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Como ir en una lista en 5 pasos

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Papeletas de voto en Andalucía

Cómo ir en una lista en 5 pasos.

-¡Alguien tiene un bolígrafo? Su mano se alargó al servilletero. Cogió una, con el escudo, teléfono, dirección del bar.

-¿Cuál es el segundo apellido de Luis? Sánchez, exclamo el fiel escudero (alguien, lleno de rencor en el grupo, lo definiría como pelota inagotable).

-Pues ya tenemos el número uno... oye de Juan de número tres, ¿tú estás seguro de él? En ningún caso se indaga con esta cuestión en la honestidad del tipo sino que la interrogación busca conocer el grado de lealtad, obediencia sería más correcto, del incluido en la lista... (A estas reuniones ni Luis ni casi nadie de la lista asiste más allá del futuro informante al padrino, en el lenguaje clásico de la clandestinidad: el comisario político)

Obama va a los Starbucks con su Speechwriting Favreau. Aquí es el gin tonic de los nuevos ricos.Y así hasta el 17.

La servilleta como papel notarial. A lo mejor no es extraño -en un país que consume más que bebidas, su vida, en los bares- que sea en éstos donde, en una servilleta, entre cañas y tapas se anoten los nombres de quienes gestionarán el dinero público y los funcionarios, y tomarán decisiones esenciales en nuestro día a día. Bueno, tranquilo, eso no lo harán ellos: ya se encargará quien escribe sus nombres en la servilleta. Los nuevos, como Podemos, van a cambiar las cosas. Ya; lo hemos visto con Pablo Echenique. Siempre supimos que Don Vito Corleone habla en Círculos.

Nos desviamos, disculpen. Volvamos al título que nos ha visto partir: las cinco reglas para ver tu nombre en negrilla en una papeleta. Empecemos, sin orden de importancia:

1. Estar en una tertulia. Sí, el verbo es estar, no pensar, no argumentar; el candidato debe limitarse a despeñar entre sus labios el argumentario: dos folios llegados al mail en párrafos numerados en los que en frases cortas se acuñan los mantras a verter. Una polémica, una posición. Así, mediante la pantalla, el micro o la pluma la luminosidad del candidato es condición justificadora habitual de su inclusión. De hecho, en el caso de no ser militante del mismo que lo ampara bajo sus siglas, es condición sine qua non.

Ya Hermida con sus tertulias en A3 inició el camino a quienes después han sido ministras, diputados y otros especímenes Hoy el caladero acoge a casi todo el dial además de televisiones primeras, canales casi prebélicos y sextas.

2. Usa tu padrón. Javier Cercas en su obra sobre la Transición comenta como Suárez elige su casa de veraneo junto a la de varios ministros franquistas. Ahora lo llaman networking. Cómo cambió su domicilio para vivir junto a Rosón, escalando así en tve. Y cierto es que coches llenos de comunistas unidos (y cercados por Podemos) son avistados estos días por Aracena buscando el encuentro casual con Antonio Maíllo.

En el Pópulo de Cádiz han subido su pedido a la Cruzcampo en mil barriles, tal es la asistencia de posibles candidatos al posible encontronazo con Teresa Rodríguez circulando, sin segundas, por el barrio.

En Sevilla, por Triana algunos pensaron en la posible salida extraordinaria de algún paso como explicación al número de individuos que daban vueltas desde San Jacinto al Barrio de León una y otra vez. En el PP el móvil de Arenas es el arcano ansiado, si bien implorando ir Guarromán arriba buscando asilo político en Génova, a Javier se le quedó plegada la última noche electoral una pancarta en el balcón que decía Gracias, ahora Juanma colgará Se Traspasa.

En definitiva, busca cercanía antes al líder que a la ciudadanía. Ese es tu camino.

3. Paciencia y obediencia. En esta orden de las listas, casi eclesiástica, el mantra a bordar en tus actos, si esperas la recompensa de ver tu nombre bajo las siglas, es la paciencia: nada te perturba, todo tiene tu comprensión, espera y el líder proveerá. Y tu obediencia, si hace falta explicarte qué es, tú no vales para ir en una lista.

El camino recto a la lista ya lo aprendimos de pequeños en el cole: uno detrás de otro, callados con la mano en el hombro y siguiendo al profesor. Pues eso. A la fila.

4. Borgen y El Ala Oeste. Estimado futuro listado. Sorkin no es tu amigo, Galdós sí. Recuerda que Iowa está en EEUU mientras que la idiosincrasia española tiene en este canario a su perfecto dibujante. Estudia a Galdós: todos y cada uno de los personajes que te encontrarás en la subida por la escalera están ahí: apuñaladores sonrientes, pelotas incansables, yonkis de la moqueta, traficantes de esperanzas…. todos están en sus obras. En todo caso, para vestir un poco tu lado hípster visiona Borgen, ahí está todo.

5. En caso de duda acudir al apartado 3.

 

No hay partidos, hay aparatos. El nicho ecológico descrito en Los Partidos políticos de Robert Michels, llamada la "Ley de hierro" de la oligarquía, sigue más vigente que nunca. Pensar no delinque. Este fue el gran avance del derecho penal. La aportación de los apartichis es que tus ideas no pueden llevarte entre rejas ni tampoco  a una lista. 

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