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Más de 60 toneladas de plomo contaminan un campo de tiro de Alhaurín de la Torre

El club de tiro Jarapalo admite la contaminación por la acumulación de perdigones y platos, que una empresa recolectora cifra en un centenar de toneladas

Alhaurín Despierta-Equo y IU-Los Verdes piden que se inspeccione el lugar, sito en terreno forestal y adyacente a un arroyo afluente del Guadalhorce, y que se declare su contaminación

El valor del plomo extraído enfrenta ahora al club que generó la contaminación con la empresa que contrató para limpiar los suelos. "Quieren lucrarse con algo a lo que están obligados", denuncia la representante de la empresa

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N.C.

Uno de los fosos de Jarapalo, en una imagen de hace dos años |N.C.

Los terrenos que rodean el club de tiro Jarapalo, en Alhaurín de la Torre (Málaga), están contaminados con al menos 60 toneladas de plomo. Así lo admiten desde el propio club, que en mayo de este año contrató a una empresa para descontaminar los terrenos. Las desavenencias jurídicas con esa empresa, que denuncia una ruptura unilateral e injustificada del contrato por parte del club, han destapado la contaminación acumulada durante sus más de 40 años de existencia. Los grupos municipales IU-Los Verdes y Alhaurín Despierta-Equo presentaron este viernes una moción conjunta en la que piden que se inspeccione el lugar, se declare la contaminación del suelo, se descontamine y se sancione, si procede, al club. Los grupos políticos piden lo mismo para otro campo municipal de tiro, en terreno municipal.

Cuarenta años disparando a pichones y al plato han provocado que el terreno del campo de tiro esté hoy infestado del plomo de los balines, perdigones y los propios platos. María García, responsable de la empresa que el club contrató para descontaminar el terreno, calcula que hay aún unas 100 toneladas por recoger, basándose en los años y el tipo de uso y la superficie afectada. Sus trabajadores han recogido ya diecisiete toneladas, y al menos otras 4,5 han sido retenidas por el club, que ha resuelto el contrato por "pérdida de confianza", según Pepe Sánchez, uno de sus integrantes y portavoz.

El club de tiro Jarapalo se encuentra en terreno forestal. Durante cuarenta años ha albergado campeonatos nacionales de tiro, incluyendo de tiro al pichón, tal y como informó en su día eldiario.es/Andalucía. Sin embargo, desde hace año y medio sólo alberga competiciones y entrenamientos de tiro olímpico y skeet, también de equipos internacionales. Todo ese plomo, disparado en jornadas de entrenamiento diario, está en la tierra. Una de las pistas linda con un barranco que desemboca en el cauce del arroyo de la Breña, afluente, cuando lleva agua, del río Guadalhorce. El plomo es un metal pesado venenoso que no se degrada y que, por tanto, se acumula en el suelo. Cuando se generan altas concentraciones y pasa a la cadena alimentaria tiene efectos tóxicos.

La Orden Ministerial sobre suelos contaminados que prepara el ministerio de Medio Ambiente incluye el tiro como actividad potencialmente contaminante del suelo. Según el proyecto de orden publicado por el Ministerio, "se ha podido comprobar empíricamente la existencia de elevadas concentraciones de contaminantes relacionados tanto con la munición como con los platos que sirven de blanco". La norma recoge que los "hidrocarburos aromáticos policíclicos" (los platos están compuestos por elementos como brea o cadmio) y el plomo que genera la actividad de tiro pueden suponer un riesgo para la salud de las personas y para el medio ambiente.

La inclusión de la actividad entre aquellas contaminantes del suelo implicará que los titulares de suelos contaminados queden obligados a comunicar su situación, limpiarlo y restaurarlo, previa declaración de que está contaminado por parte de la comunidad autónoma. La limpieza y recuperación de los suelos contaminados corresponde a los causantes de la contaminación, según la ley 22/2011, que recoge el principio de quien contamina, paga.

Imagen del límite del campo de tiro de Jarapalo, donde se observa la tierra con plomo

Imagen del límite del campo de tiro de Jarapalo, donde se observa la tierra con plomo

Los grupos municipales de IU-Los Verdes y Alhaurín Despierta-Equo denuncian también que el club podría haber ejercido su actividad sin la preceptiva licencia. Según aseguran en su moción, el Ayuntamiento alega que no localiza el documento. Desde el club niegan que hayan funcionado sin licencia o que la actividad de limpieza no haya sido comunicada, aunque Sánchez remite a la Junta Directiva para obtener la documentación que lo acredite. Alhaurín de la Torre es un municipio donde varias canteras extrajeron árido durante décadas sin licencia alguna, hasta que los tribunales paralizaron la actividad.

El club y la empresa descontaminadora, enfrentados por el valor del plomo

Según explica Pepe Sánchez, el club lleva ya dos años intentando descontaminar sus terrenos, pero se ha encontrado con un sector donde campan empresas ilegales y sin las licencias preventivas. Contrató a María García, que acudió a Alhaurín el Grande con cuatro trabajadores a finales de junio y extrajo durante el mes de julio y los primeros días de agosto más de 20 toneladas, de las cuales ha retirado 17.

El sistema es el siguiente: los operarios protegen los plantones que haya en el terreno, lo alisan, pican la tierra hasta una profundidad de unos ocho o nueve centímetros y la amontonan barriendo "con un cepillo de plástico". Entonces ese montón se somete a un doble cribado, con un último paso que María prefiere no desvelar. "Se hace todo a mano, es un trabajo muy laborioso". Partiendo de lo que ya se ha cribado (el 15 o el 20% de la superficie), Sánchez cree que habrá otras cincuenta o sesenta toneladas, que María García eleva a cien.

Ella asegura que ha trabajado en otros ocho clubes de tiro, siempre sin queja. En esta ocasión, sin embargo, hay discrepancias de cómo interpretar el contrato en su parte económica. Una vez "rescatado" el plomo, este se traslada a una gestora que lo valoriza y paga un precio por él. En el contrato queda claro que por las primeras diez toneladas no debía abonarse cantidad alguna al club, que sin embargo pretende obtener un dinero por el plomo restante. María dice sentirse engañada, asegura que otros clubes nunca le han exigido pago alguno por retirar el plomo que generan y que rige el principio de quien contamina, paga.

Espuertas con plomo recuperado del club de tiro de Jarapalo

Espuertas con plomo recuperado del club de tiro de Jarapalo

El club, por su parte, alega una serie de incumplimientos y "pérdida de confianza" para resolver el contrato, y retiene desde hace semanas al menos 4.500 kilogramos (María dice que son 6.000). El club no tiene ánimo de lucro y pretende "reinvertir" lo que obtenga del plomo que ha generado. No obstante, Sánchez admite que detrás de todo hay un conflicto económico: "Lo único que ha ocurrido es que esta señora se ha llevado 17 toneladas y no nos ha pagado un duro, y el plomo se cotiza a 1.700 euros la tonelada… y en el Metal Exchange de Londres [el mayor mercado mundial de metales] a 2.200 euros". Se trata de descontaminar, sí, pero el producto tiene "un valor importante", dice Sánchez. García lo interpreta de otra forma: "Lo único que quieren es lucrarse con algo a lo que están obligados".

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