‘Estar más lejos que Pernambuco’: el paraíso brasileño de playas tropicales, revoluciones y bandoleros
En este nuevo episodio del podcast de viajes Kelugares, Kelu Robles nos lleva a Brasil para descubrir de dónde viene la expresión ‘estar más lejos que Pernambuco’. Un destino fascinante de playas paradisíacas, arrecifes llenos de vida marina, ciudades históricas y una cultura propia marcada por ritmos como el frevo y el forró. Además, la reciente película oscarizada Agente Secreto, ambientada en Recife, ha vuelto a poner el foco internacional sobre este estado brasileño. Si estás pensando en viajar al nordeste del país, aquí encontrarás todo lo que necesitas saber para descubrir Pernambuco. Pero antes, suscríbete a Kelugares para que te llegue automáticamente el siguiente delirio viajero y podcastero: Spotify, Ivoox, Youtube
Qué ver en Pernambuco: mucho más que playas paradisíacas
Pernambuco se encuentra en el nordeste de Brasil, una región bañada por el Atlántico que combina paisajes tropicales con una de las historias más fascinantes del país. La mayoría de viajeros llegan atraídos por la fama de sus playas, pero quedarse únicamente con esa postal sería perderse una parte importante del destino. Aquí nacieron movimientos culturales propios, se gestaron algunas de las primeras rebeliones contra el dominio portugués y se desarrolló una identidad tan fuerte que los pernambucanos la reivindican con orgullo.La mejor forma de descubrir el estado es combinar varios días de playa con visitas a Recife, su capital, y a ciudades históricas como Olinda.
Las mejores playas de Pernambuco
La costa pernambucana está protegida por extensos arrecifes de coral que dan nombre a su capital, Recife, y crean uno de los fenómenos naturales más llamativos de la región: las piscinas naturales. Cuando baja la marea, grandes extensiones de arrecife emergen y forman lagunas de agua transparente donde nadan peces tropicales. Por eso, antes de organizar cualquier excursión, conviene consultar siempre el horario de las mareas.
Porto de Galinhas, la playa más famosa de Pernambuco
Si buscas una primera toma de contacto con el litoral pernambucano, Porto de Galinhas es una apuesta segura. Sus aguas cálidas y transparentes, las piscinas naturales y su ambiente la han convertido en uno de los destinos más populares de Brasil. Pese a su imagen idílica, el origen de su nombre tiene una historia mucho menos amable. Durante el siglo XIX, cuando la esclavitud ya estaba prohibida oficialmente, los traficantes utilizaban la expresión “hay gallinas en el puerto” como código para anunciar la llegada clandestina de personas esclavizadas procedentes de África.
Playa de Cupe
A pocos kilómetros de Porto de Galinhas se encuentra Cupe, una playa menos concurrida. Durante la marea baja se forman piscinas naturales accesibles directamente desde la orilla, sin necesidad de contratar embarcaciones. Es una opción ideal para quienes buscan un entorno más tranquilo sin renunciar a las aguas cristalinas que caracterizan esta parte del litoral.
Praia dos Carneiros
Pocas imágenes representan mejor el nordeste brasileño que la pequeña iglesia blanca de São Benedito levantada sobre la arena de Praia dos Carneiros. Allí encontrarás una imagen única de pareo y crucifijo, retablo y bikini, sombrillas y confesionario.
Maragogi para el efecto Moisés
Aunque pertenece al vecino estado de Alagoas, Maragogi suele formar parte de cualquier ruta por Pernambuco. Con la bajamar aparecen bancos de arena y piscinas naturales de aguas poco profundas que permiten caminar mar adentro rodeado de peces tropicales. No es casualidad que muchos viajeros la conozcan como el Caribe brasileño.
Fernando de Noronha
Este archipiélago volcánico, perteneciente al estado de Pernambuco, limita el número de visitantes para proteger sus ecosistemas. Sus playas figuran regularmente entre las mejores del mundo y son un referente para el submarinismo y la observación de fauna marina. Eso sí: la exclusividad tiene un precio y viajar hasta aquí resulta bastante más caro que recorrer el litoral continental.
Recife, la capital cultural de Pernambuco
La mayoría de viajeros utilizan Recife como puerta de entrada al estado gracias a su aeropuerto internacional, pero merece mucho más que una simple escala. Con cerca de dos millones de habitantes en su área urbana, Recife combina rascacielos modernos, barrios históricos, canales y una intensa vida cultural. A menudo se la apoda la “Venecia brasileña” por los ríos y puentes que atraviesan la ciudad. Aunque la comparación sea discutible, lo cierto es que el agua forma parte esencial de su paisaje urbano.
Qué hacer en Recife Antiguo
El mejor punto para comenzar una visita es Recife Antiguo, el casco histórico situado en una de las islas originales donde nació la ciudad. Sus calles conservan edificios de inspiración europea, fruto de la mezcla de influencias portuguesas, holandesas y judías que marcaron el desarrollo del puerto. Entre las visitas imprescindibles destacan: Rua do Bom Jesus y la primera sinagoga de América. Su existencia recuerda la importancia que tuvo la comunidad judía sefardí en el Recife del siglo XVII, especialmente durante el periodo de dominio holandés.
