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El PSOE-A hace un balance generoso de los dos años de Pedro Sánchez como líder del partido

"Ha sido un periodo muy complicado", dice el número 2 de la federación, Juan Cornejo, quien reitera que el secretario general tiene todo el apoyo para gestionar este momento

Recuerda, no obstante, que "una vez que haya gobierno", la formación tendrá su congreso para decidir "quiénes deben liderar el partido y cuál es el proyecto reforzado y renovado" que necesitan

"No me gusta Mariano Rajoy, no confío ni en él ni creo en sus políticas, nunca apoyaré lo que ha hecho, pero este país necesita un gobierno ya por el bien de los ciudadanos", deja caer

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Cornejo: "En el PSOE no pensamos todos igual pero cuando se adopta un acuerdo lo cumplimos a rajatabla"

El PSOE-A rebajó la presión contra el secretario general del partido, Pedro Sánchez, desde que comenzó la campaña de las elecciones generales del 26 de junio y esa contención se mantiene cuando esta semana se cumplen dos años de un liderazgo que la federación ha cuestionado casi desde que con sus avales fue clave para que asumiera el cargo en el peor momento de la formación.

De este modo, el secretario general del PSOE-A, Juan Cornejo, ha hecho balance este lunes de estos dos años, obligado por las preguntas de los periodistas, y ha incidido en que las expectativas no se han cumplido, pero carga más la responsabilidad en unos años "muy difíciles", con un "periodo electoral muy complicado" y con el surgimiento de "nuevos partidos que han cambiado la distribución" de los espacios, que en el líder o en su proyecto. Eso sí, ha dejado claro que esas dos cuestiones -líder y proyecto- deben someterse a revisión.

"Pedro Sánchez lidera y tiene absolutamente el apoyo de todo el partido para gestionar un momento tan complicado como el que atraviesa el país", ha concedido el número 2 del PSOE-A sin querer entrar más a fondo. Será, ha insistido, en el próximo congreso cuando se replanteen estas cuestiones. Un congreso que en su opinión "debió celebrarse hace meses", pero el partido asumió "la responsabilidad" de que primero había que ocuparse de resolver los problemas de un país abocado a unas segundas elecciones generales tras la investidura fallida de las del 20 de diciembre de 2015 en lugar de sumirse en una guerra interna.

"Una vez que haya gobierno, celebraremos nuestro congreso y ahí decidiremos quiénes deben liderar el partido y cuál es el proyecto reforzado y renovado que vuelva a tener la mayoría de la confianza de los ciudadanos. (...). Eso es lo que tenemos que hacer cada vez que tenemos un congreso: revisar qué ha pasado", ha proseguido sobre el cónclave, tras reiterar que los resultados no pueden considerarse los deseados para un partido que "le gusta ganar" y "quiere gobernar", pero que ha bajado de los 100 diputados en esta etapa.

No obstante, cuando se le ha preguntado sobre si cuestionaba el proyecto que ha encabezado Pedro Sánchez o si creía que en el hecho de que no hayan convencido a la ciudadanía ha influido más el liderazgo del mismo, no ha querido definirse, en la línea de la prudencia que se ha asentado en el PSOE-A especialmente desde que no ganaron el 26J en Andalucía dejando a su secretaria general, Susana Díaz, en una situación de más debilidad que tras el 20D en sus presumibles intenciones de disputarle el cargo.

Tampoco cree que le haya pasado factura a los socialistas su posicionamiento en el modelo de país y las discrepancias entre unos y otros en la materia. "El PSOE ha sido el único partido que tiene definida de forma nítida y clara el modelo territorial, basado en la Declaración de Granada", ha subrayado con el convencimiento de que esto no ha desgastado a Pedro Sánchez.

La gobernabilidad es más importante que la investidura

Y es que en las filas del PSOE-A respiran con más alivio desde que entienden que Pedro Sánchez no va a intentar convertirse en presidente si fracasa Mariano Rajoy, pese a las insinuaciones de Podemos, y más recientemente del PNV o CDC pese a que hayan facilitado varios votos a los populares para la Mesa del Congreso de los Diputados. "Los números no dan", ha insistido Juan Cornejo, quien nuevamente ha vuelto a descargar de responsabilidad de su partido a la hora de evitar unas terceras elecciones generales "que nadie quiere". ¿Y por qué si no lo desean no facilita el PSOE la investidura de Mariano Rajoy con una abstención si entiende que es el que debe gobernar? Pues básicamente porque para los socialistas no tiene sentido una abstención que permita la investidura si no están amarrados asuntos clave para la gobernabilidad, comenzando por los Presupuestos Generales del Estado (PGE), y eso creen que debe negociarlo el PP con la derecha.

"No me gusta Mariano Rajoy, no confío ni en él ni creo en sus políticas, nunca apoyaré lo que ha hecho, pero este país necesita un gobierno ya por el bien de los ciudadanos", ha continuado Juan Cornejo, quien no quiere pensar por el momento que su partido termine con la pelota en el tejado si el líder del PP consigue el sí de C's y suman los 170 diputados que dejarían muy difícil a los socialistas mirar para otro lado si mantienen la máxima de que hay que evitar nueva convocatoria electoral como sea.

Juan Cornejo no lo ho ha dicho así, sino que se ha limitado a dejar caer la frase con la que comienza este párrafo, pero en el seno del PSOE-A comienzan a asumir que esa situación puede darse y tengan que replantearse una abstención como ya han dicho varios referentes del partido, incluido su exsecretario general y expresidente de la Junta de Andalucía Manuel Chaves. La posibilidad de que sólo lo hagan algunos diputados del PSOE y se queden fuera los andaluces, por el especial daño que entienden que el PP ha hecho a esta tierra, también ha comenzado a escucharse por parte de algunos.

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