

En declaraciones a los medios de comunicación, Jens Laerke, portavoz de OCHA, afirmó que los habitantes de Gaza se preparan para afrontar su cuarto invierno en condiciones de privación. Laerke también señaló que lo que está ocurriendo no constituye un alto el fuego en el sentido pleno de la palabra, ya que su oficina continúa recibiendo informes casi a diario sobre personas asesinadas y sobre infraestructuras civiles que son atacadas y bombardeadas. También afirmó que la población se ve obligada a esperar días, semanas y, en ocasiones, muchos meses para recibir ayuda debido a los estrictos procedimientos de inspección de Israel para los convoyes de ayuda. 

A pesar del compromiso de Israel, en virtud del acuerdo de alto el fuego, de abrir completamente los pasos fronterizos y permitir la entrada de las cantidades acordadas de alimentos, suministros de socorro, ayuda médica y combustible, el país no ha cumplido sus obligaciones.  

Mientras las organizaciones de la ONU continúan instando a las autoridades israelíes a cumplirlas y proporcionar a la población de Gaza los suministros que necesita, Hamed sigue preocupado por la posibilidad de verse obligado una vez más a abandonar su hogar. 

“Vivo aferrado a una pequeña esperanza de que veamos un verdadero final de la guerra, uno que nos permita no solo regresar a nuestros hogares, sino también regresar a nuestras vidas”, afirma.  

Sobre este blog

UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

Etiquetas
stats