El Museo de los Muñecos Gigantes
Una de las expresiones más singulares del carnaval pernambucano son los enormes muñecos que representan a personajes históricos, políticos, músicos o deportistas. El museo dedicado a estas figuras permite conocer una tradición que forma parte de la identidad popular de la ciudad.
El Museo del Frevo
Si hay un ritmo que define Pernambuco, ese es el frevo. Este género musical nació en Recife y se caracteriza por sus desfiles llenos de energía, bailarines acrobáticos y pequeños paraguas de colores que se han convertido en símbolo del estado.
El Museo del Frevo es el mejor lugar para comprender la historia y la evolución de esta manifestación cultural declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
El Museo Cais do Sertão
Para entender Pernambuco también hay que mirar hacia el interior. El Sertão, la vasta región semiárida del nordeste brasileño, ha marcado profundamente la cultura local. Su historia, sus migraciones y sus tradiciones se explican de forma brillante en el Museo Cais do Sertão, uno de los espacios culturales más interesantes de Brasil. Aquí se descubre el legado de figuras como Luiz Gonzaga, considerado el gran embajador del forró, otro de los géneros musicales fundamentales del nordeste.
Barrio de São José y Casa da Cultura
Más allá del Recife Antiguo, merece la pena pasear por los alrededores del barrio de São José y acercarse a la antigua prisión de la ciudad. Hoy funciona como la Casa da Cultura, un centro de artesanía instalado en las antiguas celdas del edificio. Es uno de los mejores lugares para comprar recuerdos y productos elaborados por artesanos locales.
La huella de Brennand
Hay una persona que ha dejado más huella en Recife que muchos alcaldes juntos: Francisco Brennand. Este escultor, uno de los artistas más importantes de Brasil, llenó la ciudad de sus obras y de sus obsesiones creativas. Su legado se puede ver en el Parque de Esculturas de Brennand, frente al Marco Zero, donde una enorme torre de 32 metros y varias esculturas emergen del agua como si alguien hubiera tenido un sueño muy raro después de cenar. Pero la visita imprescindible es la Oficina Brennand, una antigua fábrica convertida en un universo propio repleto de esculturas, cerámicas y figuras que se mueven constantemente entre lo fascinante y lo inquietante. Te guste más o menos su estilo, una cosa está clara: entender Recife pasa por cruzarte con Brennand unas cuantas veces.
Olinda, la joya colonial de Pernambuco
A menos de diez kilómetros de Recife aparece uno de los lugares más bellos de todo Brasil. Olinda fue la antigua capital de Pernambuco y conserva un centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus calles empedradas, sus casas de colores pastel, las iglesias barrocas y las vistas sobre el Atlántico convierten cualquier paseo en una experiencia inolvidable. Además, durante el carnaval, Olinda se transforma en uno de los escenarios más vibrantes del país gracias a los desfiles de frevo y a sus famosos muñecos gigantes.
Qué comer en Pernambuco
La gastronomía pernambucana refleja la mezcla de influencias indígenas, africanas y europeas que caracteriza al nordeste brasileño. Aunque las churrasquerías siguen siendo una institución nacional, aquí conviene ir más allá de la popular picaña. La farofa acompaña prácticamente cualquier plato y muchos brasileños la consideran tan esencial como el pan en Europa.
También merece la pena probar la cachaza Pitú, producida en Pernambuco y utilizada para preparar algunas de las caipiriñas más populares de la región. En Recife abundan los restaurantes por peso, donde el cliente paga según los gramos de comida servidos. Son una opción económica y muy práctica para probar diferentes especialidades locales.
En la nueva escena gastronómica pernambucana destaca el chef Thiago das Chagas, con una cocina contemporánea inspirada en las raíces gastronómicas de Pernambuco, y con un fuerte protagonismo del producto local y los sabores del mar. En su restaurante São Pedro, en el centro histórico de Recife, destaca por elaboraciones que combinan tradición, técnica y sostenibilidad. Su propuesta ofrece una experiencia auténtica que conecta la cultura regional con una visión culinaria actual.
Dónde alojarse en Pernambuco
Las tradicionales pousadas son una de las opciones más recomendables para quienes buscan establecimientos familiares con encanto. En Porto de Galinhas predominan los pequeños hoteles frente al mar y los resorts, uno destacable por su integración en el perfil costero y por su atención familiar es Village Porto de Galinhas.
Cuándo viajar a Pernambuco
Pernambuco disfruta de temperaturas cálidas durante todo el año gracias a su ubicación tropical. Sin embargo, conviene tener en cuenta la diferencia entre estación seca y estación lluviosa. Los meses más húmedos suelen concentrarse entre mayo y julio, cuando son frecuentes los chaparrones tropicales. Para disfrutar de más horas de sol, la mejor época para viajar suele ir de septiembre a marzo. Ahora bien, quienes quieran vivir una de las celebraciones culturales más auténticas del nordeste deberían plantearse viajar en junio. Durante las fiestas de San Juan, ciudades como Caruaru se llenan de música, bailes y celebraciones dedicadas al forró.
Para enfrascarse del todo en la identidad pernambucana, escucha el recorrido que le dedica Kelu Robles en este episodio del podcast Kelugares.
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